CAMBOYA: Grupos de derechos humanos instan a suspender ayuda

Los países donantes deberían suspender toda ayuda a Camboya hasta que las autoridades pongan fin a la violencia política y garanticen elecciones libres y justas, exhortaron varios grupos de derechos humanos.

La Unión Europea ya destinó 10,4 millones de dólares para ayuda electoral a Camboya, que celebrará elecciones en julio, pero organizaciones como la estadounidense Human Rights Watch (HRW) consideran que los donantes deberían suspender toda asistencia bilateral y multilateral por el momento.

Los comicios sólo deben realizarse si el gobierno deja de perseguir a la oposición, juzga a los violadores de derechos humanos, respeta la libertad de prensa, garantiza la seguridad de los líderes opositores y crea una comisión electoral neutral, instó HRW, que condenó "la impunidad y el clima de terror" reinantes en Camboya.

Observadores de la Unión Europea (UE) creen que la ayuda económica contribuirá a esos fines.

"Con este apoyo financiero, existirá cierta garantía de que las elecciones se realicen en tiempo y con observadores independientes", opinó Pascal Michaux, asistente del secretario general del Instituto Europeo de Estudios Asiáticos, con sede en Bruselas.

La ayuda de la UE, confirmada el día 16, forma parte del apoyo acordado para el proceso de reconstrucción de Camboya en la firma de los acuerdos de paz de París, en octubre de 1991.

"Las instituciones europeas han ayudado en elecciones anteriores, y es lógico que continúe financiando el proceso político", señaló Michaux.

El paquete de 10,4 millones de dólares incluye nueve millones para el proceso de registro electoral, 1,3 millones para la creación de una Unidad Europea de Observación independiente, que actuaría en todo el proceso electoral, y 100.000 dólares para la capacitación de los periodistas nacionales.

Sin embargo, HRW cree que los donantes sólo deberían continuar su ayuda por medio de organizaciones no gubernamentales, y suspender por el momento toda ayuda bilateral y multilateral.

"Ningún candidato de la oposición se sentirá plenamente libre para participar en actividades electorales hasta que se establezca un precedente juzgando a los responsables de la violencia política", arguyó HRW.

El pasado julio, tras tres años de relativa paz en el empobrecido país del sudeste asiático, el primer ministro Norodom Ranariddh fue derrocado en un golpe de Estado protagonizado por su vice, Hun Sen.

Desde entonces, Ranariddh y decenas de políticos huyeron de Camboya, y ambas partes luchan por el reconocimiento de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Hun Sen calificó este miércoles de "erróneo y confuso" un informe de la ONU sobre asesinatos políticos durante el golpe, según el cual 41 seguidores de Ranariddh fueron asesinados por soldados leales a Hun Sen en los días siguientes al derrocamiento.

En una carta dirigida al secretario general Kofi Annan, Hun Sen puntualizó que cuatro de las personas que el informe daba por muertas están "vivas y coleando".

La ONU aclaró que sólo una de las personas citadas por Hun Sen era dada por muerta en el informe; las demás constaban como desaparecidas o no eran identificadas.

Sin embargo, no hubo detenciones por las ejecuciones extrajudiciales durante el golpe ni por el ataque con granadas contra una manifestación organizada en marzo por la oposición, donde murieron 16 personas y más de 100 resultaron heridas, aunque Hun Sen prometió a Annan que investigaría tales abusos.

Hun Sen exhortó a los opositores en el exilio a regresar al país, menos a Ranariddh, a quien prometió encarcelar luego de acusarlo de adquirir armas ilegalmente y planear un derrocamiento del gobierno con la ayuda del extremista Jemer Rojo. (FIN/IPS/tra-en/ns/rj/ml/hd-ip/98

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