COMERCIO: El "cuadrilateral" industrializado impone la agenda

Para el mundo industrializado, la reunión de ministros inaugural de la Organización Mundial de Comercio (OMC) celebrada la semana pasada fue un gran paso adelante. Los países en desarrollo, en cambio, la vivieron con frustración.

El mundo en desarrollo obtuvo algunas conquistas en la reunión de Singapur, sobre todo contra el uso de las condiciones de trabajo como herramienta proteccionista, pero la agenda, en rigor, fue impuesta por el denominado "cuadrilateral" (Canadá, Estados Unidos, Japón y la Unión Europea).

La reunión de ministros de los 128 países que constituyen la OMC que comenzó el día 9 y concluyó el 13 fue la primera desde que se fundó la entidad hace dos años, como resultado de la conclusión de la Ronda Uruguay de negociaciones multilaterales.

La Ronda Uruguay apenas había considerado el intercambio de bienes, pero en la OMC también se discute el de servicios y los aspectos comerciales de los derechos de propiedad intelectual.

Si el "cuadrilateral" logra imponer totalmente sus criterios, la OMC también establecerá criterios de alcance obligatorio en materia de condiciones de trabajo y salarios, políticas de inversión y procedimientos de licitación estatal.

Los países industrializados querrían que la OMC ya adoptaran acuerdos en torno a esas nuevas áreas sin que se concluyan siquiera los debates que quedan pendientes de la Ronda Uruguay y que preocupan particularmente al mundo en desarrollo, como la apertura de los mercados agrícolas y textiles.

Las naciones en desarrollo constituyen 80 por ciento de la nómina de miembros de la OMC.

Un periodista preguntó al secretario general de la OMC, Renato Ruggiero, por qué los asuntos que preocupan a los países en desarrollo insumieron tan poco tiempo de deliberación en comparación con el acuerdo sobre liberalización del sector informático propuesto por el "cuadrilateral".

"No podíamos discutir áreas donde habían desacuerdos" admitió Ruggiero.

La liberalización total del comercio de tecnología informática se completará en el 2000, según el acuerdo alcanzado, y constituye el gran logro de la reunión de Singapur, según sus impulsores.

Los ministros acordaron también la creación de dos grupos de trabajo sobre inversiones y libre competencia y transparencia en contratos de gobiernos, a pesar de que los países en desarrollo no creen que ello deba traducirse luego en negociaciones formales y luego en normas obligatorias.

Se prevé, además, que la OMC abordará negociaciones sobre telecomunicaciones en febrero de 1997, sobre servicios financieros en diciembre, y sobre propiedad intelectual en 1998.

Pero muy poco se ha discutido sobre el acceso de textiles y productos agrícolas procedentes del mundo en desarrollo a los mercados de los países industrializados, y tampoco sobre la asistencia a los países más pobres.

Los ministros de las economías en desarrollo procuraron llamar la atención sobre los problemas derivados de la implementación de los acuerdos de la Ronda Uruguay y alertaron que su extensión a otras áreas perjudicaría el frágil consenso alcanzado hace dos años.

El ministro de Comercio de Pakistán, Muhammad Zubair Khan, advirtió que "sería prudente establecer un ritno calculado y realista, dados los costos sociales de la globalización y las dificultades de los países en desarrollo para cumplir los compromisos ya asumidos".

Pero Ruggiero consideró que "un ambicioso programa de trabajo" sobre áreas nuevas de debate constituye "la parte del proceso más atractiva para los países industrializados".

El ministro de Comercio e Industria de Sudáfrica, Alec Erwin, alertó que la división entre el Norte industrial y el Sur en desarrollo podría agravarse si la OMC se dedica solo a debatir las preocupaciones de los países que representan el grueso del flujo comercial del planeta.

Estados Unidos, Canadá, la Unión Europea, Japón, China, Hong Kong, Taiwan, Corea del Sur, Malasia, Singapur y Tailandia suman 80 por ciento de las exportaciones e importaciones mundiales registradas en 1995, recordó Erwin.

"La cuestión que sobrevuela esta dominación cuantitativa del comercio por parte de pocos países es si existe un riesgo de que la OMC se convierta de hecho en un grupo selecto de naciones exportadoras", observó el ministro sudafricano.

Los países más pobres accedieron tras largos debates firmar en Marrakesh, Marruecos, el acuerdo final de la Ronda Uruguay pues allí se promete que las naciones ricas levantarán las barreras arancelarias a las importaciones textiles y los subsidios a su producción agrícola.

El acuerdo fija, por ejemplo, el levantamiento gradual de las cuotas a las importaciones textiles por parte de los países industrializados con la meta de la abolición total de esas trabas en el 2005.

Pero los ministros de los países exportadores, liderados por los de Pakistán e India, afirmaron que el Norte industrializado está retrasando la fase final del acuerdo, lo cual, afirmaron, viola su espíritu.

En tal sentido, recordaron, Estados Unidos cambió sus normas de origen para la importación de textiles, lo que afectó las ventas de los países en desarrollo.

El ministro de Comercio de Pakistán, Muhammad Zubair Khan, dijo que "hoy, dos años después de Marrakesh, el comercio textil no está más liberalizado, pues, por el contrario, es aun más restringido" que antes.

Según muchas delegaciones de países en desarrollo, el resultado desalentador de la reunión de ministros en Singapur se debió a que la operativa de la OMC careció de transparencia y democracia.

El diplomático de Singapur Tommy Koh explicó que los organizadores de la conferencia se limitaron a consultar a los ministros "más influyentes" de cada región en procura de acuerdos pues "es imposible redactar declaraciones con 128 países".

El enviado de Holanda a la OMC, Evelien Herkfens, agregó que "con frecuencia" se registran acuerdos solo porque "el 'cuadrilateral' o Estados Unidos y la Unión Europea" alcanzaron un consenso.

"No hay transparencia en el establecimiento de reglas y eso va en detrimento de los países más pequeños", agregó Herkfens.

Los ministros de la OMC delinearon un "plan de acción" que supone ayuda a los 29 países menos desarrollados de la alianza para que cumplan con las nuevas reglas comerciales y participen en las negociaciones, pero no establece acciones ni compromisos concretos.

Muchos países en desarrollo carecen de poder financiero incluso para asignar una delegación permanente en Ginebra, Suiza, donde se encuentra la sede de la entidad.

La OMC tampoco alcanzó un acuerdo sobre el otorgamiento de acceso libre de aranceles a los mercados más poderosos a las exportaciones de los países más pobres, lo que será motivo de una reunión especial el año próximo en Ginebra.

"El problema con la transparencia y la democracia en la OMC es que los procesos, según los funcionarios, operan a través del consenso del 'cuadrilateral"', dijo Walden Bello, codirector del centro de investigaciones Focus on Global South, con sede en Bangkok.

"No fue la mayoría de la OMC la que decidió que los criterios laborales, la competencia en licitaciones, las inversiones y la tecnología informática ocuparían 98 por ciento del tiempo de discusiones", concluyó Bello. (FIN/IPS/tra-en/js-ks/cpg/ip if dv/96

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