VENEZUELA: 1997, el año de la revolución bancaria

De un día para otro la banca de Venezuela pasó a estar controlada en más de 60 por ciento por capital extranjero, la mayoría español, en el inicio de una revolución en el sistema financiero local, que empezará a notarse en 1997.

Tres operaciones, dos protagonizadas por los mayores bancos de España y una tercera por un grupo financiero de Chile, produjeron el reacomodo, después de que 60 por ciento de la banca entró en insolvencia en 1994 y detonó una crisis económica general.

"Va a comenzar un efecto cadena, la banca estadounidense se verá forzada a tomar posiciones", comentó a IPS el especialista José Grasso, para quien "comienza una revolución positiva que fortalecerá y hará más competitivo al sistema financiero"

Este jueves, el español Banco Santander, el 39 a nivel mundial, adquirió 90 por ciento del Banco de Venezuela, el tercero y más antiguo del país, en una subasta pública promovida por el Fondo de Garantía de Depositos (Fogade).

Horas más tarde, el grupo financiero Infisa, el tercero de Chile, adquirió en forma similar 93 por ciento del Banco Consolidado, cuarto en captaciones en noviembre y con una de las mayores redes de sucursales.

El principal competidor del Santander en España, el Banco Bilbao-Vizcaya, se presentó a la puja de su rival con el Venezuela tan solo para obligarle a aumentar su oferta, pero mientras, en Madrid, sus autoridades daban el campanazo del día.

La entidad oficializó un acuerdo con el grupo económico privado más importante de Venezuela, el Polar, para pasar a controlar 40 por ciento del mayor y más solvente banco del país, el Provincial, el primero en actuar ya como universal.

El desembarco extranjero se produce al amparo de una ley de bancos promotora de la apertura del sector, vigente en realidad desde fines de 1993, pero que la crisis iniciada casi en paralelo dejó sin efecto y sin reglamentación hasta un año atrás.

Grasso, directivo de Softline Consultores, especializada en análisis bancario, consideró que se abre un proceso de mayor confianza de los inversionistas en Venezuela, tras el programa de estabilización impulsado desde abril por el gobierno, que va a tener su expresión en el traumatizado sector financiero.

La atracción del mercado bancario venezolano para los grupos internacionales es animada, aparte de ser este país una de las pocas "tierras vírgenes" que quedan para el esquema de globalidad imperante en el sector, por el dinamismo económico previsible.

Grasso recordó que en Venezuela sólo en el área petrolera hay inversiones pautadas por 62.000 millones de dólares durante los próximos diez años.

Para el especialista, no hay real conciencia de la transformación de la banca que se avecina, que va a obligar a las familias tradicionales del sector en Venezuela a grandes cambios para adaptarse a la nueva realidad.

La nueva ley bancaria permite sin restricciones la presencia de grupos foráneos, bajo tres modalidades: una sucursal, la cración de un nuevo banco o la compra parcial o total de una entidad existente.

Sólo dos bancos holandeses y uno ecuatoriano se animaron a estrenar la ley antes del gran salto del jueves.

Mientras, el City Bank, el único extranjero que operaba en forma comercial desde hace años, se fortaleció para la batalla y en noviembre fue séptimo en dépositos.

Aparte de adquisiciones de los que están en manos de Fogade desde la crisis, en 1997 se va a comenzar a dar una cascada de fusiones, inyecciones de capital y modificaciones operativas por las entidades medianas y pequeñas para sostenerse en el mercado.

Grasso pronostica que va a haber dos tendencias: la mayor va a ser a actuar como banca universal, algo que permite la nueva ley, mientras que la legislación y la tradición impulsaron a un sistema especializado en el país.

La universalidad permite ahorrar costos, ser más eficientes, dar más calidad del servicio y aumentar la rentabilidad, aún con márgenes muy altos en Venezuela, pero que irá cayendo a medida que la competitividad lo fuerce, como pasó en el resto del mundo.

Los que no tengan fuerzas para esa gran liza van a buscar consolidarse mediante la especialización en nichos del mercado y áreas del negocio.

Será el mayor reducto de "los criollos", como este viernes pasó a definir al nuevo club Ignacio Salvatierra, presidente ejecutivo del Banco Unión, el quinto por su nivel de captaciones.

El resultado serán cuatro o cinco "mega-bancos", que integrarán también el segmento de los seguros, arrastrado a la crisis por la debacle bancaria, y el nuevo y apetecido de los fondos privados de pensión, que entrarían en vigor en 1997.

Grasso dijo que cálculos conservadores indican que en el año 2001 los fondos de pensiones de los venezolanos manejarán 6.000 millones de dólares y 18.000 en el 2006.

La torta bancaria venezolana actual no es muy grande. El total de activos está situado en 12.913 millones de dólares, según cifras de Softline, y el de captaciones en 9.813 millones de dólares.

El Estado tuvo que hacerse cargo de 17 de las 47 entidades bancarias que había en 1994, en sucesivas olas de insolvencia, mientras que para frenar el impacto gastó 7.000 millones de dólares, en auxilios para depositantes, prolongar agonias, cerrar entidades y reabrir otras.

Una cifra equivalente a 16 puntos del producto interno bruto de entonces, en un manejo que algunos sectores consideran que no sólo fue "el paradigma de lo que no hay que hacer", sino que es pasible de enjuiciamiento penal para sus conductores.

Además, los "banqueros prófugos", una nueva casta en Venezuela, mantienen una sombra de inseguridad sobre las operaciones de reprivatización como las del jueves, porque los antiguos propietarios efectuán acciones juridicas contra su pase al Estado en 1994.

Este mismo viernes, el colombiano banco Tequendama pasó al grupo peruano Credicorp, después que un rival colombiano se retiró ante una demanda judicial contra la venta interpuesta en Bogota por los antiguos propietarios del Banco Construcción, dueño hasta su cierre de la entidad ahora vendida.

Pero sea como fuera, para Grasso y otros analistas en 1997 se iniciará una revolución gracias a la cual los venezolanos contarán con mejor servicio, los trabajadores bancarios mejorarán sus salarios, y los servicios, la tecnología y el capital humano determinarán los ganadores, además de los recursos financieros.

En Venezuela desembarcó con años de retraso sobre sus vecinos la globalidad en que se ha sumergido la banca a nivel mundial, apoyada en su valor minero y petrolero y el privilegio de su situación geográfica, a caballo entre el norte y sur americanos y entre el continente y el insular Caribe. (FIN/IPS/eg/dg/if/96

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