En Cuba unos 20.000 trabajadores azucareros perderán sus actuales empleos el próximo año e ingresarán a la "bolsa de disponibles" como consecuencia de una reforma laboral aplicada por el gobierno desde 1995.
La incorporación del sector azucarero al proceso de racionalización de plazas laborales pudo augurarse desde abril, cuando las autoridades advirtieron que ante la ineficiencia de esa industria sería necesario cerrar algunas fábricas.
El azúcar, primer rubro exportable tradicional de la isla, fue desplazado por el turismo en 1996 en la lista de las principales fuentes de ingreso a las arcas del Estado.
Cuba acudió a esquemas de prefinanciamiento externo estimados en unos 300 millones de dólares para la zafra azucarera 1996-1997, pero la agroindustria no alcanzó los pronósticos oficiales de 4,5 millones de toneladas del dulce.
La caída de la zafra hasta unas 4,2 millones de toneladas, según fuentes cercanas al Ministerio del Azúcar, colocó en la palestra pública el tema de la alta dependencia azucarera de la economía cubana y de las capacidades de recuperación de esa industria.
El ministro de Trabajo y Seguridad Social, Salvador Valdés, anunció este mes que sólo del sector azucarero serán reubicados el próximo año unos 20.000 trabajadores que dispondrán de tres a cinco meses para recalificarse.
El plan de reordenamiento de la fuerza laboral para 1998 se realizará de manera centralizada y afectará a trabajadores de ferrocarriles, puertos, marina mercante y la agricultura, de acuerdo con Valdés.
Valdés aseguró que en los últimos dos años fueron racionalizados unos 75.000 trabajadores y que al cierre del primer semestre de este año sólo quedaban disponibles unas 12.000 personas.
Anunció que este mes 7.000 ya tienen empleo y que el resto cobra 60 por ciento de su antiguo salario, según lo estipula la legislación laboral vigente.
El proceso forma parte de una reorganización empresarial mucho más amplia que incluye la la eliminación del subempleo, la reconversión tecnológica y la creación de pequeñas y medianas empresas.
El gobierno de Fidel Castro inició en 1993 la introducción de forma paulatina de un paquete de reformas económicas previsto para contrarrestar la crisis que vive el país desde inicios de esta década.
La crisis afectó todas las esferas de la economía nacional y provocó un descenso del producto interno bruto (PIB) de 34,8 por ciento entre 1989 y 1993. Los primeros signos de recuperación aparecieron en 1994 y para el pasado año el PIB registró un alza de 7,8 por ciento.
Para 1997 los pronósticos oficiales prevén un crecimiento de cuatro por ciento del PIB, pero expertos locales consideran esos planes como demasiado optimistas tras la caída de la zafra azucarera.
Fuentes sindicales aseguraron en 1996 que como resultado de la crisis y del reajuste laboral el desempleo alcanzaría siete por ciento de los 5,5 millones de personas que forman la población económicamente activa.
Unos 4,6 millones de trabajadores laboraban en los sectores estatal, cooperativo y privado. De ellos, entre 600.000 y 800.000 cobran un salario completo por laborar a 40 o 50 por ciento de su capacidad.
Estadísticas oficiales señalan que la mayoría de los desocupados son jóvenes de entre 17 y 30 años, con un nivel medio y medio superior de enseñanza y en su mayoría mujeres.
Unas 200.000 personas han optado a su vez por el autoempleo como una de las alternativas previstas por el gobierno para contrarrestar los efectos sociales del reajuste laboral. (FIN/IPS/da/dg/if-lb/97