/REPETICION/AMERICA LATINA: Desigualdad extrema impide mejor desarollo humano

América Latina y el Caribe tienen el más alto índice de desarrollo humano (IDH) después de los países industrializados, pero es la región de desigualdades más agudas, que constituyen un obstáculo al crecimiento económico.

Estas son algunas conclusiones del Informe sobre Desarrollo Humano 1996 divulgado por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

Con un IDH de 0,824, América Latina y el Caribe están por encima del promedio mundial de 0,764, supera a Europa Oriental, que llega a 0,773, y se acerca al 0,909 de los países industrializados.

Asia Oriental, el fenómeno reciente de gran crecmiento económico, aún se mantiene en 0,633.

La distribución del ingreso es el talón de Aquiles latinoamericano. El 20 por ciento más pobre de la población regional sólo percibe tres por ciento del ingreso total, contra un promedio de siete por ciento en todo el mundo en desarrollo.

Brasil es el campeón de la desigualdad. El 20 por ciento más rico de su población gana 32 veces más que la quinta parte más pobre de su población. Panamá y Guatemala le siguen con 30 veces. El promedio regional es de 15 veces.

Entre 1960 y 1990 esa distribución se deterioró en Argentina, Bolivia, Brasil y Venezuela y mejoró sólo en Colombia, Costa Rica y Uruguay, según el informe.

"No hay casos de países económicamente exitosos con tanta desigualdad", señaló Fernando Zumbado, director regional del PNUD, al brindar datos y conclusiones del informe a corresponsales extranjeros en Río de Janeiro.

El IDH toma en cuenta, además del factor económico, medido por el producto interno bruto per cápita, dos indicadores sociales: la esperanza de vida y el nivel educacional que pondera los adultos alfabetizados y la matriculación en los tres niveles de enseñanza.

Por eso no hay una relación automática entre crecimiento económico y desarrollo humano, destacó Zumbado. La década perdida en la economía no impidió que América Latina y el Caribe mejoraran su IDH, de 0,679 en 1980 a 0,824 en 1993, año del que se tomaron los datos más recientes que manejó el PNUD.

No hubo alteración en el ritmo de elevación del IDH regional, que en 1960 era de sólo 0,465 y en 1970 ascendió a 0,566, una tendencia similar a la de Asia Oriental, que obtuvo mejoras ligeramente más acentuadas desde 1980.

La esperanza de vida en América Latina y el Caribe aumentó de 63 a 67 años y la alfabetización de los adultos de 80 a 86 por ciento, mientras la mortalidad de lactantes bajó de 69 a 45 por cada mil nacidos vivos, durante la década de 80.

En 1993 la expectativa era de vivir 69 años, contra 62 años en el promedio de todos los países en desarrollo.

En la enseñanza, la región multiplicó por ocho sus tasas de matriculación en secundaria y terciaria y mejoró mucho la relación de género. Las mujeres están en igualdad en las universidades y casi alcanzan en número a los varones en secundaria.

También en salud la región está mejor que otras, con un médico por cada mil habitantes, contra uno por cada 6.000 en el conjunto de los países en desarrollo.

En la política logró cambios notables, con la transición de dictaduras militares a gobiernos democráticos en 18 países desde 1980 y más de 125 elecciones parlamentarias.

Es en la economía y los equilibrios sociales donde se concentran los aspectos más negativos, según el informe del PNUD. De los 34 países latinoamericanos y caribeños, 22 registraron un retroceso en su ingreso per cápita en los últimos años.

Venezuela, Nicaragua y Haití no habían logrado recuperar, hasta 1993, el nivel de 1960.

Otros, como Perú, Bolivia y Guyana estaban por debajo de los ingresos per cápita de los años 60, mientras México, Argentina, Guatemala, Honduras, El Salvador y Jamaica retrocedieron a los niveles de los años 70. Brasil aún buscaba recuperar el nivel de 1980.

Sólo Chile, Colombia, Costa Rica, Uruguay y pequeños Estados caribeños presentan en los primeros años de esta década los mayores ingresos per cápita de su historia, encabezando la lenta recuperación económica regional iniciada en el fin de la década pasada.

Las lecciones del Informe sobre Desarrollo Humano, recalcadas por Zumbado y basadas en la evaluación de tendencias desde 1960, recomiendan cambios en las estrategias de desarrollo latinoamericano.

Un crecimiento económico sostenible exige mejor distribución de los ingresos, prioridad a sectores que emplean mucha mano de obra, a la enseñanza básica y secundaria, y continuidad en las políticas, destacó el director regional del PNUD.

Esos son factores no tenidos en cuenta en América Latina, que optó por crecer en actividades de capital intensivo, como minería e industrias que sustituían importaciones, y favoreció la enseñanza terciaria, además de olvidar la reforma agraria.

La acción del Estado es necesaria para impulsar políticas activas que generen más empleo y aseguren el "círculo virtuoso" entre crecimiento económico y desarrollo humano, señaló Zumbado. (FIN/IPS/mo/jc/pr/96

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