Una vez concluídos los "acuerdos operativos" firmados en Europa, representantes de la guerrilla y del gobierno de Guatemala se disponen a iniciar este martes la última reunión en México para afinar detalles de la firma de una paz firme y duradera.
El general Otto Pérez, uno de los integrantes de la gubernamental Comisión de Paz (COPAZ), informó que a partir del martes iniciará la discusión con la guerrillera Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG) sobre la calendarización de los acuerdos firmados.
Este tema podría ser firmado junto al acuerdo final de paz el día 29 en la ciudad de Guatemala.
Los representantes del gobierno y la guerrilla iniciaron en 1991 un diálogo para poner fin a la guerra más prolongada de Iberoamérica, que ya cumplió 36 años y ha dejado un saldo de más de 150.000 muertos, un millón de desplazados internos y 45.000 refugiados reconocidos.
La COPAZ y la URNG firmaron el día 4 en Oslo el acuerdo para el cese al fuego definitivo y tres días más tarde en Estocolmo el de reformas constitucionales y régimen electoral.
El periplo europeo culminó en Madrid el día 12, cuando se acordaron las bases para la desmovilización y desarme de la guerrilla.
Ese acuerdo fue aplaudido en Europa pero muy criticado en Guatemala, ya que exime de responsabilidad penal tanto a guerrilleros como a militares que participaron en la guerra.
Organizaciones de derechos humanos y sectores sociales del país centroamericano se oponen a lo que llaman "una amnistía disfrazada" y piden que sean los familiares de las víctimas quienes decidan si desean o no perdonar las atrocidades cometidas durante la guerra.
Desde 1991, gobierno y guerrilla vienen firmando acuerdos llamados "sustantivos".
En 1994 fueron suscrtitos el convenio sobre derechos humanos y el de reasentamiento de poblaciones desarraigadas.
Un año después se firmaron el de identidad y derechos de los pueblos indígenas y el de reformas socioeconómicas, seguidos, en 1996, del de fortalecimiento del poder civil y función del ejército en una sociedad democrática.
México fue la sede de casi todas las reuniones en los cinco años que duraron las negociaciones.
Guatemala recibió el apoyo de los llamados Países Amigos del Proceso de Paz, que incluyen a Venezuela, México, Colombia, España, Noruega y Estados Unidos.
El proceso de paz sufrió un duro golpe cuando en octubre fue interrumpido tras conocerse que la Organización del Pueblo en Armas (ORPA), una de las facciones que integran la URNG, estaba involucrada en el secuestro de la anciana millonaria anciana Olga Novella.
Las conversaciones se reanudaron cuando el máximo dirigente de la ORPA, el comandante Gaspar Ilom (Rodrigo Asturias), renunció a la mesa de negociaciones, tras reconocer la responsabilidad política en el delito, aunque no la autoría material.
El último de los escollos a superar por los negociadores surgió con la posibilidad de que el gobierno de China vete la solicitud del secretario general de Naciones Unidas para enviar Cascos Azules para verificar la desmovilización de los aproximadamente 3.000 guerrilleros.
La actitud de China se debería a que el presidente de Guatemala Alvaro Arzú, solicitó en la última Asamblea General de Naciones Unidas el ingreso de Taiwán a ese alto organismo.
De confirmar Guatemala su voto, el gobierno de Taiwán pagaría los gastos en que incurran los verificadores del proceso de paz provenientes de otros organismos internacionales, informó la embajada de ese país,
El viceministro de Relaciones Exteriores, Gabriel Aguilera, manifestó que el gobierno aún tiene esperanzas de que en el Consejo de Seguridad de la ONU se pueda llegar a un consenso favorable para Guatemala, tras las gestiones que está realizando el Grupo de Países Amigos.
También se podría solicitar la ampliación del mandato de la Misión de Verificación de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, que concluye este mes, lo que según Aguilera podría ser aceptado en el alto organismo internacional.
Mientras se solucionan los últimos detalles, la ciudad de Guatemala se prepara para la gran fiesta de la paz como la llama el gobierno, en el que se pondrá fin al conflicto armado más sangriento y prolongado de Centroamérica (FIN/IPS/cz/dg/ip/96


