AMERICA: México propone a la OEA crear un grupo sobre Cuba

La ausencia de Cuba de la Organización de Estados Americanos (OEA) gravitó hoy sobre la jornada inagural de la 28 Asamblea General del foro interamericano, durante la cual México planteó crear un grupo especial que estudie el problema.

La presión de numerosos países en favor de un acercamiento de la OEA a Cuba, pese a la negativa de Estados Unidos a tratar la cuestión, y medidas para fortalecer la democracia continental y su imagen, aparecen como los grandes puntos de la asamblea de tres días en la capital de Venezuela.

La ministra mexicana de Relaciones Exteriores, Rosario Green, planteó la creación de un Grupo de Países Amigos del caso cubano, que promueva un consenso para la reincorporación de La Habana a la OEA, de la que fue expulsada en 1962.

Antes, en el acto de instalación, el secretario general de la OEA, el colombiano Cesar Gaviria, señaló que el organismo no puede ignorar que se ha creado en el continente "un nuevo clima para aproximarse de manera más constructiva" al caso cubano.

Ese clima fue inspirado por la visita del Papa Juan Pablo II a Cuba en enero, precisó Gaviria, y obliga a la OEA a estar atenta a las oportunidades que surjan para solucionar lo que, a su juicio, es "el problema político más importante por resolver en el hemisferio".

En el primer día de las deliberaciones de la OEA no participó la secretaria de Estado de Estados Unidos, Madeleine Albright, quien decidió a ultima hora concurrir el martes a la asamblea, para frenar cualquier aproximación formal a Cuba.

Gaviria afirmó que muchos en América quieren que se aplique a Cuba "las fórmulas de diplomacia, negociación y gradualismo" que han resultado muy eficaces en otras regiones, y se incluyó a sí mismo en este grupo.

En un implícito pedido a La Habana de alguna señal que apoye a quienes demandan su reincorporación a la OEA, Gaviria dijo que en la medida que aumenten en la isla "las libertades públicas y económicas" y la protección a los derechos humanos, "será posible considerar el regreso de Cuba" al organismo.

Green pareció dirigirse directamente a la ausente colega estadounidense cuando aseguró que "ignorar el tema, no significa que el tema desaparezca" en el caso de Cuba.

Delegados en la asamblea coincidieron en que Washington se encuentra cada vez más aislado en su inflexible posición de mantener separada a Cuba del organismo continental. Estados Unidos sólo tiene el respaldo abierto de El Salvador y Nicaragua.

La canciller mexicana admitió que debe respetarse la falta de acuerdo sobre Cuba dentro de la OEA, pero esa situación no puede significar que no se busque activamente un consenso, "porque no se puede cerrar los ojos a la realidad".

Planteó que para promover el consenso debe crearse un mecanismo regular dentro de la OEA, que a su juicio debe ser un grupo de amigos de la incorporación cubana, conformado por los países interesados, a los que no identificó.

Ni el presidente venezolano Rafael Caldera ni su canciller y presidente de la asamblea, Miguel Angel Burelli, se refirieron al caso cubano durante sus discursos de apertura de las sesiones.

Burelli dijo el jueves que el caso de Cuba "es un asunto de familia" sobre el que se hablará mucho, pero que aún no está maduro para que sea dirimido en Caracas, y puntualizó que ni siquiera La Habana pidió reintegrarse a la OEA.

Caldera dedicó su discurso a invocar la necesidad de reforzar la imagen de la democracia en el continente, como un requisito indispensable para el desarrollo de cada país y del continente como colectivo, en unas palabras de grandes claves internas.

Venezuela vive una tensa campaña para los comicios presidenciales de diciembre, en que la mayor opción de triunfo es adjudicada al ex líder golpista Hugo Chávez, que intentó derrocar la democracia en 1992 y fue liberado por Caldera en 1994.

El presidente venezolano se mostró alarmado de que en América haya sectores que achaquen a la democracia algunos de los males que padecen las sociedades y planteó que la OEA debe asumir el papel de mejorar los poderes institucionales, a fin de que la gobernabilidad democrática recupere el respaldo popular.

En América, con 750 millones de habitantes, hay más de 200 millones de pobres y contingentes crecientes de excluidos del bienestar y oportunidades de alimentación, empleo, vivienda, educación y salud.

Burelli puntualizó que la Declaración de Caracas, con que concluirá el miércoles la asamblea, deberá contemplar medidas específicas para brindar acceso a la justicia para todos, garantizar la seguridad pública y promover la cooperación hemisférica.

Gaviria especificó que en la busqueda de una sociedad más igualitaria, la asamblea deberá atender también la participación de la mujer y los derechos de los pueblos indígenas, de los trabajadores y de los migrantes. (FIN/IPS/eg/ff/ip/98

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