Unos 250 incendios intencionales que en las últimas semanas devoraron cerca de 5.000 hectáreas de bosques amenazan seriamente la selva panameña de Darién, una de las principales reservas naturales de América Central.
La selva de Darién, fronteriza con Colombia y asiento de las etnias indígenas kuna y emberá, ocupa una superficie de 550.000 hectáreas, en las que se encuentran 9.000 de las 250.000 especies de plantas superiores conocidas en el mundo.
En Panamá se cuentan 929 especies de aves, 227 de mamiferos, 226 de reptiles y 170 de anfibios, y la mayoría se hallan en esos bosques naturales. La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) declaró en 1984 a Daríen patrimonio de la humanidad.
A pesar de las continuas campañas realizadas por el gobierno y grupos no gubernamentales por la preservación de Darién, unos 300 colonos procedentes de la zona central del país arrasaron este año bosques del lugar para abrir tierras a la agricultura y la ganadería.
La directora del Instituto Nacional de Recursos Naturales Renovables (Inrenare), Mirei Endara, advirtió que "la situación es crítica, particularmente porque el fuego es incontrolable en algunos puntos", debido a los fuertes vientos existentes.
Endara dijo que los incendios son "provocados" por personas que queman pastizales para habilitar tierras de cultivo, y que los vientos cambiantes de esta época del año propagan el fuego hacia bosques protegidos.
"Los únicos árboles que no están ardiendos son los que hay en los patios de las casas" de los pueblos de Darién, respondió un oficial de la Policía Nacional de la ciudad de Yaviza consultado telefónicamente por IPS.
Pese a que la quema de campos está prohibida, la Policía Nacional no ha arrestado a ningun colono, explicó el oficial.
El Inrenare promulgó el viernes una resolución que prohibe la quema intencional de rastrojos y pastizales y anunció multas hasta 50.000 dólares para los incendiarios.
Regularmente, el Inrenare autoriza la quema y roza de rastrojos en las áreas agrícolas, con la condición de que sean supervisadas y controladas por funcionarios de esa institución.
El director del Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc), Roberto Velázquez, aseguró que los incendios en Darién fueron provocados por unas 300 personas que invadieron áreas protegidas.
Velázquez pidió al gobierno que localice, capture y expulse a esas personas de las áreas protegidas invadidas y que les imponga un castigo ejemplar.
El funcionario, cuya organización coordina la lucha contra los incendios con otras instituciones estatales y privadas, indicó, al igual que Endara que "la situación es crítica" en algunos sitios debido a lo escarpado del lugar.
La zona de Filo de Tallo, en el centro de la provincia de Darién, ha sido especialmente afectada por el fuego, según Velázquez. Allí existe una reserva hidrológica que abastece los 18 acueductos que llevan agua potable a las comunidades de Metetí, Las Pavitas y Piedra Candela.
Los incendios podrían destruir 10.000 hectáreas de bosques, según calculó Javier Guerrero, director regional de la no gubernamental Asociación Nacional para la Conservación de la Naturaleza.
Guerrero señaló que también hubo incendios intencionales en otras zonas de Panamá, como en el parque nacional Cerro Hoya, en la región central, y en el parque nacional Camino de Cruces, en la provincia capital, donde fueron destruidas cerca de 1.600 hectáreas de bosques.
Endara estimó que entre los incendios intencionales, la sequia provocada por el fenómeno de El Niño y la tal de bosques con fines comerciales, desde diciembre se habrían deforestado alrededor de 70.000 hectareas de bosques primarios y secundarios en todo el país.
La tala indiscriminada con fines comerciales y la quema de árboles para crear campos de pastoreo y explotaciones agrícolas, han provocado la pérdida de más de una tercera parte de los 4,2 millones de hectáreas de bosques naturales que Panamá presentaba a finales de la década de 1940. (FIN/IPS/sh/ff/en/98