Este planeta está inundado de mensajes e imágenes, consecuencia del creciente estrépito de información que se transmite a través de cables y satélites.
Los académicos en materia de comunicaciones de masas pasaron décadas sin ponerse de acuerdo sobre el impacto de la televisión y otros medios en el público, pero el resurgimiento en todo el mundo de campañas para educar sobre el asunto deja en evidencia que existe un consenso sobre la necesidad de acciones.
"Hoy, la familia, la escuela y todas las instituciones comunitarias comparten la responsabilidad de preparar a los jóvenes para vivir en un mundo de imágenes, palabras y sonidos poderosos", dijo Elizabeth Thoman, directora del Centro de Educación sobre Medios de Los Angeles, Estados Unidos.
Thoman dijo que los espectadores necesitan capacitarse el la interpretación de los símbolos y significados de los miles de mensajes que reciben todos los días a través de la televisión, la radio, la prensa y la publicidad.
"Se trata de desarrollar la capacidad de elegir y seleccionar, de desafiar y cuestionar, de ser consciente acerca de lo que pasa alrededor tuyo y que no seas apenas un holgazán pasivo", sostuvo la experta.
El movimiento que promueve la educación sobre los medios masivos en Estados Unidos es relativamente joven en comparación con experiencias similares desarrolladas en otros países.
Barry Duncan, presidente de la Asociación de Educación sobre Medios de Toronto, Canadá, informó que, en el mejor de los casos, los grupos de activistas que trabajan en la educación de los consumidores de los medios comprenden 10 por ciento de algunas localidades.
"A menos que el sistema escolar se prepare para convertir esta actividad en una parte obligatoria de la currícula y la asuma con seriedad, no habrá suficientes grupos de ciudadanos para educar a la gran masa que es culturalmente ingenua acerca del funcionamiento de los medios", sostuvo.
La tarea fundamental de la enseñanza sobre los medios es adiestrar a los espectadores para ser conscientes y deliberantes respecto de las experiencias que ellos mismos tienen cuando reciben estos mensajes.
Los lectores, oyentes y espectadores adiestrados son capaces de examinar distintas características de lo que transmiten los medios, al tiempo que prestan especial atención al contexto en el cual el mensaje se produce.
"Este concepto invierte la idea de los espectadores de la televisión como holgazanes pasivos. Quizás no seamos conscientes de eso, pero estamos constantemente intentando darle un sentido a lo que vemos, escuchamos o leemos", explicó Thoman.
La experta afirmó que la educación sobre medios puede ayudar a los consumidores de información a discriminar entre realidad y fantasía y entre la información sesgada y la imparcial.
Los activistas por la educación sobre medios enseñan que lo que éstos transmiten son productos culturales cuidadosamente elaborados, cuyas palabras e imágenes son editadas y manipuladas para generar una experiencia emocional que se asemeja a la realidad.
Los productos de los medios no son "reales", pero afectan a las personas de modo real, pues los espectadores, oyentes y lectores les asignan significado por sí mismos, dijo Thoman.
George Gerbner, decano emérito de la Escuela de Comunicación Annenberg de la Universidad de Pennsylvania, sostiene que quienes miran televisión durante muchas horas al día reciben una descripción distorsionada del mundo, a la que tienden a aceptar con mayor facilidad que a la propia realidad.
"La violencia y el terror que vemos en la televisión tiene escasa o nula relación con la violencia y el terror reales. Ni su frecuencia ni su naturaleza influyen sobre las estadísticas de criminalidad", aseguró Gerbner.
La inclusión de este tipo de mensajes en la televisión "sigue, más bien, fórmulas de mercadeo que imponen la introducción de 'acción' en programas de ficción o de noticias", sostuvo el experto.
Los investigadores consideran que la mayoría de los medios occidentales son negocios regidos por la publicidad, y que, por ejemplo, los periódicos establecen primero el espacio de los avisos en sus páginas y luego dejan a las noticias en los centímetros de columna restantes.
Del mismo modo, los patrocinadores pagan la publicidad a las estaciones de televisión en base a la cantidad de personas que, según sus previsiones, encenderán los aparatos en su sintonía.
Gerbner observó que los mensajes que difunden los medios son suministrados por corporaciones privadas con algo que vender más que por organizaciones de familias, iglesias o escuelas, que tienen algo que decir.
Thoman afirmó que los medios también emplean "lenguajes" unificados para crear significados. Una música aterradora inspira temor, los ángulos de una cámara insinúan relaciones entre personas y la magnitud y redacción de los títulos dan una señal acerca de la importancia de los hechos, por ejemplo.
"Las imágenes, incluso, son más poderosas, pues funcionan a nivel afectivo más que a nivel racional. Así, se nos influye a seguir nuestras emociones más que a percibir inteligente y críticamente los mensajes", explicó.
El movimiento de educación sobre los medios ganó impulso en todo el mundo en la década del 70, como réplica a la predominancia de la producción de los países occidentales, en especial de Estados Unidos.
Se registraron entonces intentos multilaterales para acabar con lo que se percibía como una faceta del imperialismo estadounidense, pero nunca fueron eficaces.
"No se puede confeccionar una política de educación sobre medios válida para todo el mundo", pues deben tenerse en cuenta aspectos variables "como la familia, la escuela y la comunidad", dijo Carlos Arnaldo, de la división de Información e Investigación de la UNESCO en París.
Arnaldo dijo que la UNESCO (Organización de Naciones Unidas para la Educación y la Ciencia) no ha desarrollado actividad en la materia desde la década del 80. Pero esta situación podría cambiar debido al surgimiento de nuevas tecnologías y de un nuevo y poderoso medio como la red mundial informática Internet.
"Perdimos el tren en la década pasada y ahora tenemos la Internet, que se expande. ¿Sobre qué deberíamos educar ahora a las personas? Si no se las educa, les darán una paliza, les tomarán el pelo y abusarán de ellas", dijo.
La Asociación Mundial para la Comunicación Cristiana (WACC) con sede en Londres, nació "después de la segunda guerra mundial para asegurar que las naciones nunca más soporten los manejos de una maquinaria propagandística como la usada en la Alemania nazi", dijo el activista Philip Lee.
"Tenemos la sensación de que la educación sobre medios hace ciudadanos responsables. El funcionamiento de los medios en una sociedad puede mostrar cómo funciona una democracia u otras formas de gobierno", según Lee.
Un programa de la WACC tuvo gran efecto en los medios de Papúa- Nueva Guinea y en las comunidades. "Tomaron conciencia de que había otras cosas además de 'grandioso, tendremos un aparato de televisión y podremos ver programas de deportes"', dijo.
Len Masterman, profesor de comunicaciones de la Universidad de Liverpool, sostuvo que "el peligro para los valores democráticos reside precisamente en la brecha abierta entre la premeditación y el poder de los medios" y la ingenuidad e impotencia del público.
"La educación sobre los medios es una de las pocas armas que cualquier cultura posee para al menos empezar a cerrar esa brecha", concluyó Masterman. (FIN/IPS/tra-en/rch/yjc/cr ed/96


