VENEZUELA: Gobierno sube alimentos y descarta estallido social

El gobierno de Venezuela autorizo aumentos entre 7 y 20 por ciento en los precios de decenas de alimentos de consumo masivo y simultaneamente descarto que un eventual descontento pueda dar origen a un estallido social.

"En absoluto, no se preve ningun estallido social", dijo el general Moises Orozco, ministro de Defensa, tras presentar al presidente Rafael Caldera detalles del "Plan Avila", hipotesis de trabajo de su despacho para controlar militarmente a Caracas.

Ese plan preve la actuacion de las Fuerzas Armadas en el control de calles, edificios publicos, transporte subterraneo y de superficie, mantenimiento del orden, suministro de bienes, y funcionamiento de servicios esenciales como luz y agua.

"Son planes de contingencia para cualquier problema que pueda surgir en el area metropolitana", dijo Orozco, y de fuentes castrenses trascendio que se aplicaria en casos de subversion, desordenes, "sacudones" y saqueos que desborden a la policia.

Una situacion semejante vivio Venezuela durante el "Caracazo" de febrero-marzo de 1989, cuando una semana de motines, saqueos y represion dejo centenares de muertos.

El jueves, Caldera se reunio con los 300 oficiales a cargo del Plan Avila, y ante ese auditorio elogio el papel de las Fuerzas Armadas que hace una semana se hicieron cargo de las torres de control de los aeropuertos civiles para enfrentar un conflicto laboral de los tecnicos responsables del trafico aereo.

El acto fue exhibido como muestra de la compenetracion entre el presidente y los militares, mientras la oposicion y figuras que han respaldado a Caldera critican el recurso a las Fuerzas Armadas para resolver conflictos civiles.

La reunion Caldera-militares coincidio con la reaparicion de disturbios estudiantiles en Caracas y ciudades del interior, un fenomeno que hiberno durante meses, y es seguido por los anuncios de alza de precios de alimentos esenciales.

Conforme a una vieja practica de los gobiernos de Venezuela, las alzas se decidieron al inicio de un asueto -en este caso el carnaval- para tratar de atenuar el impacto inmediato en la opinion de los consumidores.

Entre los alimentos que suben de precio se destacan la leche en polvo, que pasa de 3,40 a cuatro dolares el kilogramo (15 por ciento mas), el queso blanco de mayor demanda, que tuvo un incremento de 20 por ciento, y la harina de maiz, que aumento diez por ciento.

Tambien subio el precio del arroz, la sal, el aceite y el pollo.

El salario minimo urbano en Venezuela es de 88 dolares, mas 35 dolares como bonos de transporte y alimentos, y ya era insuficiente para adquirir la canasta familiar basica, segun calculos de sindicatos y organismos defensores de los derechos humanos.

Las alzas se producen al cabo de un ano que registro una inflacion de 70,8 por ciento (72 por ciento en alimentos), de acuerdo con cifras oficiales, y fue la segunda mayor de America Latina en 1994.

Fue tambien la segunda mas alta en la historia de Venezuela y tuvo su mayor indice en junio (nueve por ciento), cuando Caldera implanto un estado de emergencia economica con controles de precios, de cambio y de toda la gestion bancaria.

El control de precios no significo congelacion sino "concertacion" de los mismos con los gremios de industriales y comerciantes, fijandose parametros en julio y noviembre antes de los que empezaran a regir en marzo.

El venidero mes veria la reaparicion de disturbios estudiantiles, segun previsiones atribuidas a organismos de inteligencia, y Caldera debera presentar al Congreso cuentas del primer ano de la gestion que inicio en febrero de 1994.

El oficialismo apenas tiene 25 por ciento de las bancas del Congreso, pero para aprobar las iniciativas del Ejecutivo presta su decisiva primera minoria el partido socialdemocrata Accion Democratica (AD), que fue de los ex presidentes Carlos Andres Perez y Jaime Lusinchi, quienes afrontan procesos penales.

El resto de la oposicion se reparte entre el partido socialcristiano Copei y la izquierdista Causa Radical, cuyas iniciativas de censura al gobierno no han prosperado.

Sin embargo, con vistas a las elecciones regionales y municipales de diciembre, en las que se juegan su futuro como opcion de poder, los partidos representados en el parlamento haran de caja de resonancia para el impacto de las alzas de precios y otras medidas que adopte Caldera.

En el ambito extraparlamentario permanecen agrupaciones de oficiales retirados que protagonizaron cruentas rebeliones militares en 1992, y cuya principal figura, el ex comandante Hugo Chavez, acusa a Caldera de antipopular y reclama reemplazar el Congreso con una asamblea constituyente.

Es frente a ese cuadro que Caldera, de 79 anos, ha exhibido el vigor de sus nexos con las Fuerzas Armadas, y el aplauso de opinion cosechado con el empleo de militares en aeropuertos, carceles, oficinas de migracion y nudos de transporte.

Aun cuando politologos como Diego Urbaneja advierten el posible avance de "un golpe de estado por cuentagotas", el mandatario subraya en su elogio a los militares "el papel que han cumplido especialmente despues del 23 de enero de 1958".

En esa fecha, una insurreccion civico-militar derroco la ultima dictadura y establecio la actual democracia venezolana. (FIN/IPS/hm/ff/np/95

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