EX YUGOSLAVIA: Gitanos romaníes, víctimas invisibles del caos

Los gitanos romaníes, invisibles para los medios de comunicación de la región y extranjeros, permanecen en el sótano de la pirámide social en todos los estados en que se dividió la antigua Yugoslavia.

La guerra obligó a los romaníes musulmanes de Bosnia- Herzegovina a cruzar la frontera con Serbia hasta Sremska Mitrovica, donde ya existía una gran comunidad de cristianos ortodoxos romaníes.

Los recién llegados, con frecuencia totalmente indigentes, viven en chozas que parecen pobrísimas aun a los ojos de los empobrecidísimos serbios. Pero los miembros de la comunidad se ayudan entre sí, sin pensar en diferencias tribales y religiosas.

Las familias que ya están allí brindan abrigo y alimento a los que llegan, aunque el colapso económico de Yugoslavia arrastró a los romaníes locales a condiciones de pobreza extrema a mediados de esta década.

La vivienda adecuada, el agua potable y la electricidad llegaron al pueblo recién en los años 70 y 80. Las señales de relativa prosperidad son evidentes solo entre quienes trabajaron en el extranjero en el pasado. Pero la famosa solidaridad romaní siempre fue predominante.

Aun antes de la división de Yugoslavia, eran bastante tolerantes y flexibles en materia religiosa. Muchos romaníes musulmanes asistían a las celebraciones cristianas y con frecuencia se celebraban matrimonios mixtos.

Sin embargo, existe una línea que separa a los romaníes de las autoridades estatales y el resto de los habitantes de Sremska Mitrovica. Para los romaníes, los de afuera son "gadze" (sucios) y, como los contactos se canaliza a través de la policía, lo habitual es el enfrentamiento.

Para las autoridades, los romaníes son criminales "por naturaleza" y ni siquiera se molestan en aprender los rudimentos de su complicado lenguaje y sus numerosos dialectos.

Se estima que entre 5.000 y 8.000 romaníes viven en tres grandes colonias en Sremska Mitrovika, donde constituyen alrededor de 10 por ciento de la población. Los romaníes de Bosnia- Herzegovina comenzaron a llegar después de 1992.

Pero es difícil calcular cuántos son en realidad, pues se rehúsan a colaborar con las autoridades locales "gadze".

Los principales grupos son los "xoraxane", musulmanes también llamados romaníes "turcos", y los "kalderasa", cristianos ortodoxos.

Esta comunidad conserva una tradición que se transmitió exclusivamente en forma oral hasta bien entrado el siglo XX y ha demostrado una formidable capacidad de adaptación frente a constantes persecuciones y embates de fanáticos.

Durante la segunda guerra mundial, los nazis alemanes y sus aliados fascistas balcánicos asesinaron a más de 250.000 romaníes.

De todos modos, la alta tasa de nacimientos de posguerra y el respaldo oficial les permitieron avanzar. Durante las décadas del 60 y el 70, muchos de ellos fueron a trabajar al extranjero, en especial a Alemania y Austria.

En 1981, los romaníes yugoslavos fueron el primer grupo étnico de Europa al que se reconoció como minoría nacional. La política multicultural del gobierno comunista de Yugoslavia prohibió el uso del termino "gitano", que se utilizaba en forma peyorativa, y empleó la palabra romaní.

El último censo en la antigua Yugoslavia, realizado en 1991, estableció que residían allí alrededor de 500.000 romaníes, el 10 por ciento del total de Europa, de los cuales 250.000 estaban en Serbia, 100.000 en Macedonia y el resto en Bosnia, Croacia y Eslovenia.

Los romaníes cuentan incluso con un foro mundial, la Unión Internacional Romaní (IRU), donde los yugoslavos tenían una participación muy activa.

Pero su capacidad social y económica continuaba siendo marginal y precaria, a pesar del respaldo que recibían del gobierno y su prestigio internacional. Aún sufrían la pobreza, el analfabetismo y problemas sanitarios, todo lo cual empeoró con la desintegración de Yugoslavia en 1991.

El poeta Rajko Djuric, presidente de la IRU, debió huir de Serbia después de que se lo amenazó de muerte por sugerir públicamente que los romaníes de la antigua Yugoslavia no debían prestarse a combatir en "primitivas" guerras nacionalistas.

Muchos otros romaníes debieron escapar, a medida que las políticas oficiales basadas en las etnias y los nacionalismos se imponían. Los romaníes sufrieron la "limpieza étnica" en Croacia y Bosnia-Herzegovina.

Muchos de los romaníes musulmanes expulsados de sus hogares por los serbios en Bosnia huyeron a la cercana Serbia, donde las paranoias oficiales les hicieron la vida difícil. Todos ellos consideran a Bosnia su patria.

Sobrevivir es la prioridad de la mayoría de los romaníes, en especial en invierno. Muchos tienen como único ingreso el dinero que le envían sus familiares en el extranjero. Sus ocupaciones tradicionales desaparecieron como consecuencia de la desesperante situación económica.

Uno de los resultados de ello es la mendicidad de niños y mujeres, que incluso concurren a los cementerios determinados días en que los visitantes dejan comida a los muertos.

En el centro de la ciudad, los mendigos romaníes esperan fuera de las iglesias. En ocasiones, predicen la fortuna por unas monedas. El robo de de mascotas, quizás no más común entre romaníes que entre los serbios, es otro mecanismo de supervivencia.

Estas actividades generan irritación entre los serbios. El hostigamiento policial y la violencia periódica contra supuestos criminales romaníes son un problema aun mayor al fanatismo que indudablemente existe. (FIN/IPS/tra-en/wr/rj/mj/pr/97

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