Las mujeres sufren las peores consecuencias del hábito de fumar y a los males conocidos, como la manifestación de diversos tipos de cáncer y problemas bronquiales, se agregan en ellas efectos indirectos, según los expertos.
El especialista peruano Luis Pinillos señaló los dolores frecuentes de cabeza, el cabello frágil y de mal aspecto y el cansancio como síntomas derivados del tabaquismo.
Las mujeres fumadoras presentan cambio de coloración y pérdida de elasticidad de la piel, arrugas prematuras y profundas, dientes amarillos, encías deterioradas y mal aliento, dijo Pinillos, presidente de la Comisión Nacional Permanente de la Lucha Antitabáquica (COLAT).
La COLAT prepara en Perú el Día Mundial sin Humo de Tabaco, a celebrarse el próximo viernes.
El experto, que también se desempeña como director del Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas, advirtió que el daño será mayor cuanto más temprano comience el consumo de tabaco.
Pinillos destacó que las mujeres fumadoras presentan una pérdida de 10 por ciento de masa ósea al llegar a la menopausia, tienen mayores probabilidades de sufrir osteoporosis y son propensas a la infertilidad.
A esos problemas se suman lel riesgo del aborto espontáneo y de parto prematuro en las gestantes fumadoras, cuyos hijos presentan por lo general bajo peso al nacer y se exponen a muerte perinatal, agregó.
Médicos británicos comprobaron que el riesgo de cáncer de cuello del útero se reduce en gran medida en las fumadoras que abandonan su hábito, probando así la teoría de que el tabaco también es causa de esa neoplasia.
El estudio, realizado por el Fondo Imperial de Investigaciones sobre Cáncer, se realizó con 82 mujeres que presentaban células anormales en el cuello uterino y de las cuales 17 abandonaron por completo el cigarrillo y 11 redujeron 75 por ciento su consumo.
Seis meses después de comenzado el estudio, 80 por ciento de las mujeres que habían dejado de fumar o disminuído su dosis de tabaco lograron la reducción del área afectada.
En Perú, las estadísticas sobre adolescentes fumadoras evidencian que el hábito se contrae a edad cada vez más temprana.
Carlos Farías, presidente del Comité Hospitalario del Cáncer, afirma que 50 por ciento de los alumnos de los dos últimos años de enseñanza secundaria en la capital son fumadores sociales.
Su edad promedio es de 16 años, pero también fuman 20 por ciento de los estudiantes de primer año de secundaria, cuya edad promedio es de 12 años.
La proporción de adolescentes fumadores permanece invariable en 24 por ciento, según el Ministerio de Salud, mientras el hábito se redujo ocho por ciento en los últimos tres años entre los mayores de 30 años.
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) calcula que diariamente adquieren el hábito del tabaco unos 5.000 adolescentes en todo el mundo, y la mitad de ellos pertenecen a los países en desarrollo.
'Si, el cigarro mata, pero a los "tios"(viejos)", dice Antonio, un adolescente de 15 anos, mientras juega con las volutas de humo de su quinto cigarrillo de la mañana.
"Tenemos un problema, porque si bien los jóvenes han captado el mensaje sobre el daño que causa el cigarro, creen que es malo para los adultos pero no para ellos. Aún piensan que enfermarse y morir es cosa de viejos, por eso tenemos que seguir educando y creando conciencia", expresó Pinillos.
"Si mis papás se enteran de que fumo, me matan", reconoció Claudia López, de 14 años, quien fuma "un cigarrito de lunes a viernes y hasta seis los fines de semana".
Claudia empezó a fumar por imitación, para que su grupo de amigos no la hiciera a un lado, "pero ahora ya le agarré el gustito y si no fumo uno, no puedo estudiar".
En cambio Isabel Sáenz, de 13 años, afirma que a su madre no le importa que ella fume. "No me puede decir nada porque ella fuma como chimenea", señala.
"No creo que fumar una cajetilla (de veinte cigarrillos) a la semana me afecte para nada, pues soy joven. No tomo licor y cuando quiera dejaré el cigarrillo. Lo que pasa es que todavía no quiero", dice Isabel, que empezó a fumar a los 11 años.
Una encuesta realizada en un colegio de clase media alta de Lima entre niñas de 13 a 16 años reveló que 51 por ciento fumaron al menos una vez y 35 por ciento consumían un promedio de dos cigarrillos por día, aumentando a cinco o 10 los viernes y sábados de noche.
Las principales causas mencionadas por las adolescentes para comenzar a fumar fueron: "para impresionar", "para que mis amigos no me marginen", "para sentir que ya soy grande y puedo tomar mis decisiones", y "porque es agradable y podré dejarlo cuando quiera".
"Existe la tendencia generalizada a creer que el tabaco no es una droga sino un mal hábito que se podrá abandonar con un poco de voluntad", senaló Teresa de Laudi, ex directora del Programa contra el Uso Indebido de Drogas de la Municipalidad de Lima.
"En la practica, sólo tres de cada cien fumadores pueden dejar efectivamente el cigarrillo. En los adolescentes crea condiciones para la adicción a drogas más fuertes como el alcohol, la marihuana y la pasta básica de cocaína", afirmó De Laudi, con respaldo en estudios especializados.
Organizaciones no gubernamentales calcularon en 3,5 millones de dólares el gasto anual en cigarrillos de los adolescentes peruanos.
Segun la OPS, anualmente se consumen en el mundo cinco billones (millones de millones) de cigarrillos, a un costo de 100.000 millones de dólares.
La OPS señaló que la suma gastada en el consumo de tabaco equivale al costo de la inmunización de todos los recién nacidos contra seis enfermedades graves: tétanos, difteria, tos ferina, sarampión, poliomielitis y tuberculosis. (FIN/IPS/zp/ff/he/96).


