MERCOSUR: Objeciones de Argentina dificultan acuerdos

Objeciones formuladas por Argentina impiden que concluya con llave de oro la presidencia pro tempore del Mercosur ejercida por Brasil en este semestre y que culmina en la cumbre que este miércoles se realizará en esta ciudad del noreste brasileño.

Además del posible aplazamiento del acuerdo para incorporar a Bolivia a la zona de libre comercio subregional, por discrepancias en relación al trigo, obstáculos levantados por Argentina dejaron fuera de la cumbre de Fortaleza los principales puntos en negociación.

Sólo en nueve de los 14 protocolos y documentos en discusión que debían ser firmados este martes se llegó a consenso en el marco del Grupo Mercado Común, cuya reunión se inició el jueves y se prolongó hasta la madrugada del domingo en un esfuerzo por alcanzar el acuerdo.

No se firmarán el Protocolo de Defensa de la Competencia en el Mercosur ni el Reglamento Común sobre Medidas de Salvaguardia frente a Terceros Países, además del acuerdo sobre seguridad social, anunciado previamente como una importante conquista social de la integración.

El Protocolo, que contaba con la aprobación de Brasil, Paraguay y Uruguay, no obtuvo la adhesión de Argentina que la condicionó a un punto adicional.

Ese punto consistía en que "las investigaciones de dumping efectuadas por un Estado Parte en función de importaciones de otro Estado Parte sean realizadas de acuerdo con las legislaciones nacionales".

En el reglamento común se repitió el consenso entre tres socios y un condicionante argentino, la "aceptación por los demás de un estudio excepcional para aplicación de salvaguardias intrazona", según el informe de la XXIV Reunión del Grupo Mercado Común.

Brasil rechazó la exigencia argentina, argumentando que el concepto de salvaguardias dentro del Mercosur contradice los propósitos de la unión aduanera.

Por detrás de esa discrepancia hay más de 20 procesos iniciados por Argentina contra supuestas prácticas de "dumping" por empresas brasileñas.

Las disputas diplomáticas en la preparación de los acuerdos, que deben ser ratificados por el Consejo del Mercosur este miércoles, muestran la ansiedad brasileña por avanzar, en asuntos internos y alianzas externas, y el freno impuestro por Argentina, indican observadores.

El Mercosur es como un "adolescente, que crece mucho pero a quien por eso le duelen los huesos", comparó el subsecretario de Integración de Argentina, Jorge Herrera Vega. El dolor no apunta a la atrofia sino al crecimiento, recalcó.

Los sindicalistas tienen a su vez una opinión más negativa. Las centrales laborales, unidas en una coordinación subregional, anunciaron un acto de protesta en Fortaleza ante los presidentes reunidos este miércoles, contra el desempleo agravado por las políticas adoptadas en todos los países del Mercosur.

Mientras intelectuales del Cono Sur aprobaron el sábado propuestas conjuntas para una mayor integración cultural y social, el comercio, que impulsó la integración de países que antes rivalizaban, sigue presentando disputas específicas que afectan poco un intercambio total que triplicó en cinco años.

Se trata de los casos del azúcar y del cuero. En el primero de ellos no hubo consenso, y debe volver a la discusión en la próxima reunión del Grupo Mercado Común, en febrero.

Brasil aspira a definir un régimen de adecuación que permita, hasta el año 2001, incluir el azúcar en el libre comercio dentro del bloque y en el arancel externo común. Argentina y Paraguay pretenden su desgravación total recién en el 2006.

Las dos posiciones se basan en disposiciones anteriores del Mercosur y Argentina argumenta que la solución depende de la eliminación total de reglamentaciones y "ayudas estatales vigentes en los Estados Partes", refiriéndose implícitamente a subsidios que Brasil concede al sector de azúcar y el alcohol.

En el caso del cuero, Brasil se queja del impuesto de exportación argentino, que encarece en 15 por ciento la materia prima cuyas importación es esencial para su industria de calzados, y del arancel externo común de ocho por ciento que tuvo que adoptar, generando un aumento de costos industriales.

Entre los acuerdos que los ministros firmarán con seguridad este miércoles destaca el de Servicios Aéreos Subregionales, que incluye también a Chile y Bolivia y permitirá la inaugación de vuelos entre ciudades del interior, nuevas rutas "para reforzar y facilitar la integración entre los pueblos".

Se estima que unos 60 nuevos vuelos serán implantados, favoreciendo a localidades con una población total de 40 millones de personas.

Ello exigirá la adecuación de decenas de aeropuertos para operaciones internacionales y abrir un amplio mercado para pequeñas compañías de aviación. (FIN/IPS/mo-ff/dg/if/96

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