El frustrado intento de instalarse en Chile del fallecido narcotraficante mexicano Amado Carrillo Fuentes tenía entre sus objetivos montar una "cabeza de playa" para operar en la región de Asia y el Pacífico, según hipótesis policiales.
La jueza Dobra Lusic, titular del Tercer Juzgado del Crimen de Santiago, y la policía chilena están trabajando en desmontar los gérmenes de la red que Carrillo alcanzó a establecer en el país, pero se teme que sus cómplices y colaboradores hayan huido.
El jefe del cártel de Ciudad Juárez estuvo en Chile entre abril y junio, para regresar temporalmente a México, donde murió el 4 de julio, posiblemente asesinado, durante una operación de cirugía estética para cambiar su apariencia física.
El mafioso, conocido como el "señor de los cielos", fue a Santiago para escapar del asedio policial y a la vez crear una base de operaciones no sólo más segura, sino que también le permitiera ampliar sus negocios delictivos.
Bajo este supuesto, se estima que Carrillo quería crear rutas de envío de cocaína a los ricos mercados de la región de Asia y el Pacífico, con los cuales Chile mantiene un activo y creciente intercambio comercial, señaló el diario La Epoca el viernes.
En apoyo a esta hipótesis se advierte que si bien desde el sudeste asiático se genera una gran corriente de tráfico de opio, morfina y hachís, la región de Asia y el Pacífico no ha sido penetrado por los cárteles de la coca, presentes en Europa y Estados Unidos.
La posibilidad de que la liberación y expansión del comercio facilite el narcotráfico es un riesgo reconocido por todos los gobiernos y que afecta en particular a Chile, por el marco económico y legal del país.
Con economía basada en la apertura comercial y una legislación relativamente relajada en materia de control de cambio e inversiones, el país busca contrarrestar esta amenaza con una drástica ley antidrogas promulgada en 1995.
El cártel de Ciudad Juárez es considerado el mayor del mundo tras la virtual desaparición del cártel de Medellín en Colombia. Se estima que mueve entre 50 y 70 por ciento de la cocaína que ingresa a Estados Unidos.
Carrillo, como "capo" de la organización, administraba un patrimonio estimado en 25.000 millones de dólares, de los cuales destinaba entre 500 y 800 millones cada año para corromper y sobornar a policías y otras autoridades.
Pero su suerte comenzó a decaer con fuerza desde febrero, cuando fue arrestado en México el jefe de la policía antidrogas, general Jesús Gutiérrez, acusado de recibir sobornos del cártel de Ciudad Juárez.
El "señor de los cielos" ingresó a Chile con una identidad falsa, pero levantó inmediatas sospechas en la policía con compras de vehículos, adquisiciones y arriendos de inmuebles, y apertura de cuentas bancarias.
Según versiones extraoficiales, la policía chilena no lo capturó, aunque lo mantuvo bajo permanente control, porque su similar de México no le informó de la identidad del narcotraficante, que estaba prófugo en su país.
Otra versión señala que ambos cuerpos policiales y la agencia antidrogas de Estados Unidos (DEA) optaron por la reserva para resguardar el éxito de las investigaciones orientadas a desbaratar toda la red del cártel mexicano.
En cualquier caso, las autoridades chilenas tuvieron que admitir la pasada permanencia en el país de Carrillo luego de las revelaciones hechas en ese sentido por la red de televisión Televisa en México la noche del martes último.
La información habría alertado a los colaboradores y cómplices de la red que el fallecido narcotraficante comenzó a montar en Chile, los cuales habrían huido, señaló el prefecto Oscar Pizarro, portavoz de la Policía de Investigaciones.
El funcionario policial confirmó la incautación de vehículos y propiedades, así como la intervención de al menos una cuenta bancaria, de acuerdo a órdenes expedidadas por la jueza Lusic, basadas en la ley especial contra el narcotráfico. (FIN/IPS/ggr/ag/ip/97


