NIGERIA: Represión y pobreza atacan prensa opositora

Dos periódicos opuestos al régimen militar debieron cerrar en el mes de junio en Nigeria, por razones mal definidas entre las económicas y las políticas.

El dominical The Sunday Magazine anduvo el último año a los tropezones tras el encarcelamiento de su propietaria, Chris Anyanwu, y finalmente debió comunicar a sus empleados la decisión de cerrar temporariamente hasta que pueda reaparecer.

Anyanwu fue una de los cuatro periodistas encarcelados el año pasado por supuesta participación en una conspiración para dar un golpe de Estado, y cumple pena de 15 años de penitenciaría. Fue acusada en base a su amistad con uno de los militares implicados en el complot, el coronel Lawal Gwadabe.

El propio Gwadabe -un destacado miembro del régimen del anterior jefe de Estado, general Ibrahim Babangida- era uno de los directores de Zest Publications, la compañía propietaria del Sunday Magazine.

Una semana después, el 14 de junio, dejó de salir a la calle el diario vespertino A.M. News, uno de los varios periódicos opositores publicados por Independent Communications Limited. Sus dueños dijeron que suspendían la publicación, que vivió 14 meses, para un eventual relanzamiento en el futuro.

Los observadores comentaron, sin embargo, que el vespertino no estaba funcionando bien financieramente, pues el negocio de los diarios se está volviendo cada vez más caro en este país.

"Aparte de las duras condiciones económicas, el diario se lanzó a muchas cosas", dijo a IPS Isaac Olaleye, experto en medios de comunicación, refiriéndose a varias publicaciones que el mismo periódico editaba pese a los costos prohibitivos de los insumos periodísticos.

Además el periódico se vio perjudicado por su oposición al gobierno. Sus artículos contra el presidente, general Sani Abacha, eran muy notorios, lo mismo que los espacios que dedicaba a la coalición democrática opositora Nadeco, lo que le ganó el mote de "Nadeco News".

Nadeco es el nombre popular de la Coalición Democrática Nacional, una organización de cúpula que presiona para que el ejército abandone el poder en este país, el más populoso de Africa.

Muchos periódicos que se atrevieron a enfrentarse a los que mandan en Nigeria han sufrido diversas formas de persecución, desde la clausura y la detención de sus periodistas hasta el incendio de sus instalaciones, como fue el caso de The Guardian, The Punch y The Concord, en 1994. (FIN/IPS/tra-en/oo/kb/arl/cr-ip/96

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