SUDAFRICA-DESARROLLO: Todavía no hay crecimiento con equidad

El ingreso por persona de Sudáfrica excede por lejos el de la mayoría de los restantes países de Africa, pero la riqueza ha permanecido sólidamente concentrada en unas pocas manos.

De hecho, uno de los grandes desafíos que enfrenta el gobierno de Nelson Mandela a dos años de su instauración es una redistribución equitativa de los recursos disponibles en un país que sufre una de las peores disparidades del mundo.

A pesar de que el ingreso anual por persona de Sudáfrica es de 3.100 dólares, esta nación ocupa el lugar número 100 entre las 174 analizadas por el Informe sobre Desarrollo Humano (IDH) efectuado por el Programa de Naciones Humanos para el Desarrollo (PNUD).

El IDH no solo califica el crecimiento económico, sino también indicadores sociales que dan una idea de la calidad de vida que disfrutan los ciudadanos de los países estudiados.

Sudáfrica ilustra una de las lecciones del informe de 1996: la riqueza de un país no mejora, por sí sola, la calidad de vida. La mayoría de sus habitantes viven en condiciones que están, por lejos, debajo de las de países cuyas estadísticas macroeconómicas son menos impresionantes.

De los hogares de Sudáfrica, el 40 por ciento más pobre recibe menos de seis por ciento del total de ingresos del país, mientras el 10 por ciento más rico disfruta de más de la mitad.

Los negros constituyen 76 por ciento de los 41 millones de sudafricanos, pero solo participan de 29 por ciento del ingreso total, mientras los blancos, que conforman 13 por ciento de la población, ganan 58,5 por ciento, según un reciente estudio del Consejo de Investigaciones en Ciencias Sociales de este país.

"No hay una respuesta simple a los problemas económicos de Sudáfrica. La nueva política económica del gobierno quizás sea una contestación, pero quedan dudas y preocupaciones acerca de su continuidad", dijo Ben van Rensburg, de la Cámara Sudafricana de Negocios, a IPS.

Pero Van Rensburg cree en el compromiso del gobierno en lograr crecimiento económico con equidad y en el oficial Programa de Reconstrucción y Desarrollo, que tiene el propósito de reducir la brecha socioeconómica.

La economía de Sudáfrica creció 3,5 por ciento el año pasado, pero solo logró un incremento de 0,3 por ciento de su mercado de empleo. Esta tendencia al aumento del desempleo también se registró en otras naciones, según el IDH.

De acuerdo con el estudio, sobre 69 países analizados en el decenio de 1986 a 1996 demostró que las economías de 46 crecieron, pero solo se registraron mejoras en el empleo en 27.

El IDH cita declaraciones del propio Mandela, según quien "se crearon muy pocos empleos a pesar del crecimiento económico". El gobierno espera crear entre 300.000 y 600.000 puestos de trabajo al año, con un crecimiento del producto interno bruto de seis por ciento anual hasta el 2000.

El vicepresidente Thabo Mbeki explicó que el nuevo plan de desarrollo procurará incrementar la inversión tanto en el sector privado como en el público.

"Por supuesto, el crecimiento rápido no garantiza por sí mismo la eliminación de la pobreza o la mejora en la distribución del ingreso, lo cual depende de la naturaleza del crecimiento que elijamos. El Programa de Reconstrucción y Desarrollo plantea nuestra elección", dijo Mdeki.

El plan gubernamental enfatiza en la privatización de empresas públicas, el aumento del presupuesto para mejorar la calidad de vida de los sectores más pobres de la población, la reestructuración del funcionariado civil y la puesta en práctica de programas de trabajo público y seguridad social.

Estas acciones serán vigiladas de cerca por el Congreso de Sindicatos Sudafricanos (Cosatu), para el cual el vínculo entre crecimiento y equidad es complejo y la promoción de la igualdad social es un objetivo clave.

Para el Cosatu, el gobierno debe eliminar los resabios del régimen de segregación racial institucionalizada (apartheid) mediante una redistribución de la riqueza, la erradicación de la pobreza y la promoción de los derechos laborales.

"Los sindicatos argumentan que deben establecerse aumentos de salarios sobre la base de consideraciones raciales y políticas para abatir la brecha del apartheid", dijo a IPS el encargado de negociaciones del Cosatu, Khumbula Ndaba.

Pero esta brecha va más allá de los ingresos. Los blancos, por ejemplo, viven en promedio 11,5 años más que los negros.

Muchos esfuerzos para la reducción de la pobreza y mejorar el desarrollo humano en un país cuya historia ha estado dominada por el racismo, el colonialismo, el sexismo y la represión política se reflejan en el Programa de Reconstrucción y Desarrollo. (FIN/IPS/tra-en/gm/kb/mj/dv/96

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