CUBA: Primera inversión extranjera vinculada al azúcar

Cuba dio un paso más en su proceso de apertura externa con la creación de la primera asociación económica con capital extranjero en la industria de los derivados de la caña de azúcar.

Inscrita como Alficsa, la nueva empresa mixta tendrá estatus de sociedad anónima, con capital cubano y español, y se dedicará a la producción de alcoholes finos de caña en la provincia de Cienfuegos, 336 kilómetros al este de La Habana.

El viceministro del Azúcar, Francisco Rodríguez Martínez, dijo que la asociación permitirá sustituir las exportaciones de mieles por un producto de mayor valor, capaz de convertirse en una fuente considerable de divisas.

La industria cubana de derivados de la caña tiene capacidad de producir alimentos para ganado, papel, madera, bebidas, medicamentos y sustancias quimicas para la fabricación de plásticos y fibras sintéticas.

Un informe del Ministerio del Azúcar de 1991 asegura que en aquel entonces Cuba contaba con 368 plantas dedicadas a la producción de derivados de la caña de azúcar, muy preciados en el mercado internacional.

Pero la industria de los derivados se vio afectada en los últimos años por la vertiginosa caída del azúcar de un promedio de ocho millones de toneladas anuales en la década del 80 a 3,8 millones de toneladas en 1994.

Aunque la Ley para la Inversión Extranjera de 1995 dio luz verde a la atracción de inversiones foráneas, Alficsa es el primer acuerdo de ese tipo que se logra en alguna de las ramas vinculadas al estratégico sector del azúcar.

Expertos locales estiman que, cautelosas por naturaleza, las autoridades de la isla se mueven muy despacio a la hora de tomar decisiones que involucran capital extranjero en sectores tan definitorios para la economía cubana como el azúcar.

Cuba se encuentra entre los diez principales productores de azúcar del mundo. El dulce encabeza la lista de los rubros exportables cubanos más tradicionales, seguidos de los puros habanos, el níquel, los cítricos y los productos de la pesca.

Pero el turismo, un sector no tradicional y catalogado como emergente en el escenario cubano, logró desplazar el pasado año al azúcar de caña como principal fuente de ingreso de divisas para el Estado.

La crisis que afecta al país caribeño desde inicios de esta década colocó al gobierno de Fidel Castro ante la disyuntiva de abrir su economía centralizada y estatal a la inversión extranjera o perecer con las arcas vacías.

La ley cubana de inversiones permite la participación de capitales de foráneos en todas las ramas de la economía, incluyendo los bienes raíces, pero cierra las puertas de las instituciones militares, los servicios educacionales y de salud.

Estudiosos del tema consideran que la legislación no satisfizo las expectativas que creó en cuanto a sus posibilidades de hacer más flexible y atractivo el proceso de inversión para los empresarios extranjeros.

El Ministerio de Inversión Extranjera y Colaboración Económica asegura que unas 260 empresas mixtas operan en la isla, contra 300 previstas por los expertos para finales del pasado año.

El vicepresidente Carlos Lage reconoció en abril que aunque la atracción de inversionistas extranjeros se mantiene la ley estadounidense Helms-Burton imprimió a ese proceso un ritmo mucho más lento y cauteloso por parte de los interesados.

Firmado por el presidente Bill Clinton en 1996, ese texto contempla sanciones contra empresas de terceros países que negocien con antiguas propiedades estadounidenses en la isla.

El azúcar es justo uno de los sectores más vulnerables al peso de esta ley pues, según el historiador Ramiro Guerra, ya en 1939 empresas estadounidenses eran dueñas de 59 de los 159 ingenios azucareros que existían en Cuba.

José Luis Rodríguez, ministro de Economía y economista de profesión, asegura en su libro "Estrategia del desarrollo económico en Cuba", que en 1958 ciudadanos de Estados Unidos poseían 1,2 millones de hectáreas de tierra en la isla.

Los negocios concertados hasta el momento involucran a empresas de 50 países y se reparten en 34 actividades económicas, con un mayor peso en el turismo, la extracción de petróleo y níquel y las telecomunicaciones.

El país que mayor capital tiene comprometido en Cuba es Canadá, con inversiones importantes en la industria del níquel, mientras que España se mantiene como líder en la cantidad de negocios acordados.

El ministro de Inversión Extranjera, Ibrahim Ferradaz, reveló este mes que de 140 nuevos proyectos de inversión que estudian las autoridades cubanas, 35 correspondían a empresarios españoles. (FIN/IPS/d/dg/if/97

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