La agenda de desarrollo post-2015 de la ONU es considerada el esfuerzo de mayor alcance y más integral que haya realizado el foro mundial en este ámbito.
A partir de la segunda mitad del siglo XX, el crecimiento económico se transformó en un objetivo evidente de las políticas públicas y el producto interno bruto pasó a ser el índice más importante para medir la actividad económica.
La compensación por pérdida de biodiversidad da sus primeros pasos en América Latina, en medio del rechazo de organizaciones sociales, que critican que mercantiliza la naturaleza y resulta inútil para remediar los impactos de actividades depredadoras, como las extractivas.
“Tengo cuatro trabajos y apenas puedo mantenerme”, se lamentó la japonesea Marlyn Maeda, de 48 años, quien ve cómo se desvanece su sueño de hacerse mayor y seguir siendo autosuficiente en el plano económico.