DESARROLLO: ONG alemanas reviven metas de cumbre de Copenhague

Organizaciones no gubernamentales (ONG) de Alemania pretenden lanzar una iniciativa conjunta con el Estado para mantener con vida las metas de la Cumbre de Desarrollo Social de 1995, en especial la llamada 20:20, contra la pobreza.

Unas 40 ONG de desarrollo, ambiente y temas sociales confirmaron en una conferencia celebrada en Bonn su respaldo a la iniciativa 20:20, diseñada para movilizar recursos que permitan servicios sociales para todos.

La 20:20, adoptada en 1995 en la cumbre de Copenhague, propuso que los gobiernos de los países en desarrollo destinen 20 por ciento de sus presupuestos y las naciones donantes 20 por ciento de su ayuda a los "servicios sociales básicos".

Los servicios sociales básicos incluyen la educación y atención médica primaria así como la capacidad institucional para ofrecerlas, como lo acordó por consenso una conferencia de gobiernos, el Banco Mundial, agencias de la Organización de las Naciones Unidas y ONG, celebrada en abril de 1996.

Datos parciales sugieren que 13 por ciento de los presupuestos de los países en desarrollo y 10 por ciento de los fondos de los donantes se destinan a los servicios básicos. Pero el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) sostiene que hubo un incremento gradual en los últimos meses.

Funcionarios del gobierno de Alemania, parlamentarios y expertos del PNUD y el Banco Mundial participaron a principios de este mes de una conferencia en Bonn organizada por el Foro Alemán de ONG y coordinada por la Fundación Friedrich Ebert.

Erfried Adam, portavoz del encuentro, dijo que los gobiernos de 185 países también se habían comprometido con la cumbre social para adoptar medidas adecuadas para fomentar la seguridad social.

Los gobiernos prometieron mejorar las condiciones de vida de sus países y otorgar prioridad a la participación de la gente en los procesos de toma de decisiones.

Adam recordó que la cumbre social, a la que asistieron 117 jefes de Estado, se comprometió a erradicar la pobreza, no sólo para aliviarla.

"Nos comprometemos con la meta de erradicar la pobreza en el mundo, mediante acciones nacionales decisivas y la cooperación internacional, como imperativo ético, social, político y económico de la humanidad", expresó la declaración de 1995.

El objetivo estuvo lejos de lograrse, dijo Adam, quien explicó la iniciativa de las ONG alemanas para infundir nuevo vigor a los objetivos de la cumbre de Copenhague.

Estudios del PNUD y la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) señalan la creciente brecha entre pobres y ricos, mujeres y hombres, población rural y urbana, y grupos étnicos.

El último Informe de Desarrollo Humano del PNUD reveló que, en 1994, la relación del ingreso del 20 por ciento más rico del mundo con el 20 por ciento más pobre era de 78 a 1, comparado con la proporción de 30 a 1 en 1960.

En su Informe de Comercio y Desarrollo para 1997, UNCTAD sostuvo que la brecha entre los países del Norte industrial y el Sur en desarrollo, y entre las naciones en desarrollo, crece en forma constante.

UNCTAD argumentó que las crecientes divisiones sociales y económicas de los países plantean una "seria amenaza de reacción política adversa contra la globalización, que podría revertir las reformas benéficas alcanzadas en la última década".

El Banco Mundial concentró su Informe sobre Desarrollo del Mundo de 1997 en el "estado de un mundo cambiante", lo que generó interrogantes básicas sobre el gobierno, cuál debe ser su papel, qué puede y qué no puede hacer, y la mejor forma de llevarlo a cabo, señaló Adam.

Sanjay Pradhan, economista del Banco Mundial, dijo en el encuentro que el mensaje básico del informe es parte de una estrategia de dos partes para transformar a cada estado en un socio más creíble y efectivo del desarrollo del país.

El primer elemento de esta estrategia consiste en equiparar el rol del Estado con su capacidad. "La forma en que interviene el Estado, y dónde, debe evaluarse con cuidado en las zonas donde su capacidad es débil", explicó Pradhan.

"El segundo elemento de la estrategia consiste en mejorar la capacidad del Estado al estimular a las instituciones públicas", añadió.

Ello significa diseñar reglas y límites efectivos para impedir acciones estatales arbitrarias y combatir la corrupción, lo que implica someter a las instituciones estatales a una mayor competencia para aumentar su eficacia.

También significa que el Estado debe ser más permeable a las necesidades de la gente, mediante una participación y una descentralización más amplia con el respaldo activo de la sociedad civil, dijo Pradhan.

La vicepresidenta del comité parlamentario alemán para la cooperación económica, Uschi Eid, dijo que el informe del Banco Mundial era "un aporte importante para definir un rol adecuado del Estado" en un mundo diferente.

El tipo de Estado propuesto no es centralizado, sino que debe actuar como catalizador, observó.

El ministro alemán para la Cooperación Económica y el Desarrollo, Carl-Dieter Spranger, señaló que el Estado, el sector privado y la sociedad civil deben compartir la responsabilidad del desarrollo social.

Pero la "sociedad civil" es un concepto general que debe definirse con mayor claridad, añadió Spranger. El mercado y el sector privado son las fuerzas centrales que influyen sobre el desarrollo social y no pueden ignorarse, concluyó. (FIN/IPS/tra-en/raj/rj/aq-ml/dv/97

Archivado en:

Compartir

Facebook
Twitter
LinkedIn

Este informe incluye imágenes de calidad que pueden ser bajadas e impresas. Copyright IPS, estas imágenes sólo pueden ser impresas junto con este informe