TAILANDIA: Crisis aviva críticas a EE.UU. y el libre mercado

Las elites empresarial y política de Tailandia se preguntan si el país está en el camino correcto tras décadas de políticas acordes a los dictados de Estados Unidos sobre libre mercado y globalización.

Profundamente afectados por la crisis monetaria de Asia, prominentes políticos tailandeses, entre ellos miembros del gabinete del primer ministro Chuan Leekpai, hicieron pública su insatisfacción con esas políticas.

El principal blanco de su ira es Estados Unidos, al que los críticos acusan de "abandonar a un viejo amigo".

En una sorprendente declaración, el ministro de Finanzas, Tarrin Nimmanahaeminda, acusó a Estados Unidos de hacer muy poco por ayudar a Tailandia cuando ésta intentaba defender su moneda, el baht, contra la especulación, hace seis meses.

"Si Estados Unidos no nos ayuda, toda esta región sufrirá un colapso, que también afectará la economía estadounidense", advirtió Tarrin.

Funcionarios del gobierno tailandés resienten el hecho de que Washington se haya negado a participar directamente en el paquete de rescate de 16.000 millones de dólares que reunió el Fondo Monetario Internacional (FMI) en agosto de 1997, luego de que Tailandia fuera obligada a poner a flote el baht.

Pese a la intervención del FMI, el baht continuó debilitándose, cayendo más de 100 por ciento con respecto al dólar estadounidense.

"¿Por qué Estados Unidos demoró tanto en brindar ayuda a uno de sus más antiguos aliados en la región? En realidad, Washington casi se mostró apático sobre el rescate de la economía tailandesa", lamentó el diario de lengua inglesa The Nation, de Bangkok.

En cambio, observó The Nation, Washington prestó mucha atención a los problemas económicos de Indonesia y Corea del Sur, otros dos aliados de Estados Unidos envueltos en la crisis monetaria de Asia.

Funcionarios del Departamento de Estado estadounidense defendieron las acciones de su gobierno señalando que éste contribuye con casi 40 por ciento de los fondos del FMI, pero el argumento no convenció en Tailandia.

"Estados Unidos ya no ve a Tailandia como un socio estratégicamente importante en la posguerra fría. En un mundo unipolar, Washington sólo está interesado en su bienestar económico", declaró un ex enviado tailandés a Estados Unidos.

Durante la guerra de Vietnam, Tailandia fue un colaborador clave de Estados Unidos, a cuyas fuerzas militares ofreció bases, suministros materiales y aun regimientos.

A cambio, a través de las décadas, Washington respaldó política y económicamente sucesivos regímenes militares en Tailandia, y también otorgó numerosos privilegios arancelarios a compañías tailandesas que exportaban a Estados Unidos.

El ex secretario de Estado estadounidense Henry Kissinger recordó a Washington su deuda política con Tailandia. "Estados Unidos debe asegurarse de que Tailandia se recupere de su crisis lo más rápidamente posible. Eso estaría de acuerdo con sus propios intereses nacionales", declaró en Bangkok.

Chuan deberá reunirse con el presidente Bill Clinton en marzo para discutir la crisis de Asia y procurar más apoyo financiero de Washington.

En los años 80, Tailandia y Estados Unidos discordaron sobre asuntos como los derechos de propiedad intelectual, la liberalización del sector financiero tailandés y la política del sudeste asiático de compromiso constructivo hacia Birmania, pero nada generó tanta ira hacia Washington como la actual crisis económica.

La desilusión de políticos y empresarios tailandeses con Estados Unidos causó en los intelectuales una decepción ante la propia globalización, un concepto que acogían con entusiasmo hace una década.

Por ejemplo, el destacado sociólogo Chai-Anan Samudvanija, a quien se atribuye la creación del término "lokanuwat" (el equivalente tailandés de "globalización"), sustituyó el concepto por lo que denomina "capital cultural".

"En la actual crisis, el capital financiero e industrial no será lo suficientemente fuerte. La sociedad tendrá que respaldarse en sus bienes naturales, sociales y culturales para salir adelante", dijo Chai-Anan, quien promueve un estilo de vida más simple y una mayor autonomía nacional.

Incluso el rey Bhumibol Adulyadej, que en general apoya los modelos modernos e industriales, advirtió a su pueblo que no debe abandonar sus raíces en favor de influencias foráneas.

"Aunque una economía agraria pueda considerarse anticuada, Tailandia necesita dar un paso atrás en el tiempo", declaró el rey en un discurso en ocasión de su 70 cumpleaños, en diciembre.

En sus primeros comentarios públicos sobre la crisis, Bhumibol instó a la autodependencia económica y sugirió la utilización del superávit de tierras de Tailandia para ayudar a la gente a superar las dificultades económicas.

Pero quizá el comentario más fuerte fue el publicado en un editorial del diario Bangkok Post, que contrastó la miseria de Asia con el rápido crecimiento de la economía y el consumo estadounidense.

"¿Significa la globalización algo que algunas partes del mundo disfrutan mientras millones y millones la padecen? Si esta tendencia continúa, el proceso de globalización se volverá "política, social, moral y económicamente insostenible", advirtió el periódico. (FIN/IPS/tra-en/ss/js/ml/if-dv/98

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