BRASIL: Los médicos ignoran las leyes del mercado

Brasil tiene exceso de médicos, cada día peor remunerados, pero la suya es la carrera por la que más estudiantes compiten en las universidades, mientras la precariedad de los servicios de salud sigue siendo una de las mayores preocupaciones de la población.

Había 197.557 médicos en el país en 1995, según datos del Consejo Federal de Medicina. Hoy son más de 200.000. La proporción de 1,25 cada 1.000 habitantes supera la recomendada por la Organización Mundial de Salud, de uno por mil.

El problema es la pésima distribución de los médicos en el territorio del país, pues 61,3 por ciento se concentra en las capitales estaduales, donde son excesivos, mientras escasean en el interior, según el Consejo Federal, órgano que controla el ejercicio de la profesión.

El desequilibrio también refleja el desigual desarrollo de las regiones. Rio de Janeiro es la ciudad más favorecida, con 4,8 médicos cada 1.000 habitantes, una proporción superior a la de muchos países desarrollados.

La ciudad, además, conservó del tiempo en que fue capital nacional, antes de 1960, la más amplia red de hospitales. Todo eso no asegura, sin embargo, servicios de salud satisfactorios. Las quejas por mala atención, de muertes evitales y de rechazo en los hospitales son cotidianas.

La insatisfacción impera también entre los profesionales, que realizaron en los últimos años varias huelgas en protesta contra la baja remuneración que reciben tanto del estado como de las organizaciones privadas de asistencia médica.

El promedio de ingresos obtenidos por los médicos en Brasil es de solo 1.325 dólares mensuales, según un estudio de la Fundación Oswaldo Cruz, un instituto de investigaciones y producción de vacunas. Apenas seis por ciento gana más de 4.000 dólares y 37,3 por ciento obtiene menos de 1.000.

Más de la mitad tiene tres o más empleos para sobrevivir, desgastándose en exceso de horas trabajadas y de traslados. Mientras 8,97 por ciento tiene cinco o más empleos, solo 16,6 por ciento puede dedicarse a un único trabajo.

A pesar del deterioro de la profesión, todos los años son los cursos de medicina los que atraen la mayor cantidad de estudiantes en los "vestibulares", las concurridas pruebas de ingreso a las universidades brasileñas.

En la de Campinas, a cien kilómetros de Sao Paulo, 33.327 candidatos disputaron 2.245 lugares en 46 carreras el mes pasado. Para medicina, de los 9.277 candidatos solo 110 serán aprobados, uno cada 84,34.

La situación no es mejor en otros centros de estudio. En la Universidad Estatal de Rio de Janeiro, la guerra era entre 60,2 candidatos por cada puesto en el curso de medicina.

Alessandra Faria de Macedo, de 20 años, en su segundo intento por escalar ese Olimpo tampoco logró los puntos necesarios, pero sí para cursar Odontología en una universidad privada que le costará casi 900 dólares mensuales a su padre.

Decidió seguir esa segunda opción, "de todos modos parte del área médica", pero sin descartar la posibilidad de intentar de nuevo el ingreso a medicina en el futuro. "Me gusta trabajar en hospitales, cuidar gente enferma", se justificó.

Sin perspectivas de mejoras en la remuneración y condiciones de trabajo, no es el mercado sino la vocación que explica el alud anual de jóvenes en las puertas de las facultades de medicina. A eso contribuye el carácter humano de la profesión.

Juliana Garbayo dos Santos logr el año pasado, a los 18 años, pasar la prueba de ingreso a una universidad cercana a Rio de Janeiro. Eligió la medicina, tras vacilar entre psicología y servicio social, por su deseo de "ayudar a la gente" .

Pero llevar los médicos al interior, donde más hacen falta, sigue siendo un reto al parecer insuperable. Ciudades pequeñas no logran atraerlos con ofertas de sueldos elevados.

Una de esas ciudades, un municipio de 70.000 habitantes en el interior del céntrico estado de Minas Gerais, intenta inútilmente contratar médicos para su hospital, ofreciendo salarios de 7.000 dólares. "Atraer especialistas es lo más dificil", se lamentó el secretario local de Salud, Juraci Moreira.

Los médicos se acumulan en las grandes capitales porque allí también se concentran los servicios de diagnóstico, las nuevas tecnologías y la población que puede pagarlas, según Ricardo Menezes de Macedo, presidente del Sindicato de Médicos de Minas Gerais.

Además, el mismo mercado "descalifica al médico que trabaja en el interior", dijo Menezes al diario Jornal do Brasil, de Rio de Janeiro. (FIN/IPS/mo/mj/he/97

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