ARGENTINA: 40.000 aspirantes a cubrir 281 empleos administrativos

El presidente de Argentina, Carlos Menem, intentó minimizar un fenómeno que concitó la atención del público esta semana: casi 40.000 personas llenaron solicitudes para cubrir 281 empleos en la Legislatura de la capital, y todavía siguen llegando aspirantes.

Según la Comisión Económica para América Latina, Argentina es el país de la región con mayor número de desocupados, pero los empleos subsidiados, los trabajos temporarios y la decepción de quienes ya no buscan convierten el problema laboral en un fenómeno estadísticamente difícil de detectar.

El llamado para cubrir las vacantes en el nuevo cuerpo legislativo de la ciudad autónoma de Buenos Aires se hizo el domingo último.

El lunes los interesados fueron 8.200. Los primeros llegaron a la madrugada, seis horas antes de que comenzaran a atenderlos y hasta portaban asientos.

Cuatro días después, los postulantes ya rondan los 40.000 y el plazo de inscripción aún no estaba cerrado. Las autoridades del cuerpo creen que los participantes serán finalmente 50.000 y ya prevén tomar nuevos empleados, aunque para evaluar la gran cantidad de solicitudes.

Menem sostuvo que muchos de los aspirantes tienen empleo y van por otro mejor. La legislatura ofrece salarios de entre 750 y 1.000 dólares mensuales, un monto que en el segundo caso duplica el mínimo mensual de un trabajador.

Según las estadísticas oficiales, sólo en la capital y el Gran Buenos Aires (la periferia) hay 300.000 familias de cinco integrantes que viven con 300 dólares al mes, pese a que la canasta básica es de 1.050 dólares.

Se trata de 10 por ciento de la población del área. Otro 10 por ciento de familias gana menos de 700, que también sería insuficiente para cubrir necesidades básicas.

Sin embargo, la mayoría de los que estuvieron allí apostados un día completo aseguran ser personas sin trabajo. Algunos desde hace meses, otros desde hace años. Jóvenes que van por su primer empleo, adultos desempleados, universitarios, jubilados, ningún sector se quedó afuera del concurso.

En Argentina, el desempleo abierto es de 13,7 por ciento y el subempleo de 13,1 por ciento. Se trata de 3,5 millones de personas con problemas de empleo. La misma fuente oficial señala que 55 por ciento de desocupados tarda menos de tres meses en conseguir empleo y 45 por ciento tarda más.

El sondeo no contabiliza a las personas que resignaron la búsqueda o que no tienen dinero para salir a buscar, aunque muchos de ellos sí se hicieron presentes en las largas filas para ingresar a la legislatura.

Como los requisitos eran accesibles, hubo postulantes de toda edad, incluso mayores de 60 años que ya están retirados pero cuyas remuneraciones son tan bajas que necesitan un empleo para compensar la falta de ingresos.

Algunos puestos a cubrir requieren sólo estudios primarios, y los otros secundario completo más alguna experiencia laboral. Pero las primeras solicitudes ya mostraron una tendencia: muchos de los postulantes son egresados universitarios que aceptarían el puesto menos calificado.

El fenómeno del "hiperdesempleo" en Argentina comenzó en 1991. Entonces, cuando los ciudadanos estaban preocupados en forma casi excluyente por la inflación, la tasa de desocupación era de apenas seis por ciento. Desde ese momento comenzó a trepar hasta llegar a 18,6 por ciento en 1995.

Los programas oficiales de empleo temporario contribuyeron a paliar el problema y en 1997 el índice bajó a 13,7 por ciento.

Sin embargo, los expertos en asuntos laborales aseguran que la baja obedeció a los planes gubernamentales. En sólo cinco meses, los empleos "oficiales", que son prácticamente subsidios a la pobreza, crecieron de 100.000 a 485.000 y este año muchos de ellos no se renovaron.

Otra modalidad de empleo que fuerza a muchos trabajadores a estar en una búsqueda casi permanente es el empleo temporario. Las empresas están autorizadas a cubrir puestos por tres o seis meses, son contratos "a prueba", exceptuados de los aportes a la seguridad social.

Finalizado el contrato, aún cuando el candidato muestre ser apto, el empleador prefiere cambiarlo por otro postulante y así sigue a fin de ahorrarse los costos laborales de un empleado permanente. (FIN/IPS/mv/dg/pr-lb/98)

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