Con la recuperación de la economía, el comercio exterior de México alcanzó cifras récord en 1997, pero también generó peligrosos desbalances en las cuentas internas y en el aparato productivo.
Cifras oficiales difundidas este martes indican que las ventas ascendieron el año pasado a los 110.380 millones de dólares, mientras las importaciones se ubicaron en 109.798 millones, guarismos jamás alcanzados por México.
El comportamiento, que otorgó a la balanza comercial un saldo positivo de 582 millones de dólares, 91 por ciento inferior al registrado en 1996 (6.531 millones), consolidó a México como uno de os 10 países que más exportan en el mundo.
Para los analistas, el déficit comercial se acerca en forma inevitable, junto a un desajuste en las cuentas internas del país, hechos que agravarían los problemas de endeudamiento.
Actualmente, según la calificadora internacional Standar & Poor, el endeudamiento del sector privado mexicano representa cerca de 40 por ciento de las exportaciones.
Como en 1994, cuando estalló la crisis financiera, los mexicanos están ahora gastando más de lo que perciben.
"La preocupación de que se vuelva a incurrir en el déficit comercial va aparejada al temor de que se carezca de recursos para su financiamiento", apunta el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado.
La devaluación y la contracción de la demanda interna favorecieron un aumento importante de las exportaciones y el logro de superávit comerciales en 1995 y 1996, hechos que el gobierno destacó como uno de sus logros.
Hoy, cuando la moneda alcanzó estabilidad y la demanda aumentó, el desbalance está a punto de regresar.
Las autoridades sostienen que no hay motivo de alarma. Los desequilibrios están en los límites adecuados y lograrán ser cubiertos, sin mayores problemas, con ingreso de capitales foráneos.
Sin embargo no todos piensan así. La Asociación Nacional de Exportadores e Importadores afirma que "el déficit comercial inminente" expone al país a una nueva crisis y demuestra la fragilidad de la recuperación y del crecimiento desigual del aparato productivo.
Aunque las exportaciones mexicanas vienen repuntando desde inicios de la década en cuanto a volumen y ganancias, su composición, salvo algunas variaciones, casi no ha cambiado.
Apenas 0,025 por ciento de las empresas locales exportan permanentemente y a gran escala, indican diversos estudios.
Informes de la secretaría (ministerio) de Comercio reconocen que el aparato exportador mexicano se reduce a 31.000 de las dos millones de empresas que existen en el país.
De las 31.000, muchas exportan una sola vez al año, sólo 3.500 comercian con el exterior en forma permanente y apenas 500 son las grandes exportadoras y las dueñas del 90 por ciento de los ingresos por ventas foráneas.
Según la Asociación de Exportadores e Importadores, organismo que representa sobre todo a pequeños empresarios, el comercio externo difícilmente promueve un crecimiento equilibrado de la economía mexicana.
A la fecha, al igual que en los últimos 10 años, las ventas al exterior prácticamente siguen concentrándose en alrededor de 20 productos, entre ellos automóviles, motores, petróleo, químicos y equipos eléctricos.
Las medianas y pequeñas empresas, que generan alrededor de 80 por ciento del empleo en México, aportan menos de dos por ciento a las exportaciones totales.
La "cultura exportadora está aún muy concentrada, no abarca a todas las regiones, cadenas y mucho menos a distintos sectores productivos", reconoce la secretaría de Comercio.
Para cambiar esta situación, el gobierno del presidente Ernesto Zedillo lleva adelante desde 1996 un plan de desarrollo industrial cuyo objetivo es fortalecer la integración empresarial y reunir a las micro, pequeñas y medianas industrias en "agrupamientos regionales" con capacidad exportadora.
La Asociación de Exportadores e Importadores sostiene que los programas oficiales no han tenido casi ningún impacto, según se confirma al observar el comportamiento que registró el comercio exterior en 1997. (FIN/IPS/dc/dg/if/98)


