Cuba y España declararon hoy la plena normalización de sus relaciones bilaterales, sin hacer concesiones en los asuntos que hace un año y medio provocaron una crisis entre los dos países.
El anuncio fue efectuado por el ministro español de Relaciones Exteriores Abel Matutes y su par cubano Roberto Robaina, quien realizó este lunes una visita oficial a España.
La crisis estalló el 26 de noviembre de 1996, cuando el gobierno de Fidel Castro retiró su acuerdo (placet) a la designación como embajador del diplomático español José Coderch Planas, acusándolo de intromisión en asuntos internos de Cuba.
Coderch habría incurrido en injerencia indebida, según el gobierno cubano, al declarar al diario madrileño ABC que su embajada tendría las puertas abiertas de par en par a todos los cubanos, incluidos los disidentes.
Pero la verdadera razón de la retirada del placet al embajador pudo ser la propuesta presentada por el gobierno español a la Unión Europea (UE), a mediados de noviembre de 1996, para ofrecer al gobierno de Castro el mejoramiento de la ayuda y la cooperación de Europa a Cuba a cambio de la liberalización política.
Entre otras cosas, España instó a la UE a pedir al gobierno de Cuba la ratificación de tratados internacionales de derechos humanos. la reforma del código penal y del sistema judicial, que permita la libre entrada y salida de ciudadanos cubanos del país, que libere prisioneros políticos, reconozca a las organizaciones no gubernamentales y autorice asociaciones y partidos políticos.
Robaina se entrevistó este lunes en Madrid con el jefe del gobierno español, José María Aznar y con el canciller Matutes.
En posterior rueda de prensa, Matutes dijo que la entrevista de Robaina con Aznar fue fructífera y cordial y que el jefe del gobierno aseguró al visitante que España apoya el desarrollo de las relaciones de Cuba con la UE.
Aznar también "se interesó por la situación de los presos políticos" en la isla caribeña, agregó.
Matutes subrayó que, después de la visita que el papa Juan Pablo II realizó en enero a la isla, "algo está cambiando en Cuba" en materia de libertad religiosa y de economía.
España -añadió- "desearía ayudar a que esas transformaciones tengan éxito y a que se acometan nuevas. Lo mismo podríamos decir en otros campos, como en el de la política".
Robaina coincidió con Matutes en que las relaciones bilaterales están plenamente normalizadas. Sobre el nuevo embajador español, Eduardo Junco Bonet, aseguró que cumplirá sus funciones en las mismas condiciones que el resto de los embajadores acreditados en La Habana.
"No se ha pactado nada en especial y (Junco Bonet) tendrá plena libertad para desempeñar sus funciones, en el marco de las normas internacionales vigentes", dijo Robaina al llegar a Madrid.
En términos generales, Matutes coincidió con Robaina: "El diálogo que estamos reanundando, con relaciones plenamente normalizadas, irá arrojando frutos en el futuro y queremos enfocar ese diálogo desde el respeto mutuo entre dos países soberanos".
Pero, reiteró, el nuevo embajador español mantendrá contacto con todos los sectores de Cuba y gozará de libertad de movimiento.
Por otro lado, los dos gobiernos parecen haber puesto en compás de espera un anunciado viaje de los reyes de España a Cuba.
Robaina manifestó que el rey Juan Carlos y la reina Sofía "están siempre invitados, pero que es el gobierno español el que debe decidir la fecha".
Por su parte, Matutes dijo que no hay nada decidido al respecto y que, en todo caso, el rey y Aznar deberán viajar a Cuba en 1999, con ocasión de la IX Conferencia Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno.
De esta manera, el viaje de los reyes al único país de América Latina que aún no visitaron oficialmente, seguirá en espera, al menos de manera formal.
Cuba no se ha comprometido en relación con las libertades reclamadas por España y el gobierno español sostiene que su embajador tendrá "libertad de movimientos" y de relaciones con todos los sectores cubanos.
De esa manera, los dos Estados, tras un año y medio de crisis, han vuelto al punto de partida, sin ceder en sus respectivas posiciones. Mientras, la poderosa Confederación Española de Organizaciones Empresariales anunció este lunes que una delegación de empresarios visitará Cuba en las próximas semanas.
Empresarios españoles con grandes negocios en la isla, sobre todo en el sector hotelero y turístico, habían criticado a Aznar por no evitar la crisis con Cuba. Este aspecto, al menos, ha sido superado con la normalización de las relaciones.
La designación de Junco Bonet como nuevo embajador fue decidida en conversación telefónica entre Aznar y Castro, dijeron a IPS fuentes gubernamentales. De inmediato, se anunció la visita de Robaina a Madrid.
Junco Bonet, de perfil técnico y sin afiliación partidaria conocida, se desempeñaba como consejero asesor en la Dirección General para Europa de la cancillería y antes fue embajador de España en Ucrania y Zaire. (FIN/IPS/af/ff/ip/98