CHINA: Los problemas financieros llegan al gigante de Asia

China, con su gigantesco mercado y su nueve por ciento de crecimiento económico anual, parecía inmune a los problemas financieros que sembraron el pánico en la mayor parte del sudeste de Asia y ahora amenazan a Corea del Sur.

Pero los analistas económicos y financieros de la región ya no están tan seguros.

En cierto sentido, China se vio protegida por la no convertibilidad de su moneda, el yuan, pero los expertos creen que el país no escapará al caos financiero que ya ha durado demasiado y alcanzó una magnitud sin precedentes.

Incluso los economistas chinos admiten que el crecimiento del país se desacelerá, la inversión extranjera directa caerá y las exportaciones sufrirán graves daños debido a la competencia de los países de la región que se vieron obligados a devaluar sus monedas.

Beijing se apresuró a establecer que goza de un gran superávit de cuenta corriente, con reservas en divisas extranjeras sin precedentes de más de 130.000 millones de dólares, y que la inflación está a la baja.

Los tres funcionarios más poderosos del gobierno chino, el presidente Jiang Zemin, el primer ministro Li Peng y el viceprimer ministro y zar de la economía Zhu Rongji, debieron concentrarse la semana pasada en Beijing en una cumbre económica de emergencia que duró tres días.

Jiang, Li y Zhu discutieron cómo podría afectar a China la situación de los mercados asiáticos, en especial el de Hong Kong.

Los medios de comunicación estatales evitaron toda mención sobre la conferencia hasta un día después de que concluyó.

Los analistas en Beijing y Hong Kong reconocieron que una cumbre de tal nivel esa una evidencia clara de profunda preocupación sobre la salud del sistema financiero chino cuando las ineficientes empresas estatales deben alrededor de 600.000 millones de dólares a los bancos nacionales.

Entre 20 y 40 por ciento de esa suma es considerada deuda incobrable.

La agencia oficial de noticias Xinhua informó que el gobierno actuaría con "moderación" y tomaría medidas para "profundizar las reformas financieras, restablecer el orden financiero e impedir riesgos".

Beijing sabe que la creciente integración del país con la economía mundial conlleva el "riesgo de conmoción de crisis financieras en países extranjeros", según Xinhua.

Que China pueda fortalecer su sistema bancario para combatir la crisis que se abate sobre Asia aún está por verse, pero los economistas ya predicen una gran caída.

La inversión extranjera directa caerá, lo que dejará a la industria librada a sus propias debilidades, afirman. El dinero que ingresó durante más de un decenio en el sector industrial había enmascarado en este período su profunda crisis.

Alrededor de 70 por ciento de la inversión extranjera directa que ingresa a China (sin contar Hong Kong), procede de otras economías asiáticas como la actual región administrativa especial de Hong Kong, Taiwan, Japón y Corea del Sur.

La firma tailandesa CP Pokphand es una de las principales inversoras en China, pero ahora enfrenta "cierto riesgo", según James Winder, economista jefe de Merrill Lynch.

El diario China Daily informó la semana pasada que la inversión extranjera contratada en China en los primeros diez meses de 1997 cayó 35 por ciento en comparación con el mismo período del año anterior. Fueron 40.000 millones de dólares en comparación con los 61.500 millones de 1996.

Se trata de una tendencia preocupante, pues la inversión extranjera directa sostiene la economía china y contribuye con 12 por ciento de su crecimiento, según un informe de la analista Jardine Fleming, radicada en Hong Kong.

Treinta y cinco por ciento de las empresas estatales están en un rojo irrecuperable rojo. La reforma prevista para el sector suponía la creación de millones de empleos en los próximos años.

En otras palabras, el capital necesario para estimular la economía y crear empleos está en riesgo para el futuro.

"China tiene una necesidad apremiante de capital. Deben abrirse a la inversión extranjera", dijo Bruce Seton, de Peregrine Asset Management.

"Para China, el peligro real no son los ataques de especuladores sino la mengua del flujo de inversiones como resultado de los problemas de la región", según un banquero.

Los problemas económicos en Japón y ahora los de Corea del Sur podrían golpear las tasas de inversión en China.

La gigantesca firma coreana Samsung tiene 18 emprendimientos en China que representan una inversión de más de 250 millones de dólares en construcción de navíos hasta vivienda. Buena parte de esos fondos proceden de bancos japoneses.

Al mismo tiempo, las exportaciones de China enfrentan la creciente competencia de los países de la región que devaluaron sus monedas en los últimos meses.

"El continuo flujo de inversión directa a China no puede considerarse garantizado", dijo Bob Broadfoot, de la consultaría Riesgo Político y Económico, radicada en Hong Kong.

El mercado de valores de Hong Kong es la vía principal de ingresos y ya sufrió un grave retroceso. (FIN/IPS/tra- en/ys/js/mj/if/97)

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