La sostenibilidad como base del nuevo modelo industrial en Latinoamérica

En América Latina, la sostenibilidad ha dejado de ser una aspiración para transformarse en un factor determinante de competitividad y permanencia empresarial. En industrias clave como alimentos, minería, construcción, química y farmacéutica, las compañías enfrentan el desafío de crecer de manera responsable, resguardando los recursos naturales, la seguridad de las personas y el bienestar de las comunidades donde operan.

Hoy, la sostenibilidad se consolida como el eje que articula innovación, eficiencia operativa y reputación corporativa, redefiniendo la forma en que se concibe el desarrollo industrial en la región.

La sostenibilidad como estrategia empresarial

Las industrias modernas ya no son evaluadas únicamente por sus resultados productivos, sino por el impacto de sus procesos. Integrar criterios de sostenibilidad en la gestión permite optimizar recursos, reducir riesgos operacionales y fortalecer la confianza de clientes, proveedores e inversionistas.

Este enfoque estratégico se traduce en acciones concretas como la reducción del consumo de agua y energía, la minimización de residuos y emisiones, el cumplimiento de estándares internacionales de gestión ambiental y ética, y el fortalecimiento de la trazabilidad y la transparencia en la cadena de suministro.

Las empresas que incorporan estos principios de manera sistemática y medible no solo cumplen con las normativas vigentes, sino que asumen un rol activo en la transformación del modelo industrial latinoamericano.

Un enfoque transversal de responsabilidad en Grupo Mathiesen

En este contexto, Grupo Mathiesen se ha posicionado como un actor relevante al integrar la sostenibilidad y la responsabilidad social como pilares centrales de su estrategia corporativa. Su visión se sustenta en un modelo transversal que busca generar impacto positivo en las personas, el entorno y las comunidades vinculadas a su operación.

Este compromiso se estructura sobre cuatro pilares fundamentales: el bienestar y desarrollo de las personas, promoviendo entornos laborales seguros y oportunidades de crecimiento; el compromiso ambiental, orientado a medir, reducir y mitigar el impacto de sus operaciones; el abastecimiento responsable, enfocado en asegurar cadenas de suministro éticas y transparentes; y la gestión ética y el cumplimiento, alineados con los más altos estándares de integridad corporativa.

Este enfoque permite que la sostenibilidad esté presente en cada etapa del negocio, desde la selección de proveedores hasta la entrega final de soluciones a sus clientes.

Abastecimiento responsable: impacto social y valor compartido

En un entorno cada vez más exigente, el abastecimiento responsable se ha convertido en un factor clave para la competitividad y la reputación empresarial. Garantizar que las materias primas provengan de fuentes verificadas, éticas y sostenibles no solo responde a exigencias regulatorias, sino que también protege a las personas, al entorno y a las comunidades involucradas en la cadena productiva.

Para Grupo Mathiesen, este compromiso implica una evaluación permanente de sus socios comerciales, la promoción de prácticas transparentes y la oferta de productos que equilibran desempeño técnico con un impacto ambiental controlado. De este modo, la sostenibilidad deja de ser un costo y se convierte en un atributo de valor que fortalece relaciones de largo plazo.

Medición, trazabilidad y mejora continua

La sostenibilidad efectiva se construye sobre la base de datos verificables y procesos medibles. Las organizaciones que lideran la transformación industrial avanzan en la medición de su huella ambiental, la optimización de sus operaciones logísticas y la implementación de políticas orientadas a la eficiencia energética y la reducción de residuos.

En este ámbito, Grupo Mathiesen fue reconocida con la Medalla de Bronce EcoVadis 2025  por  su enfoque de mejora continua mediante sistemas de medición y control alineados con estándares internacionales. Como resultado de este trabajo sostenido, la compañía alcanzó el nivel “Avanzado” en desempeño en sostenibilidad y, otorgada por EcoVadis, una de las plataformas globales más prestigiosas en evaluación de prácticas ambientales, sociales y de gobernanza corporativa.

Innovación al servicio del desarrollo sostenible

La incorporación de nuevas tecnologías es un habilitador clave para avanzar hacia modelos industriales más limpios y eficientes. La automatización, la inteligencia artificial y los sistemas de monitoreo ambiental permiten optimizar recursos, prevenir desperdicios y desarrollar soluciones más seguras y duraderas.

Asimismo, la sostenibilidad impulsa la innovación en productos y procesos, promoviendo el desarrollo de materiales más eficientes, biodegradables y con menor impacto ambiental. Al integrar estas soluciones en su modelo de negocio, Grupo Mathiesen refuerza su compromiso con un progreso industrial responsable, demostrando que la innovación y la sostenibilidad pueden avanzar de manera conjunta.

Un lenguaje común entre industrias

La sostenibilidad ya no es exclusiva de un sector específico. Hoy, industrias tan diversas como la minería, los alimentos o la construcción comparten una visión orientada a equilibrar productividad con responsabilidad ambiental y social.

Esta mirada transversal fomenta la colaboración entre sectores, donde la experiencia y las buenas prácticas de un actor impulsan mejoras en toda la cadena de valor. En este escenario, la sostenibilidad se consolida como el lenguaje común de la industria moderna, donde la ética, la transparencia y la trazabilidad se transforman en nuevas métricas de éxito.

Un compromiso con el futuro de la región

El compromiso ambiental y social de Grupo Mathiesen se refleja en su estrategia corporativa y en las iniciativas detalladas en su sección de sostenibilidad, donde se presentan políticas, pilares y avances concretos. Este enfoque integra gestión ética, reducción de impacto ambiental y desarrollo responsable de su cadena de valor.

Más que una política, se trata de una visión de largo plazo orientada a generar valor compartido para colaboradores, clientes y comunidades. En un contexto de transformación industrial, las empresas que adoptan modelos estructurados y responsables,  están llamadas a liderar el camino hacia una economía más consciente, ética y sostenible en América Latina.