COMUNIDAD ANDINA: Ante una nueva etapa, según Secretaría

La Comunidad Andina (CA) entró en una nueva etapa, con una renovada dimensión política y social, que deja atrás la fase dominada por los aranceles y el comercio y en que la coordinación y liderazgo comunitario se afianzan, aseguró el secretario general del bloque, Sebastián Alegrett.

El máximo funcionario andino dijo en una entrevista con IPS que el proyecto de unión como la europea "es y se consolida como nuestro modelo", así lograrlo sea un objetivo de largo plazo.

El grupo conformado por Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela celebrará su décima cumbre presidencial el sábado y el domingo próximos en la ciudad ecuatoriana de Guayaquil, con una agenda donde medidas para avanzar hacia un mercado común se mezclan con temas sociales, laborales y políticos.

Durante una escala en Caracas en ruta hacia Guayaquil, Alegrett destacó entre los aportes de la Secretaría a la agenda de la cumbre la participación ciudadana en la integración, el fortalecimiento institucional y un mecanismo autónomo de financiamiento para el conjunto de organismos del bloque.

La Secretaría, con sede en Lima, sustituyó en julio de 1997 a la junta anterior, de carácter técnico, y tiene un fuerte peso político, de coordinación del Sistema Andino de Integración y de seguimiento de las acciones adoptadas por los Consejos presidencial y de cancilleres y por la Comisión de ministros de Comercio.

Alegrett, de nacionalidad venezolana, fue elegido en la cumbre de hace un año, realizada en la ciudad boliviana de Sucre, donde también se consagró la nueva institucionalidad del grupo y el llamado Pacto Andino dió paso a la Comunidad Andina de Naciones.

El funcionario explicó que este año en la CA "se abre un universo de temas" y acotó que en lo económico, por ejemplo, no se trata sólo de profundizar la unidad aduanera establecida en 1995, sino discutir cómo abrir el mercado de capitales o el de inversiones, o avanzar a la integración socio-laboral.

"El nuevo objetivo inmediato en lo económico es crear una etapa de mercado común", adujo. Recordó que para ello, los ministros de Finanzas sostuvieron a principios de marzo la primera reunión de armonización macroeconómica, en la que se fijó como primera meta bajar la inflación conjunta a un dígito.

La CA aglutina una población de 104 millones, un producto interno bruto de 248.000 millones de dólares y un comercio intrarregional liberado desde 1993 -menos para un sector de productos de Perú- que totalizó 5.800 millones de dólares en 1997 y creció a un promedio de 30 por ciento en esta década.

Un tema nuevo que se abordará en Guayaquil es la integración socio-laboral como parte del objetivo del mercado común. Alegrett admitió que es un asunto "complejo, cuando no tabú", porque por mucho tiempo países como Venezuela han soportado una indeseada inmigración ilegal desde sus vecinos.

Pero esa realidad ha cambiado, y en varios países andinos el salario mínimo es mejor que en Venezuela, mientras que las barreras migratorias impuestas no han ayudado a un verdadero control de las corrientes ilegales y obstaculizan en cambio el movimiento de empresarios y de otros actores de la integración.

La propuesta de la Secretaría es analizar sin prejuicios la realidad existente y sus raíces profundas, para despejar temores y avanzar hacia soluciones que permitan un control real bajo un esquema de sociedades en integración.

Otro punto novedoso es la promoción de la participación ciudadana en la integración, para lo que Alegrett convocó el 14 de marzo en Bogotá a profesionales de comunicación de los cinco países, con el fin de estudiar estrategías que faciliten el conocimiento mutuo de los pueblos.

El objetivo es que los ciudadanos andinos entiendan que la integración abre un espacio colectivo y germine un sentido de pertenencia ampliado a las fronteras del bloque, "que nos abre un espacio mayor en el desarrollo personal, profesional, económico y de identidad cultural", explicó Alegrett.

Si eso se logra, la integración andina no será sostenida sólo por la voluntad política de los gobiernos y el creciente entusiasmo de los empresarios, "sino por un peso político que viene de la base de las sociedades andinas", precisó.

Un tercer aspecto al que la Secretaría dedicó especiales energías los últimos meses, por mandato de los cinco gobiernos, es el fortalecimiento de las instituciones del bloque, ahora aglutinadas en un Sistema Andino de Integración (SAI).

En sus 29 años de vida, el grupo creó un abanico de instituciones, que van desde un brazo financiero como la Corporación Andina de Fomento, hasta un parlamento y un tribunal de justicia, pasando por convenios sociales, de salud, ambiente, cultura y de combate a las drogas.

En enero se produjo una primera reunión para estudiar cuántos de esos organismos se integrarán al SAI, cómo reactivar y dar nuevo contenido a algunos convenio y cuáles de las entidades y reforzarán funciones que trascienden lo andino para abarcar el espacio sudamericano.

La intención, con un conjunto de ideas que estudiarán los presidentes, es que en forma armonizada y bajo el control del Consejo de Cancilleres y la Secretaría, se refuerce la utilidad de ese conjunto de instituciones, en una forma armónica.

Un elemento para que el SAI se fortifique es que sus entidades tengan financiamiento seguro y más allá de la frágil dependencia de las cuotas aportadas por gobiernos, que atrasan los pagos ante situaciones financieras complejas, explicó Alegrett.

Por ello, la Secretaría presentará en Guayaquil como una idea para un primer análisis colectivo, la propuesta de un tributo comunitario, que vaya por encima de los fiscos nacionales y que daría autonomía financiera al SAI.

El tributo gravaría con un rango de entre dos y tres milésimas las exportaciones o importaciones dentro del bloque, lo que no afectaría la competividad comercial y con lo que el SAI sería pagado por "quienes más usan la integración": los empresarios.

Alegrett explicó que la propuesta fue bien recibida por los presidentes consultados y por la mayoría de los ministros, y con especial entusiasmo por los empresarios de Colombia, Perú y Venezuela, que ven el tributo como un seguro para la integración.

El secretario de la CA comentó que otro aspecto en que este año se va a poner especial énfasis en el bloque es el de las relaciones externas y la coordinación de posiciones comunes en los foros económicos y políticos multilarerales.

"La agenda en este aspecto está cargadisima", dijo Alegrett, y citó el diálogo por el derribo de barreras arancelarias con Panamá, con el Mercado Común Centroamericano y con la anglohablante Comunidad del Caribe, junto con el proceso de cooperación asimétrica preferencial con la Unión Europea.

Además, la CA actuará como bloque en las negociaciones para un Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), que serán lanzadas el 19 de abril en Santiago de Chile por los gobernantes de 34 países del continente.

Otra negociación neurálgica será la que se sostendrá con el Mercado Común del Sur, tras la firma el día 16 en Buenos Aires del Acuerdo Marco que fija las reglas para pactar una zona de libre comercio sudamericana, que comenzaría a operar en enero del 2000, y establece otras muchas áreas de cooperación mutua.

Alegrett cree que esta "nueva y renovada agenda" no será afectada por el hecho de que este es un año de elecciones en tres de los países andinos: Colombia, Ecuador y Venezuela.

"El proceso está maduro para que su renovado dinamismo no sea alterado por estos recambios y no existe perspectiva alguna contraria a la integración andina como el eslabón que nos víncula mediante un esquema de regionalismo abierto a la inescapable globalización", adujo. (FIN/IPS/eg/ff/ip if/98

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