FILIPINAS: Agria disputa interna por Premio Nobel timorense

Los orgullosos antecedentes democráticos y humanitarios de Filipinas fueron puestos a prueba, luego que el gobierno prohibió la entrada al país del Premio Nóbel de la Paz y líder de la resistencia de Timor Oriental, José Ramos-Horta.

Ramos-Horta, quien compartió el galardón con el obispo de Dili, Carlos Filipe Ximenes Belo, había planeado asistir a una reunión de grupos no gubernamentales, paralela a la cumbre que realizará en noviembre la Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC).

Sin embargo, a fines de la semana pasada, el gobierno del presidente Fidel Ramos rechazó la solicitud de visa de Ramos-Horta desde Sidney, Australia, donde el dirigente timorense vive exiliado.

Ramos dijo que "honramos y respetamos aquellos que han obtenido reconocimiento internacional. No obstante, no los expondremos a incomodidades y posibles disturbios que podrían surgir por su presencia en Manila, coincidentemente con la reunión de APEC".

"Quizás en alguna otra oportunidad", dijo Ramos. Añadió que si bien Ramos-Horta no representa un peligro a la seguridad física, su presencia podría conspirar contra el éxito de la cumbre de APEC.

El secretario de Exteriores, Domingo Siazon, dijo que Filipinas no podía ser "campo propicio para un movimiento que postula la división de un país (Indonesia) amigo de nuestro gobierno".

En los años transcurridos desde que un movimiento popular provocó el derrocamiento del extinto dictador Ferdinando Marcos en 1986, el gobierno democrático ha sido un hito de la estabilidad política que ahora disfruta Filipinas.

La decisión oficial de negar el ingreso al país del laureado dirigente timorense ha desatado un furor semejante al que estalló en 1994, cuando se le prohibió a Ramos-Horta asistir a una conferencia sobre Timor Oriental, organizada por activistas en Manila. La Corte Suprema tambien ratificó entonces la restricción sobre Ramos-Horta.

El gobierno indonesio había desaprobado el hecho que Manila albergara la reunión, lo cual movió al ejecutivo a prohibir delegados extranjeros y salir al paso de críticas por haber sido "matoneado" por Jakarta.

Al prohibir esta vez a Ramos-Horta, el gobierno de Manila evitó erizar de nuevo las plumas de la diplomacia indonesia, sobre todo despues que Jakarta medió en el acuerdo de paz de septiembre con los rebeldes musulmanes en el sur de Filipinas.

Blas Ople, titular de la comisión de relaciones exteriores del Senado, opinó que "no es en nuestro interés aparecer apoyando una secesión en Indonesia, cuando ese país actuó precisamente en ayuda de nuestro gobierno para contener movimientos separatistas en el sur de nuestro propio territorio".

José Almonte, consejero de seguridad del presidente filipino, dijo que Ramos-Horta figura entre aquellos que podrían "perturbar" la reunión de APEC y "causar embarazo a la nación".

Señaló que toda la lista de 300 delegados extranjeros a la conferencia no gubernamental sobre APEC había sido examinada para evitar huéspedes "indeseables".

Entretanto, las autoridades de Manila cayeron bajo fuego graneado por su paranoia de invocar temores sobre la seguridad de la cumbre de APEC.

Las críticas procedentes de activistas humanitarios y anti- APEC, como Human Rights Watch y la Iglesia Católica, afirmaron que la actitud del gobierno era una mancha sobre su reputación democrática.

"No encuentro ninguna razón por la cual él (Ramos-Horta) no debería venir", declaró el arzobispo de Manila, cardenal Jaime Sin. "Precisamente, fue distinguido con el Premio Nóbel por su determinación de luchar contra la dictadura y la opresión".

Sin sugirió que en lugar de Ramos-Horta se invitara a Manila al obispo Ximenes Belo, apuntando que Jakarta lo encontraría menos objetable porque, al contrario del primero, no aboga por la independencia de Timor Oriental.

La Iglesia Católica mantiene un ávido interes en Timor Oriental, una ex colonia portuguesa invadida y anexada por Indonesia entre 1975 y 1976, donde la mayoría de sus habitantes son católicos. El dominio de Jakarta sobre esa isla del Mar de Java no fue reconocida por las Naciones Unidas.

Grupos de derechos humanos como Amnistía Internacional (AI) afirmaron que 200.000 timorenses, un tercio de la población del territorio, perecieron durante los primeros años de ocupación.

Desde entonces, los militares indonesios han sido acusados de emplear tácticas represivas para aplastar acciones separatistas en una de las áreas más pobres del archipiélago.

La Conferencia Episcopal Filipina (CEF) ha pedido a Ramos de reexaminar su decisión de prohibir el ingreso al líder timorense.

"Impedir el ingreso de Ramos Horta es antidemocrático. Se supone que Filipinas 'es' un país democrático. ¿Porqué no puede permitir una oposición (a APEC)?", demandó monseñor Pedro Quitorio, vocero del episcopado.

La situación ha puesto a Ramos en una encrucijada entre dar la bienvenida a un laureado con el Premio Nóbel, o echar por tierra la reputación de Manila de ser un foro de libre expresión, evitando así cualquier embarazo al gobierno indonesio como huesped de APEC.

"Desde todo punto de vista, cerrar la puerta a un laureado con el Premio Nóbel de la Paz es inconsistente con la democracia", declaró el analista Adrián Cristobal. "Sin embargo, desde la perspectiva diplomática, franquear su ingreso será problemático".

Desde ese pragmático enfoque, "la decisión de prohibir a Ramos- Horta fue responsable", arguyó Cristobal.

Sin embargo, el escritor y columnista Conrado de Quirós, dijo que el dirigente timorense no podía hacer mucho daño si hablaba en una conferencia previa a la cumbre de la APEC, fijada para el 25 de noviembre.

APEC agrupa a Australia, Brunei, Canadá, Chile, China, Hong Kong, Indonesia, Japón, Malasia, México, Nueva Zelandia, Filipinas, Papúa-Nueva Guinea, Singapur, Corea del Sur, Taiwan, Tailandia y EE.UU.

La conferencia de ONG sobre APEC, que se realizará del 24 al 25 de noviembre, juntará a activistas que se baten contra los peligros del anteproyecto de los 18 miembros del foro para liberalizar el comercio en el año 2020.

De Quiros dijo que la amenaza que representa Ramos-Horta para la cumbre no se debía a asesinatos ni atentados con bombas, sino a una confrontación de APEC con la verdad.

No obstante, los organizadores del encuentro anti-APEC no han abandonado la idea de recibir a Ramos-Horta. El lunes pidieron al cardenal Sin y a la ex presidenta Corazón Aquino que inste a Ramos a que revea la prohibición. (FIN/IPS/tra-en/js/cpg/ego/ip-hd).

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