En base a la creencia de que Occidente es hostil a los esfuerzos de Rusia por reestablecer su influencia histórica, Moscú procura aliados en cualquier parte, incluso en Iraq, aunque en este caso también podría ganar mucho dinero.
En cuanto a Bagdad, los intereses de Moscú podrían contribuir a debilitar los esfuerzos de Estados Unidos por imponer a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) el mantenimiento del embargo contra Iraq, impuesto tras la invasión de Kuwait en 1990.
Aun antes de los primeros embarques de petróleo iraquí a Turquía, la semana pasada, bajo una excepción de la ONU al embargo para aliviar sus efectos sobre la población, Rusia envió ayuda humanitaria a Iraq por medio de Sergei Shoigu, ministro de Situaciones de Emergencia.
El ministro se reunió con el vicepresidente de Iraq y algunos miembros del gabinete, pero no con el presidente Saddam Hussein.
La visita siguió a la aprobación casi unánime en la Duma (cámara baja del parlamento ruso) de un proyecto "sobre medidas para desarrollar la cooperación con Iraq", el cual prohibiría el gasto de recursos nacionales en el mantenimiento de las sanciones de la ONU contra ese país.
Según el acuerdo "petróleo por alimentos", firmado el 20 de mayo pero demorado por disputas sobre los detalles y problemas logísticos, Iraq podrá exportar en un período de seis meses 2.000 millones de dólares en petróleo para adquirir alimentos y medicinas para su pueblo.
Shoigu realizó la visita oficial a Iraq en carácter de representante de la ONU, con la misión de identificar las necesidades de ayuda humanitaria, pero en forma no oficial se aseguró de recordar a las autoridades iraquíes que Moscú aún es una potencia y un amigo.
Se necesitan acciones rápidas y sostenidas para corregir una situación en que "los niños se transforman en las principales víctimas del bloqueo económico", declaró el ministro, quien llegó a Iraq con 15,5 toneladas de medicamentos y 10 toneladas de alimentos para bebé, como regalo del gobierno ruso.
El ministro ofreció a Iraq la cooperación de su país "a largo plazo", instrumentos para desactivar bombas, ambulancias, equipos para combatir el fuego y la utilización de las bases de entrenamiento de Moscú, informó a IPS el periodista Kirill Dybsky, quien acompañó a Shoigu en su visita.
Así mismo, Shoigu destacó que tal cooperación sería "mutuamente beneficiosa", porque a cambio de alimentos y medicinas Rusia obtendría petróleo.
"Ahora que el embargo se ha debilitado, la gran interrogante es cuál será la orientación política de Iraq", señaló el analista Sergei Solodovnik, del Instituto de Relaciones Internacionales de Moscú.
"Parte importante de esta cuestión es quién cosechará los beneficios del comercio de petróleo de Iraq: las compañías rusas o sus competidores occidentales", agregó.
"Iraq es un socio bastante aceptable para Rusia, pese al carácter cambiante de Saddam Hussein", comentó Irina Zvyagelskaya, experta en asuntos de Medio Oriente y vicedirectora del Centro de Investigaciones Estratégicas de Rusia.
Aunque la reanudación de las exportaciones de petróleo atrajo a firmas extranjeras de países tan lejanos como Cuba y Vietnam, Bagdad habría atribuido el alivio del embargo a los esfuerzos de Rusia y expresado su disposición a aceptarla como principal socio, según trascendió.
En caso de que las sanciones sean totalmente levantadas (en teoría el acuerdo "petróleo por alimentos" es renovable cada seis meses), Rusia proyecta obtener la prioridad en el procesamiento del petróleo y el suministro de equipos, un sector de la economía iraquí que ya se basa en tecnología rusa.
Pero el elemento clave de las relaciones ruso-iraquíes sería la disposición de Bagdad a reembolsar su deuda con Rusia, estimada en casi 10.000 millones de dólares, en cuanto el embargo fuese levantado.
"Esto permitiría a Rusia acceder a una suma equivalente a los créditos del Fondo Monetario Internacional, actualmente congelados", observó Zvyagelskaya. (FIN/IPS/tra-en/ss/rj/ml/ip-if/96


