GUATEMALA: La desnutrición, una emergencia silenciosa e invisible

Como una "emergencia silenciosa e invisible" definió a la desnutrición el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), que en Guatemala afecta a más de la mitad de la población en edad escolar.

La desnutrición resulta en general de una combinación de dieta inadecuada e infecciones. En los niños, el mal se traduce en problemas de crecimiento y de aprendizaje, ya que las víctimas tienen menor estatura y peso y su rendimiento escolar es bajo.

La situación de salud y nutrición de Guatemala es "precaria y se caracteriza por el predominio de las carencias nutricionales y las enfermedades infecciosas, que actúan sinérgicamente y afectan principalmente a los menores de cinco años, mujeres embarazadas y en período de lactancia", dice Unicef.

La tasa de mortalidad infantil a nivel nacional es del orden de 51 por 1000 nacidos vivos, que se vuelven más dramáticos en las regiones noroccidental (70 por 1.000) y sudoriental (78 a 100 por 1.000).

El estado nutricional de los niños está estrechamente asociado con su morbilidad y mortalidad, dice la Encuesta Nacional de Salud Materno Infantil realizada en Guatemala en 1995 (ENSMI 95).

La encuesta revela que "en los niños de 12 a 35 meses de edad con información completa, 57 por ciento sufrían de desnutrición crónica, es decir, retardo en el crecimiento en talla para la edad".

Agrega que alrededor del cinco por ciento presentó desnutrición aguda y 35 por ciento desnutrición global, que da una visión general del problema alimentario-nutricional del niño, porque engloba la crónica y la aguda, definida por el peso del niño en relación al peso esperado para la edad.

En relación con los resultados obtenidos en 1987, se observa una ligera mejoría en la situación nutricional de los niños guatemaltecos, según la ENSMI 95.

Casi seis de cada diez niños en el área rural del país padece de desnutrición crónica, frente a menos de uno cada cuatro en el área urbana.

La prevalencia de la desnutrición crónica es desproporcionadamente alta en la región noroccidental, donde la sufren 70 por ciento de los menores de cinco años, y es más del doble de la observada en la región Metropolitana (34 por ciento).

Por otro lado, sólo nueve por ciento de los niños de madres con nivel de educación superior y el 16 por ciento de los de madres con educación secundaria sufre desnutrición crónica, en contraste con el 64 por ciento de los hijos de madres sin educación, dice la ENSMI 95.

Por grupo étnico, el 68 por ciento de los niños indígenas padecen de desnutrición crónica, así como el 37 por ciento de los ladinos (mestizos).

Unicef sostiene en su último informe titulado "El Estado Mundial de la Infancia 1998" que la desnutrición está relacionada con más de la mitad de las muertes infantiles en el mundo.

"Sin embargo, no se trata de una enfermedad infecciosa, aunque millones de sus sobrevivientes quedan física e intelectualmente discapacitados y vulnerables a las enfermedades", observa el informe.

"La crisis mundial de desnutrición genera escasa alarma pública pese a las crecientes y sustanciales pruebas científicas del peligro", advierte.

El médico Ricardo Brian, del Instituto de Nutrición de Centroamérica y Panamá (INCAP), dijo a IPS que Guatemala presenta un índice de desarrollo físico humano de los más bajos del istmo.

"Los niños que tienen limitante nutricional tienen dificultades de aprendizaje, éste se hace lento y poco efectivo, los niños van tarde a la escuela porque son chiquitos", indicó el experto.

La desnutrición puede adoptar diferentes formas, como la deficiencia de proteínas o micronutrientes (yodo, hierro y vitamina A).

En Guatemala es obligatoria la fortificación de todo el azúcar que se produce en el país con vitamina A, y de la sal con yodo, lo cual según Brian ha disminuído considerablemente enfermedades como la ceguera y el bocio.

El informe de Unicef destaca que Guatemala se encuentra en un momento único: "La firma de la paz (que en diciembre de 1996 puso fin a 36 años de conflicto armado interno) representa una oportunidad histórica para alcanzar el crecimiento acelerado y equitativo con estabilidad".

Pero agrega que esto requiere afrontar problemas estructurales de corto y mediano plazo, que se encuentran en la raíz de la pobreza, la marginación y la desigualdad, de cuya solución depende la paz.

Para dar cumplimiento a los acuerdos de paz suscritos entre el gobierno la guerrilla, el sector salud se comprometió a efectuar una reforma administrativa para mejorar los servicios.

El proyecto Salud y Nutrición de Unicef abarca los diferentes niveles de atención.

A nivel nacional apoya la formulación de políticas que beneficien la salud y nutrición de la población, programas de micronutrientes y lactancia materna, insumos para suplementación (vitamina A, sulfato ferroso y ácido fólico) y material educativo.

A nivel técnico-administrativo, apoya el proceso de reforma del sector salud, proporciona asistencia técnico-financiera, basado en experiencias innovadoras comunitarias donde participa la comunidad identificando su problemática y aportando soluciones a las mismas. (FIN/IPS/cz/ag/pr-he/98

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