La inestabilidad dominante en Somalia puede conducir al país africano a una nueva crisis humanitaria a menos que la comunidad internacional acuda en apoyo de proyectos urgentes de rehabilitación, advirtieron hoy funcionarios de las Naciones Unidas (ONU).
La ayuda financiera necesaria para sufragar los programas de rehabilitación, de seguridad y de desarrollo comunitario supera los 46 millones de dólares, anunció Dominik Langenbacher, representante residente del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Somalia.
El costo de las operaciones en Somalia puede parecer elevado pero sería aún más oneroso abandonar las regiones que necesitan ayuda con urgencia, justificó Langenbacher al dirigir un llamado a la comunidad internacional donante.
El representante de la Unión Europea, Sigurd Illing, adelantó la disposición favorable de los donantes, pero previno que los programas de asistencia tropiezan con la dificultad de encontrar una contraparte jurídicamente representativa en Somalia.
Aunque el panorama somalí muestra algunos signos de recuperación en áreas del norte del país, la violencia y la anarquía institucional perduran en las regiones del sur como en los seis años pasados de guerra civil.
La estrategia de los programas diseñados por el PNUD y otras agencias de la ONU consiste en respaldar los avances logrados en las zonas donde la estabilidad se recupera.
En la región de Bari, al noreste, y en el corredor Boroma- Hargeisa-Berbera, al noroeste, surgen organizaciones políticas que proveen un mínimo de estabilidad, seguridad, servicios básicos y gobernabilidad.
La Unión Europea se declaró dispuesta a negociar la asistencia con representantes de las organizaciones regionales embrionarias.
En contraste, al sur, donde se encuentran Mogadiscio, Baidoa y Chisimayu, se reproduce el cuadro de anarquía, con conflictos armados esporádicos, que caracterizó al país a lo largo de este decenio.
El alejamiento del presidente Mohamed Siad Barre, el 26 de enero de 1991, precipitó la guerra civil estimulada por rivalidades entre por lo menos cinco clanes que se disputan el control de los 637.000 kilómetros cuadrados del territorio del país.
La extensión del conflicto destruyó los sistemas de producción y distribución de alimentos. La alimentación de unos 4,5 millones de somalíes pasó a depender de la ayuda externa y alrededor de 1,5 millones se encontró al borde de la inanición.
Las operaciones militares de asistencia a Somalia lanzadas a partir de 1992 y 1993, comandadas por Estados Unidos y la ONU, terminaron sin éxito y con la retirada de las tropas extranjeras en 1995.
Reducidas al sur del país las acciones bélicas y la "economía de pillaje", queda en el medio del territorio una franja que se encuentra en fase de transición.
La región intermedia se caracteriza por el cese de los combates y el surgimiento de algunas estructuras de gobierno. Pero la economía de la zona sigue estancada.
En el área en transición, las agencias de la ONU propician aplicar programas de fortalecimiento político y económico para prevenir un retorno al caos.
De una población total calculada entre cinco y seis millones, alrededor de 430.000 se asilaron en países vecinos. Unos 280.000 se encuentran en Etiopía, 125.000 en Kenya y 25.000 en Djibouti.
El jefe de la oficina regional del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), John Mc Callin, estimó que suman decenas de miles los somalíes refugiados en Europa.
Pero el mejoramiento de las condiciones verificado en algunas áreas de Somalia determinó que numerosos refugiados en Europa y en otros países hayan comenzado a retornar, indicó Mc Callin.
Los cinco programas propuestos por las agencias de la ONU se ocuparán de problemas de Emergencia, Reintegración, Rehabilitación, Gobernabilidad y Seguridad Alimentaria.
En la ejecución de los programas participarán, además de PNUD y ACNUR, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), el Departamento de Asuntos Humanitarios de la ONU y el Programa Mundial de Alimentación.
Debido a problemas de seguridad, los funcionarios de la ONU desempeñan sus funciones desde Nairobi. Las tareas en el terreno son confiadas a miembros de organizaciones no gubernamentales.
En los proyectos propuestos por la ONU colaborarán miembros de los grupos independientes IRD, ACORD, ADRA-Somalia, ARC, COSV, ECOTERRA, OXFAM-Quebec, CARE-Somalia y Horn-Relief.
El representante de UNICEF para Somalia, Agostino Paganini, dijo que su institución se propone fomentar la práctica del fútbol entre niños y jóvenes somalíes. Para ese fin, UNICEF distribuirá balones, equipos y vestimentas necesarios. (FIN/IPS/pc/ag/ip- dv/96


