La presencia en la cumbre regional que se celebra en esta capital del presidente de Sudáfrica, Nelson Mandela, abría hoy un poco más la puerta a una salida pacífica para la crisis en Zaire y la región de los Grandes Lagos.
El hecho de que Mandela asista le da a la reunión en Nairobi un peso político que no tuvieron las celebradas previamente para debatir el asunto.
Los presidentes convocada por el de Kenia, Daniel Arap Moi, abordan los combates en el oriente de Zaire y sus efectos en la región de los Grandes Lagos.
Las luchas comenzaron en octubre entre el ejército de ese país y los rebeldes banyamulenge, zaireños de la etnia tutsi que residen allí hace más de 200 años, quienes supuestamente cuentan con el respaldo militar y logístico de Ruanda.
Esta es la primera ocasión en que Mandela desempeña un papel directo en el conflicto en la región de los Grandes Lagos, que comprende a Zaire, Ruanda, Burundi, Tanzania y Uganda, países muy alejados, por cierto, de Sudáfrica.
Pretoria ha sido acusada de suministrar armas a Ruanda. A inicios de noviembre, en el transcurso de una cumbre anterior, Moi discutió el asunto telefónicamente con Mandela, quien se comprometió entonces a detener ese flujo de armas.
Kenia, que suspendió sus relaciones diplomáticas con Ruanda a mediados de año, temía que la venta de armas de Sudáfrica agravara aún más la volátil situación.
"Mandela es el líder más respetado de Africa subsahariana y su país tiene los recursos y la capacidad para movilizar tropas de un día para otro. Confiamos en que su presencia le dé esperanzas a la región", dijo un diplomático africano apostado en Nairobi.
El presidente de Sudáfrica no participó en la cumbre del 5 de noviembre, a la que tampoco asistió el primer ministro de Zaire, Kendo wa Dondo, quien, empero, participa este lunes en la reunión.
Una ley aprobada este año por el parlamento de Zaire prohibe la participación de funcionarios del gobierno en conversaciones con las autoridades de cualquier país que estén ocupando su territorio.
Kinshasa asegura que militares de Ruanda, Burundi y Uganda incursionaron en Zaire en el transcurso del actual conflicto. Los tres países negaron la acusación.
La cumbre celebrada en noviembre reclamó el despliegue de una fuerza de mantenimiento de la paz en el oriente de Zaire, así como un inmediato cese del fuego.
La Organización de Naciones Unidas creó una fuerza de intervención conducida por Canadá, que ya se desplegó en la región. La misión abandonará sus cuarteles en Uganda antes del 31 de diciembre, a pesar de que se suponía que operaría hasta marzo.
Algunos de los 300 funcionarios militares que integran la fuerza internacional ya están abandonando la zona.
El vocero de la misión de Naciones Unidas, coronel Rejean Duchesneau, dijo en Kampala que la decisión fue tomada el día 14 dado el regreso voluntario de unos 600.000 voluntarios ruandeses que residían hasta el comienzo del conflicto en los campos de refugiados en el oriente de Zaire.
Zaire recibío alrededor de 1,2 millones de refugiados hutu procedentes de Ruanda, de donde huyeron cuando se instaló en julio de 1994 el actual gobierno, predominantemente tutsi. Otros 700.000 hutus ruandeses refugiados en Tanzania también están regresando.
Además de Mandela, Moi y Dondo, asisten a la cumbre los presidentes de Uganda, Yoweri Museveni, de Tanzania, Benjamin Mkapa, de Ruanda, Pasteur Bizimungu, y de Zambia, Frederick Chiluba, así como el primer ministro de Etiopía, Meles Zenawi.
También concurrieron a Nairobi el ex presidente de Tanzania Julius Nyerere, mediador reconocido internacionalmente para solucionar la crisis en Burundi.
El resultado de la cumbre se conocerá este martes. (FIN/IPS/tra- en/mn/pm/mj/ip/96


