ARGENTINA: Menem planteará a Blair el contencioso por Malvinas

El presidente argentino Carlos Menem planteará la cuestión de las islas Malvinas, reclamadas por este país, en su reunión en Londres con el primer ministro británico Tony Blair, prevista para la segunda mitad de 1998.

Pero que el tema esté presente en el diálogo de Menem con Blair "no significa que se abrirán negociaciones" para resolver un conflicto que tiene más de 170 años, aclaró este miércoles el canciller argentino Guido Di Tella, para aplacar las expectativas que despertó la noticia del viaje del presidente a Londres.

"La agenda es abierta. Gran Bretaña no puso condiciones y con toda seguridad, del tema de Malvinas se va a hablar, pero otra cosa es una negociación que en una visita oficial no corresponde", dijo Di Tella.

El viaje de Menem a Londres fue anunciado el martes, tras una reunión entre Di Tella y su par británico Robin Cook. Se trata de la primera visita oficial de un presidente argentino a Gran Bretaña desde la guerra que los dos países libraron en 1982 por las Malvinas, ocupadas por los británicos desde 1833.

Di Tella, que había gestionado sin éxito la visita ante el gobierno conservador predecesor de la administración de Blair, dijo inicialmente que la cuestión de las Malvinas no sería abordada. "No vamos a hablar del dos por ciento de la agenda en que no estamos de acuerdo", declaró entonces.

El canciller sostiene que las relaciones argentino-británicas son excelentes. "Tenemos un intercambio (comercial) de 1.000 millones de dólares que crecerá a 3.000 en el año 2000, y puntos de coincidencia en temas internacionales y en la Organización Mundial de Comercio", destacó.

Las palabras del ministro generaron polémica entre diplomáticos, ex diplomáticos y analistas que temen que Gran Bretaña haya descartado el asunto pendiente de las Malvinas como condición de la visita de Menem.

Lucio Garcia del Solar, ex embajador de Argentina en la Organización de las Naciones Unidas (ONU), consideró que la prioridad del diálogo debería ser la reanudación de las negociaciones bilaterales por las Malvinas, solicitada por el foro mundial para la resolución del conflicto.

"Una visita presidencial no puede ser nunca un objetivo (en sí misma) de política exterior", dijo García del Solar. Es cierto que el viaje de Menem puede alentar el comercio y promover inversiones, "pero Gran Bretaña cree que, como Argentina perdió la guerra, debe abandonar el reclamo de soberanía", advirtió.

"Sería preferible franquear la posición y admitir que al gobierno argentino le importan las relaciones comerciales con Gran Bretaña y no tanto el tema de Malvinas", criticó el ex canciller Dante Caputo, diputado electo de la nueva Alianza de oposición.

Para Caputo, sería "un pésimo precedente" que Menem no mencionara el asunto. "Si usted tiene un intruso en su casa y protesta por eso, luego deja de protestar y finalmente, cuando el que le invadió la casa lo invita a tomar el té usted acepta sin mencionarle el tema, es un serio precedente".

"No es que usted deba esperar que le devuelvan su casa en ese encuentro, pero no puede dejar pasar la oportunidad de reclamar", señaló Caputo, ministro de Relaciones Exteriores durante el gobierno de Raúl Alfonsín (1983-1989).

La agenda del encuentro de Blair y Menem aún no fue elaborada y que "se espera que el tema de Malvinas se incluya" en ella, observó Rodolfo Terragno, presidente de la Unión Cívica Radical y uno de los impulsores de la Alianza opositora.

"Es un asunto bilateral que no puede quedar afuera ni puede haber silencio de nuestra parte en la primera visita de un presidente argentino", dijo erragno.

La agenda de la reunión -que todavía no tiene fecha precisa- será elaborado por ambas cancilleras en los próximos meses. El embajador argentino en Londres dijo que "seguramente" el tema Malvinas estará presente, "entre otras muchas cosas importantes" de la relación bilateral.

Gran Bretaña rompió relaciones diplomáticas con Argentina cuando la última dictadura militar impuesta en este país (1976- 1983) lanzó a las Fuerzas Armadas a la invasión de las Malvinas, en 1982. La guerra provocó unas 700 bajas de ambos lados y finalizó con la derrota de Argentina.

El gobierno de Menem, instalado en 1989, logró en 1990 el restablecimiento de las relaciones con Gran Bretaña. En los últimos años crecieron el comercio bilateral y las inversiones británicas en Argentina, pero no hubo avances en el tema Malvinas.

Di Tella considera que uno de los factores de mayor resistencia son los habitantes del archipiélago, que no quieren negociar con Argentina. El canciller llegó a ofrecer una indemnización pecuniaria a la población de las Malvinas, a cambio de su aceptación de la soberanía argentina. Pero la iniciativa fue rechazada.

Ahora, con el tema de la soberanía en segunda instancia, el gobierno de Menem espera afianzar la relación comercial con Gran Bretaña y lograr el aumento de las inversiones de ese país en Argentina. Y para eso, nada mejor que una visita oficial. (FIN/IPS/mv/ff/ip/97

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