Los investigadores agrícolas de India corren una carrera contra el tiempo para aumentar la producción de granos mientras el número de habitantes se acerca rápidamente a los 1.000 millones.
Además del esfuerzo de los científicos, en esa carrera será decisiva la tecnología del "fitotrón", un aparato instalado en mayo en Delhi que permite realizar cultivos en condiciones climáticas controladas y así reducir el tiempo de las investigaciones.
El fitotrón fue instalado en el Instituto de Investigación Agrícola de India por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo a un costo de 2,2 millones de dólares, con la asistencia técnica de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).
Además, India invirtió 1,4 millones de dólares en la construcción de un edificio para albergar el fitotrón y otros gastos como la contratación de personal adicional.
El aparato posee 22 cámaras de tres niveles cada una, que miden desde 2,16 hasta 11 metros cuadrados. Las pequeñas tienen ventanas para posibilitar el seguimiento de los cultivos, y las más grandes permiten el trabajo de los investigadores dentro de ellas.
Equipado con instrumentos para controlar la temperatura, la humedad, la luz y el dióxido de carbono, el fitotrón puede crear las más diversas condiciones climáticas. "Podemos crear un clima sahariano o antártico", señaló Pritam Chandra, ingeniero agrícola a cargo de la instalación.
Además, los científicos pueden estudiar las respuestas de los cultivos a las enfermedades y pestes en un ambiente controlado, y también observar los problemas que surgen en condiciones de recalentamiento planetario.
El aparato de Delhi es uno de los 24 existentes en todo el mundo y el único en un país en desarrollo, según la FAO, pero tan sofisticado como los de Estados Unidos, Francia, Canadá y Australia.
Chandra confía en que el fitotrón permitirá acelerar el ritmo de la investigación agrícola. "Investigar lleva mucho tiempo, debido a la limitación de los recursos y a la variada geografía del país", explicó.
En promedio, una investigación agrícola lleva al menos seis temporadas, siempre que la pesquisa no se vea demorada por cuestiones climáticas.
Ultimamente, algunos científicos redujeron el tiempo de investigación seleccionando lugares para poder continuar con sus experimentos fuera de estación.
Por ejemplo, los que trabajan en el norte de India con trigo, un cultivo de invierno, se trasladan en verano a las colinas Niligiri, en el sur, donde el tiempo en esa época es ideal para el cultivo de la especie.
Así, en el lapso de un año, los científicos aprovechan dos cosechas de trigo, una durante el invierno en el norte del país y otra durante el verano en Wellington.
Ahora, los cultivadores de trigo podrán obtener no dos, sino hasta tres cosechas al año simulando el clima invernal con el fitotrón, destacó Peter Rosenegger, de la oficina de la FAO para India y Bután.
Esto significa que los agricultores podrán acceder a prometedoras variedades de semillas cuatro años antes que si fueran cultivadas en terrenos experimentales convencionales, y de esta forma India se ahorrará un precioso tiempo en su lucha contra el hambre.
La producción de alimentos se mantuvo constante en 180 millones de toneladas durante los últimos cinco años, a pesar de nueve monzones seguidos, ya que la "Revolución Verde" producida por semillas y fertilizantes de alto rendimiento se limita a las granjas con irrigación artificial.
El Worldwatch Institute de Washington estima que, al actual ritmo de producción de alimentos, India deberá importar 45 millones de toneladas de granos para el año 2030.
El fitotrón podría ayudar a ahorrar miles de millones de dólares en importaciones y dedicar más tierras a los cultivos, lo cual a su vez crearía más empleos agrícolas.
"En el mundo de la investigación agrícola, el tiempo es oro", resaltó Rosenegger, de FAO. (FIN/IPS/tra-en/bbp/an/ml/dv/97


