Una Uganda en silencio y tensión tras triunfo de Museveni por sexta vez

El presidente de Uganda, Yoweri Museveni, quien está en el poder hace 35 años, debe hacer concesiones a sus opositores tras ser declarado su triunfo, si quiere mantener la paz en el país, en tensión tras el arresto de su rival, Bobi Wine, en arresto domiciliario. Foto: Amanda Voisard/ONU
El presidente de Uganda, Yoweri Museveni, quien está en el poder hace 35 años, debe hacer concesiones a sus opositores tras ser declarado su triunfo, si quiere mantener la paz en el país, en tensión tras el arresto de su rival, Bobi Wine, en arresto domiciliario. Foto: Amanda Voisard/ONU

La Comisión Electoral de Uganda (CEU) declaró como ganador el sábado 16 al presidente Yoweri Museveni, en lo que supone su sexto triunfo consecutivo, mientras que su principal rival, Robert Kyagualanyi, más conocido por su nombre artístico, Bovi Wine, anunció que impugnará los resultados, en una comunicación desde su residencia, donde permanece en arresto domiciliario.

Desde el anuncio de que Museveni, tras 35 años en el poder  permanecerá en la presidencia otro cuatrienio, las calles de Kampala comenzaron a vaciarse ante el temor de disturbios y enfrentamientos, mientras que el derrotado cantante y ahora legislador aseguró que había se había perpetrado “el mayor fraude electoral” en el país, en los comicios del jueves 14.

Cuando el antiguo guerrillero de 76 años llegó al poder, la mayoría de la ciudadanía atendía todo lo que decía. Pero ahora, su mensaje ya no se escucha igual, en especial entre los jóvenes que conforman 70 por ciento de la población de este país de África oriental y que no conocen otro gobernante que Museveni.

En unos comicios que estuvieron envueltos en el bloqueo de internet en el país desde la noche anterior y que aún proseguía este lunes, Museveni obtuvo según el cómputo oficial 58,6 por ciento de los sufragios emitidos, mientras que Wine se habría quedado en 34,8 por ciento, con una participación de 52 por ciento del electorado.

Parte de los 43 millones de habitantes del país desconfía sobre los resultados mientras Wine anticipó que su partido usará todos los recursos legales disponibles para impugnar los comicios. Esto incluye presentar un recurso ante el CEU en los siguientes 14 días a la celebración de los comicios, acudir a los tribunales y promover manifestaciones pacíficas avaladas por la Constitución.

Joseph Kalema, de 38 años, residente de Kakindu Village, cerca de Kampala, está convencido de que su candidato, Wine, de 38 años, ganó los comicios y que los resultados fueron “simplemente manipulados”.

“Estamos esperando que nuestro presidente nos diga el próximo curso de acción”, dijo Kalema a IPS, refiriéndose a Wine, quien encabeza la opositora Plataforma de Unidad Nacional (NUP), y quien permanece aislado de los dirigentes de su partido y de figuras que lo apoyan dentro y fuera del país.

Wine aislado

La residencia del líder opositor donde permanece bajo arresto domiciliario está rodeada  por fuerzas estatales y sus teléfonos móviles, según trascendidos que no han podido ser confirmados, mientras que a sus allegados políticos y a los periodistas se les ha negado el acceso al lugar.

Así denunció Wine este mismo lunes 18 en tuits  desde su cuenta en Twitter, @hebbobwine, pero con ADMIN escrito entre corchetes y presumiblemente transmitido desde fuera de las fronteras de Uganda, por cuanto hasta al menos la mañana de este lunes 18, los accesos a internet dentro del país permanecían suspendidos.

En otro tuit, del domingo 17, se afirmó que el líder opositor y su esposa se habían quedado sin comida y cuando su esposa intentó recoger alimentos de su huerto la habían “soldados lo impidieron y agradieron».

Adicionalmente, trascendió que el diputado Francis Zaake fue golpeado cuando intentó ingresar a la vivienda de Wine y hasta el lunes permanecía hospitalizado.

En una conferencia de prensa este mismo lunes, dirigentes de la NUP tarificaron que Wine está bajo arresto domiciliario, desmintiendo la información de las fuerzas de seguridad que rodean su vivienda, que aseguran que rodean el lugar para proteger al candidato oficialmente derrotado.

Mathias Mpuuga, vicepresidente de la NUP, dijo que los funcionarios del partido que habían intentado reunirse con Wine fueron interceptados por efectivos que rodean su residencia.

Agregó que se debería permitir a Wine tener contacto con sus colaboradores y abogados para que pueda guiar el curso de acción, incluida su defensa.

Museveni culpa a las «fuerzas extranjeras»

No está claro cuándo sucederá esto. Después de ser declarado ganador en las elecciones, Museveni, líder del Movimiento de Resistencia Nacional,  dijo que su principal rival es un agente de fuerzas extranjeras que quería impulsar sus intereses y lo habían utilizado para tratar de imponer su agenda contra los intereses de Uganda.

El presidente oficialmente reelecto no aclaró quienes son esos elementos extranjeros pero sí aludió a “promotores de los homosexuales», un país vecino sin identificar y a quienes intentan frustrar que Uganda aproveche la riqueza del descubierto petróleo.

Con el bloqueo de Internet, un instrumento clave para la movilización de la NUP, se dificulta que pueda organización movilizaciones a gran escala.

Hace unas semanas, cuando Wine destacaba ya como el principal rival electoral de Museveni y el gobernante Movimiento de Resistencia Nacional (NRM), fue arrestado bajo acusaciones de usar la pandemia de covid-19 en forma indebida para su campaña, , hubo disturbios espontáneos en centros urbanos de todo el país por parte de sus partidarios.

El aparato de seguridad nacional entró en acción para sofocar los disturbios. Murieron más de 50 personas. Pero a Kalema, como a muchos de sus compañeros, simplemente no le importa el riesgo de ser arrestado o asesinados en enfrentamientos con las fuerzas policiales y militares.

“Muchos de nuestros colegas languidecen en la cárcel, muchos han sido asesinados, incluidos ciudadanos inocentes. ¿Deberíamos parar?» se preguntó Kalema, antes de decir que la respuesta es “no”, aunque la represión es muy dura y los efectivos están muy armados y la orden es que sofoquen todo conato de protesta.

“La última vez nos tomaron por sorpresa. Ahora estamos más que preparados para cualquier motín”, dijo a IPS el teniente coronel Deo Akiiki, portavoz adjunto de las Fuerzas de Defensa del Pueblo de Uganda.

El ejército y la policía se habían desplegado mucho en las calles de Kampala y otras ciudades importantes del país antes de las elecciones. Siguen patrullando las calles días después de las elecciones por temor a que se repitan los disturbios, tras la oficialización del triunfo de Museveni.

Los analistas que hablan bajo anonimato insisten que para que la situación no se salga de las manos Museveni debe hacer concesiones.

A Museveni se le reconoce el comienzo de un periodo de paz y la seguridad en un país que había caído en la anarquía tras el derrocamiento de Idid Amin, que gobernó Uganda en forma despótica y cruel entre 1973 y 1979.

Pero las nuevas generaciones no conocieron esa época, achacan al longevo gobernante los acuciantes problemas de desempleo y pobreza y consideran que solo un cambio de régimen permitirá mejorar la situación del país.

El analista político Samuel Kazidwe consideró que la situación postelectoral es muy dinámica y su desarrollo dependerá en buena parte de lo que puedan contenerse las partes en pugna.

“El presidente Museveni debe encontrar la manera de acercarse a Bobi Wine y sus seguidores y poder hacer algunas concesiones. De lo contrario, podríamos tener problemas”, dijo Kazidwe a IPS.

A juicio del especialista, Museveni debería aprender de la experiencia de Kenia y la Iniciativa de Construcción de Puentes, acordada entre el presidente de ese país, Uhuru Kenyatta, y el líder de la oposición, Raila Odinga, luego de una disputada elección de 2017.

Kazidwe puntualizó que los resultados electorales dejan en claro que e toda la región central de Uganda y las ciudades del país habían rechazado a Museveni y su partido, como lo demuestra el número de votos a favor de la oposición.

Mientras tanto, la secretaria general del gobernante NRM, Justine Kasule Lumumba, afirmó el sábado 16 que el partido estaba buscando pruebas de injerencia extranjera en las elecciones del país.

Algunos ven esto como un intento de justificar el cierre anterior de Facebook después de que bloqueara las cuentas de los activistas de NRM por acusaciones de hacerse pasar por otros usuarios y conducta poco ética.

Para el NRM la medida de la red social es parte de la evidencia de interferencia extranjera en las elecciones.

T: MF/ED: EG

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