BOSNIA-HERZEGOVINA: Refugiados no pueden regresar a sus hogares

Cuando el joven Esad Kovic abandonó su hogar en Bosnia-Herzegovina hace cuatro años, esperaba volver algún día, cuando se hubiera reinstaurado la paz y hubieran acabado las divisiones.

Pero Kovic y otros miles de refugiados han sido decepcionados. Pese a las garantías establecidas en el tratado de paz negociado en Dayton, Estados Unidos, los serbios están decididos a mantener a los musulmanes fuera de su territorio, tal como en 1992, cuando comenzaron la "limpieza étnica".

La Fuerza de Implementación (IFOR) liderada por la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) permite en los hechos que los serbios impidan el retorno de los refugiados musulmanes.

Para ello, los serbios utilizan antiguas tácticas como no permitir la permanencia de fuerzas de paz de la Organización de las Naciones Unidas en sus ciudades o detener convoyes de ayuda dirigidos a enclaves musulmanes.

Ocupando las calles con mujeres ancianas o "ciudadanos preocupados" armados con piedras y palos, las autoridades serbias han logrado enviar de vuelta a territorio musulmán caravanas de refugiados escoltadas por la IFOR.

Además, los líderes serbios establecidos en Pale han intimidado a los soldados de IFOR diciendo que no podrán "garantizar su seguridad" si continúan ayudando a los musulmanes que pretenden regresar a sus hogares.

En el peor incidente registrado hasta el momento, ciudadanos serbios sorprendieron a un grupo de musulmanes que habían regresado a Doboj, al noroeste de Sarajevo. La refriega dio lugar a los disparos, y algunos musulmanes que intentaban huir se internaron en un campo minado, donde dos murieron y unos 12 resultaron heridos.

Unos 32 kilómetros al sur de Sarajevo, los serbios golpearon con porras vehículos musulmanes guiados por tanques de la OTAN, y las ancianas que se encontraban en ellos recibieron ladrillazos lanzados por mujeres serbias.

"No podemos vivir con ellos, y si no lo entienden, creo que la única solución será matarlos", manifestó un ciudadano serbio "preocupado" de nombre Obren. "No me importa lo que diga el acuerdo de Dayton, se trata sólo de un pedazo de papel. La frontera es real", agregó.

El bloqueo es casi hermético. Casi ninguno de los aproximadamente dos millones de refugiados y desplazados de Bosnia- Herzegovina han podido regresar a sus hogares a través de la frontera de facto que separa a los sectores musulmán, croata y serbio.

El resultado final podría ser la separación del país en tres pequeños estados, donde Bosnia-Herzgovina como país existiría sólo de nombre, advirtió el Alto Representante de la ONU Carl Bildt.

"Veremos una interminable sucesión de guerras balcánicas en los próximos años si aceptamos la partición como el instrumento para alcanzar la estabilidad a corto plazo", dijo Bildt a la cadena televisiva estadounidense CNN en Sarajevo.

La división produciría "trastornos a largo plazo en una parte importante de Europa y del mundo", agregó Bildt.

Su opinión es compartida por la titular del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, Sadako Ogata, quien realiza una gira de seis días por las áreas de Bosnia-Herzegovina y Croacia donde existe crisis de refugiados.

"Tenemos la responsabilidad de garantizar el regreso de los refugiados y también que aquellas personas que se sienten cómodas donde están puedan permanecer allí", destacó Ogata.

Pero entre las grandes potencias, sólo Estados Unidos parece determinado a presionar para lograr la reintegración étnica de Bosnia-Herzegovina. Otros países parecen resignados a la división del país en tres partes diferenciadas étnicamente. (FIN/IPS/tra-en/kr/rj/ml/pr/96)

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