TURQUIA: Debate sobre formas no oficiales de matrimonio

Las revelaciones de una joven soltera sobre las prácticas maritales de un autoproclamado jeque conmocionaron a Turquía y expusieron un mundo secreto detrás de la fachada de las virtudes islámicas.

Lo que la prensa calificó como "el caso Fadime" también encendió un debate sobre la aplicación de las leyes y costumbres islámicas en la sociedad secular de Turquía.

Fadime Sahin fue encontrada durante una redada policial en la casa de Muslum Gunduz, autoproclamado jeque de la orden de Adjezmandee, buscado por instigar disturbios sectarios.

Las cámaras de televisión filmaron a Gunduz medio desnudo durante la redada. El alegó que Fadime era su esposa.

Pero la mujer dijo que el matrimonio no era legítimo, y que el jeque había explotado su devoto compromiso con la orden religiosa. La policía descubrió que Gunduz ya estaba casado con otra mujer en su ciudad natal de Elazig.

Las revelaciones de Sahin sobre las circunstancias de su "matrimonio" condujeron a revelaciones similares de otras esposas traicionadas sobre las prácticas poligámicas de algunos jeques.

Una vez liberada por la policía, Fadime comenzó a aparecer en programas televisivos de entrevistas, que concitaron grandes audiencias.

"El incidente ofrece al público una visión de la compleja mezcla de la modernidad con el Islam, y revela el mundo interno de las órdenes sagradas islámicas", señaló el analista Haluk Sahin, de Estambul.

Fadime contó que alguna vez fue una devota seguidora del jeque. "Cuando lo conocí, pensaba que él podría curarme los granos de mi cara con sus plegarias, pero me sedujo y me violó. Le tenía tanto miedo que no dije nada", relató a los periodistas de televisión con lágrimas en sus ojos.

Sus granos no desaparecieron, pero Fadime continuó visitando a Gunduz, y se "casaron" de acuerdo con las normas islámicas. "Un día él llamó a dos de sus alumnos como testigos y nos declaró casados", agregó.

Sus declaraciones reencendieron un acalorado debate entre secularistas y juristas islámicos, así como entre académicos musulmanes, sobre la validez del matrimonio islámico dentro de un orden secular.

La situación matrimonial de Fadime no parece encajar en ninguno de los modelos matrimoniales de la ley islámica ni de la sociedad civil moderna, opinaron algunos académicos.

Gunduz se defendió invocando la ley islámica, que permite la poligamia masculina y otorga a los hombres la facultad de divorciarse cuando lo deseen, según su interpretación.

También alegó que las tradiciones islámicas aceptan los matrimonios celebrados sin testigos y de corta duración, conocidos como "mutah".

Sin embargo, los académicos musulmanes se oponen a esa modalidad, aunque consideran válidos los casamientos religiosos, pero los juristas secularistas niegan enfáticamente la validez de los matrimonios religiosos que no son oficialmente registrados por las autoridades correspondientes.

Desde 1923, Turquía se rige por leyes seculares. El gobierno del Corán fue abolido mediante una serie de reformas destinadas a convertir a este país de mayoría musulmana de acuerdo con los valores y normas de Occidente.

Sin embargo, las tradiciones islámicas aún son muy fuertes, como lo reveló un estudio de población realizado en 1988 por el Instituto de Investigaciones sobre Población de la Universidad de Hacettepe.

Según el estudio, 10,7 por ciento de los matrimonios turcos se casaron solamente por civil, mientras 80,5 por ciento lo hicieron también en ceremonia religiosa. El restante 9,8 por ciento contrajeron matrimonio religioso únicamente.

El Departamento de Estadísticas de la Facultad de Economía de la Universidad de Estambul estima que, este año, 2,3 millones de mujeres se casarán en matrimonio religioso, llamado "casamiento imam".

Una de cada 10 mujeres turcas está casada según las tradiciones islámicas, pero el número de hombres casados de esta forma es inferior debido a la práctica de la poligamia.

La poligamia está oficialmente prohibida por el Código Civil de Turquía, pero la práctica está particularmente difundida en el este del país.

Los hijos procedentes de estas relaciones se registran en las oficinas como "de origen incierto", y de esa forma se les priva a ellos y a sus madres de los derechos de herencia.

"De acuerdo con los cánones islámicos, la monogamia es la regla", señaló el profesor Huseyin Hatemi, especialista en Derecho Islámico.

Ismet Nacar, un intelectual musulmán independiente de Estambul, afirmó que los llamados "matrimonios imam", a menos que sean registrados por las autoridades, son inválidos y explotan a las mujeres en todo sentido.

"Esas órdenes y sectas no tienen nada que ver con la devoción al Islam, y sus interpretaciones del Corán son falsas y engañosas", sostuvo Nacar.

Agregó que "esos jeques son menos líderes religiosos que gangsters guiados por la lujuria y aspiraciones materiales desmedidas. Ellos han manchado la imagen del Islam de una manera irreparable". (FIN/IPS/tra-en/mn/fn/ml/cr/97

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