El gobierno de Zimbabwe ordenó hoy al ejército que ayude a la policía en la represión de las violentas manifestaciones que se desarrollan en la capital, una medida sin precedentes en el país.
El ministro del Interior, Dumiso Dabenga, explicó que la decisión de involucrar a los soldados obedece a la intención de restaurar el orden y proteger las propiedades en Harare y en el poblado de Chitungwiza, unos 21 kilómetros al sur de la capital, donde hubo combates entre policías y saqueadores.
"Que quede claro que esto no es un estado de emergencia. Queremos ayudar a la policía, abrumada por cientos de manifestantes violentos. El ejército no disparará contra nadie, pero ayudará a proteger la propiedad", dijo Dabengwa el martes.
El ministro agregó que el ejército está en alerta en las ocho provincias del país en caso que la situación se deteriore.
En su primera declaración sobre las manifestaciones, el presidente Robert Mugabe, quien se encuentra de vacaciones, manifestó el martes su pesar y afirmó que ciertos sectores lanzaron una "conspiración" para sumir al país en el caos.
La convocatoria de Mugabe al ejército se produjo después de que se registraran el lunes violentas manifestaciones contra el anunciado aumento del precio del maíz, la comida básica en Zimbabwe. Ese habría sido el tercer incremento del producto en dos meses y medio.
Pero el Ministro de Industria y Comercio, Nathan Shamuyarira, anunció un día después que los molineros habían accedido a mantener reducido el precio. Sin embargo, las manifestaciones continuaron.
La tensión aumenta. Al frente de las manifestaciones se ubican los desempleados, y es frecuente el daño a propiedades, como vuelcos de automóviles y saqueos a tiendas.
Las empresas, industrias, bancos, restaurantes y tiendas de Harare no abrieron sus puertas el martes. Al mediodía, cientos de trabajadores regresaban a sus hogares, mientras policías antimotines fuertemente armados luchaban con jóvenes en las calles.
Dabengwa dijo que el Congeso de Sindicatos de Zimbabwe (ZCTU) no era el organizador de las manifestaciones, aunque había planeado en lo previo movilizaciones para esta semana.
Un funcionario del ZCTU negó, a su vez, cualquier involucramiento de la central sindical con las demostraciones.
"El manejo equivocado de las cuentas del país en los últimos meses generó este caos", dijo a IPS Mike Auret, director ejecutivo de la Comisión Católica por Paz y Justicia en Zimbabwe.
"La gente ha sufrido los efectos de la corrupción y los malos manejos de la economía. Ya tuvo suficiente. Por desgracia, las manifestaciones se han vuelto violentas. No aceptamos esta conducta criminal", agregó Auret.
El activista reclamó medidas de emergencia para rescatar las propiedades dañadas y para limpiar la capital y el país. "El gabinete y el parlamento deberían ser convocado de urgencia para deliberar sobre la crisis", dijo.
Las manifestaciones no son una sorpresa, observó Welshman Ncube, profesor de Derecho de la Universidad de Zimbabwe.
"Lo veíamos venir, pues la mayoría de las decisiones del gobierno son una invitación al desastre. La gente no tiene más opción que salir a las calles", dijo Ncube a IPS.
La situación económica del país es peor que la sufrida durante el colonialismo, cuando la mayoría negra sufrió la opresión de los blancos. "Los salarios eran bajos, pero también lo era el costo de vida. Hoy, los salarios son bajos y el costo de vida es muy alto para los ciudadanos comunes", según el catedrático. (FIN/IPS/tra-en/pr/pm/ip/98


