El conflicto entre Cuba y Estados Unidos gana intensidad y pasa al parecer a segundo plano el combate contra los problemas provocados por la crisis económica cubana.
El gobierno de Cuba mantuvo la tensión al rojo vivo al convertir el discurso central del sábado 26 de julio, Día de la Rebeldía Nacional, en un mensaje dirigido fundamentalmente a Estados Unidos.
El 26 de julio es una de las fechas más importantes en el calendario político cubano. Recuerda el comienzo en 1953 de la lucha dirigida por Fidel Castro contra la dictadura de Fulgencio Batista (1952-1958).
"Han pasado ocho administraciones norteamericanas por la Casa Blanca desde el triunfo de la revolución cubana. Todas han sido hostiles, todas han apoyado el bloqueo contra Cuba" y algunas aprobaron "planes terroristas contra nuestro país", afirmó el ministro de las Fuerzas Armadas, general Raúl Castro.
Raúl Castro, también segundo secretario del gobernante Partido Comunista, pronunció este año el discurso central del Día de la Rebeldía Nacional, tradicionalmente reservado a su hermano, el presidente Fidel Castro.
Las autoridades apelaron a la unidad de la población contra "la amenaza enemiga" y mantuvieron silencio sobre el estado de la economía nacional, que hace siete años cayó en la peor crisis de la segunda mitad de este siglo.
El general Castro hizo pública la enérgica protesta del gobierno por lo que calificó de "intromisión en los asuntos internos" del país por parte del encargado de asuntos cubanos en el Departamento de Estado de Estados Unidos.
El funcionario acusado, Michael Rannenberger, realizó una vista de trabajo a la isla a principios de junio y se reunió con funcionarios de la cancillería, con miembros del Partido Comunista y con representantes de la Iglesia Católica.
Pero Rannenberger también se entrevistó en Cuba con "cabecillas de grupúsculos ilegales contrarevolucionarios", según Raúl Castro, en "franca e inadmisible actividad injerencista".
El ministro de las Fuerzas Armadas aseguró que Rannenberger e exhortó a esos "grupúsculos" a la subversión interna y a atentar contra el orden institucional y "prometió ayuda económica y apoyo material y logístico para tales fines en cifra superior al millón de dólares".
Agregó que el funcionario estadounidense "incitó a actos de desobediencia civil y a reclamar la participación de observadores internacionales para fiscalizar" el proceso electoral que se realizará en Cuba desde octubre hasta los primeros meses del próximo año.
La nueva acusación a Washington sucedió a la explosión el día 12 de dos bombas en los hoteles Capri y Nacional, en el centro de la isla, que causaron heridas leves a tres personas y escasos daños materiales.
El Ministerio del Interior afirmó que el gobierno tiene pruebas de que tanto los responsables del acto terrorista como los materiales utilizados procedían de Estados Unidos, y Raúl Castro aseguró que no fue "una acción aislada".
Sin embargo, las evidencias no fueron presentadas todavía a Estados Unidos, que las solicitó, y el gobierno cubano anuncia que las expondrá cuando lo considere más oportuno.
La larga lista de cargos desgranada por el gobierno de Cuba contra Washington incluye agresión ideológica, política, diplomática y biológica, además del rechazo permanente a la ley Helms-Burton.
Aprobada en marzo de 1996, la ley Helms-Burton refuerza el bloqueo económico que Estados Unidos impone a Cuba desde 1962 y establece las normas que deberían seguirse, supervisadas por Washington, para un cambio de gobierno en la isla.
Catalogada por las autoridades cubanas como "engendro injerencista", la ley contempla sanciones contra empresas de terceros países que negocien con antiguas propiedades estadounidenses confiscadas en Cuba.
La promulgación de esa ley y el derribo en febrero de 1996 de dos avionetas civiles estadounidenses por aviones de guerra cubanos pusieron fin a un incipiente proceso de distensión de las relaciones bilaterales.
"Durante la actual administración norteamericana, 43 personas involucradas en hechos contra Cuba han sido juzgadas, y sólo se han sancionado a tres, (y) a penas tan leves que ya están libres", dijo Raúl Castro.
El portavoz de la cancillería, Miguel Alfonso, dijo que, en todo caso, la historia ha demostrado que cuando de Cuba se trata, las pruebas no son suficientes para condenar a terroristas en Estados Unidos.
La Habana reaccionó enérgicamente el día 17 ante el fallo de un tribunal estadounidense que absolvió del cargo de piratería aérea a tres cubanos acusados de desviar a Florida un avión de Cuba que realizaba un vuelo interno.
El mismo día finalizó en Nueva York una nueva ronda de conversaciones migratorias Cuba-Estados Unidos. Las partes declararon su conformidad con en el cumplimiento de los acuerdos bilaterales vigentes.
Sólo la intención de poner punto final a la emigración ilegal incontrolada de cubanos a Estados Unidos parece unir a Washington y La Habana, que el día 23 se enfrentaron públicamente sobre la posibilidad de un conflicto militar.
Cuba dijo que tomará las "medidas necesarias" para evitar un conflicto armado con Estados Unidos y desmintió un informe de inteligencia citado por al diario The Washington Times y que el portavoz del Departamento de Estado, Nicolas Burns, se abstuvo de comentar.
Según The Washington Times, el informe asegura que las Fuerzas Armadas cubanas desplegaron una batería de cohetes en dirección a la base naval de Guantánamo, un enclave militar estadounidense a 700 kilómetros de La Habana.
La confrontación comenzó temprano este año en respuesta al "Plan de transición" para Cuba, propuesto por Clinton el 28 de enero, que prevé fondos para un gobierno poscastrista y convoca a los militares cubanos a participar en el proceso de cambio.
La Habana respondió con una movilización nacional en torno de una declaración de rechazo del "Plan de Transición" que fue firmada por millones de hombres y mujeres.
En los últimos siete meses, La Habana responsabilizó a Washington de la aparición de la plaga "thrips palmi" en plantaciones agrícolas cubanas y suspendió una gira de su equipo nacional de béisbol por ocho ciudades de Estados Unidos.
Altos funcionarios del gobierno cubano emprendieron una ofensiva diplomática por 20 países para entregar una carta personal del presidente Castro sobre la política estadounidense hacia la isla.
Cuba afirma que Estados Unidos prepara "en secreto" un paquete legislativo para endurecer la ley Helms-Burton. También desestimó declaraciones de un alto funcionario estadounidense, que consideró un "insulto para la democracia" la prevista realización en Cuba de la IX Cumbre Iberoamericana, en 1999.
Mientras, Estados Unidos llegó a una posición común con la Unión Europea para que ésta retire su demanda contra la Helm- Burton ante la Organización Mundial de Comercio y reveló su intención de unir a América Latina a su política de aislamiento del gobierno de Castro.
Observadores cubanos advirtieron que el aumento de la tensión con Washington desvia la atención de la solución de los problemas más urgentes del país, cuya expresión inmediata es el deterioro del nivel de vida de la población.
Para los expertos, el ambiente de mayor hostilidad entre La Habana y Washington y el aumento del bloqueo económico podrían alejar aún más la aplicación de reformas internas que las autoridades cubanas consideran "indeseables" pero "necesarias". (FIN/IPS/da/ff/ip/97


