En la capital de México se celebraron hoy una marcha y un acto para condenar la matanza de indígenas en Chiapas y reclamar una salida pacífica al conflicto en ese estado del sur del país.
La manifestación, que puso fin a 20 días de ocupación de un monumento histórico, coincidió con el cuarto aniversario del cese del fuego entre el ejército y la guerrilla zapatista.
Convocados por políticos opositores, grupos humanitarios y organizaciones civiles, los manifestantes, mucho de los cuales llevaban pasamontañas, caminaron portando carteles y banderines donde se leían frases de apoyo al Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).
La marcha, y la posterior concentración en la plaza central de la ciudad, se realizó en el marco de la tensa situación que se vive en Chiapas luego de la matanza de 45 indígenas por parte de grupos paramilitares vinculados al gobernante Partido Revolucionario Institucional el 22 de diciembre pasado.
En la ciudad de San Cristobal, tercera ciudad de Chiapas, también se realizó este lunes una marcha por los mismos motivos. En este caso los manifestantes fueron indígenas pro zapatistas.
El EZLN, cuya historia de combates se reduce a los 12 primeros días de enero de 1994, sostiene que el gobierno de Ernesto Zedillo permitió la matanza y ahora ordena incursiones militares a zonas de selva con el argumento de buscar armas y brindar ayuda social como parte de su estrategia contrainsurgente.
La Comisión Nacional de Intermediación (CONAI), que encabeza el obispo Samuel Ruiz, a quien un jefe militar acusó la semana pasada de estar involucrado con el EZLN, pidió el domingo al gobierno "dejar de lado las acusaciones falsas, eliminar los dobles mensajes" y reorientar su política para Chiapas.
Según la CONAI, que tiene reconocimiento del gobierno y de la guerrilla, la actual estrategia gubernamental para el estado sureño buscaría la rendición de los pueblos indígenas.
"La intención es vencer para negociar", afirmó la CONAI.
Mientras el gobierno reitera su interés en lograr una paz con dignidad en Chiapas y envía ayuda médica a los indígenas desplazados, el ejército aumenta su presencia en la zona e ingresa a territorios de influencia de la guerrilla.
"Las fuerzas políticas y sociales por la paz enfrentan una guerra sucia y de baja intensidad (en Chiapas)", señaló la CONAI.
La estatal Comisión Nacional de Derechos Humanos indicó en un informe especial que funcionarios del gobierno de Chiapas pudieron evitar la matanza de diciembre, pues recibieron advertencias sobre el plan.
Portavoces oficiales prometieron que investigarán a fondo el masivo asesinato, que generó también protestas en el extranjero, y que el gobierno presentará en las próximas horas un nuevo plan de pacificación para Chiapas.
En la marcha de este lunes, los manifestantes y sus dirigentes se quejaron del doble lenguaje con el que el gobierno estaría actuando frente al conflicto en ese estado.
Las negociaciones de paz entre el gobierno y el EZLN están en suspenso desde 1996 por discrepancias sobre el contenido de un proyecto de ley sobre derechos y cultura indígena, redactado en base a un acuerdo firmado por las partes.
"En el conflicto de Chiapas, la situación nunca ha estado tan difícil como ahora, porque en lugar de avanzar se retrocede", advirtió el diputado Gilberto López, vocero de la Comisión de Concordia y Pacificación del Congreso. (FIN/IPS/dc/ag/ip/98


