Es
la cuna de la espiritualidad occidental, y desde los
orígenes vive bajo el signo de la guerra. Entre el Atlántico
y el Índico, esta área ha sido el botín de los imperios.
Hoy sufre lo que parecen ser los dolores de parto de
la independencia, que podría abortar en los vahos del
petróleo, la dinamita y el terrorismo. Lea más en IPS
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