Los volcanes dan esperanza al Caribe

De izquierda a derecha, Jan Hartke, de la Fundación Clinton; Ralph Gonsalves, primer ministro de San Vicente y las Granadinas; Peter Williams, director gerente de Light & Power Holdings Ltd., Barbados; y Gunnar Gunnarsson, de Reykjavik Geothermal. Crédito: Desmond Brown/IPS

Científicos islandeses respondieron al llamado de las autoridades de San Vicente y las Granadinas y se trasladaron más de 6.000 kilómetros para verificar el potencial geotérmico que encierra el volcán La Soufriére, con el objetivo de reducir el alto precio de la electricidad en este país del Caribe.

El contingente de científicos islandeses se quedará hasta diciembre para investigar el potencial geotérmico de este pequeño país montañoso, estimado en 890 megavatios.

La fuente de ese potencial es el volcán La Soufrière, que entró en erupción tres veces desde 1902 y cuyo cráter exhibe un vaporoso domo resurgente. Numerosos manantiales de agua caliente brotan en valles fluviales del lado occidental de la estructura geológica.

“Van a las montañas Soufrière a hacer un trabajo de exploración de la superficie. Es como ir de excursión, científicos caminando por ahí con dispositivos para medir la resistividad de la tierra, del volcán… van a obtener un indicio de si la zona tiene posibles recursos”, explicó a IPS Gunnar Orn Gunnarsson, jefe de operaciones de la empresa islandesa de energía Reykjavik Geothermal.

“Confiamos que existen, pero primero tenemos que hacer las mediciones para confirmarlo”, agregó Gunnarsson, cuyo país de origen se basa en la energía geotérmica para generar 25 por ciento de su electricidad.

Los fondos para el proyecto de 50 millones de dólares provienen de la Fundación Bill, Hillary y Chelsea Clinton, del gobierno de San Vicente y las Granadinas, y de las empresas de energía Barbados Light & Power Holdings y Reykjavik Geothermal.

Los científicos ubican a San Vicente en el cuarto lugar de una lista de 11 territorios de las Antillas Menores con potencial de energía geotérmica, por detrás de Guadalupe, Santa Lucía y Dominica. Nevis, Saba, San Cristóbal y Nieves, Granada, Martinica, Montserrat y San Eustaquio completan la lista.

Dominica lanzó recientemente su propio proyecto geotérmico con la construcción de una pequeña planta de energía para el consumo interno y otra más grande capaz de generar hasta 100 megavatios de electricidad para exportar a las vecinas islas francesas de Guadalupe y Martinica.

La energía geotérmica “es una cuestión de gran interés, no sólo para San Vicente y las Granadinas, sino para el Caribe y los países vecinos, como Santa Lucía y Barbados”, señaló a IPS el primer ministro Ralph Gonsalves. La iniciativa tiene el “potencial de cambiar las reglas del juego” en la región, agregó.

“El ahorro en los costos de combustible que generaría la energía geotérmica… estará en el entorno de 16 millones a 20 millones de dólares. Es una cifra importante”.

San Vicente produce poco más de cinco megavatios de electricidad a partir de sus tres centrales hidroeléctricas. La demanda máxima se encuentra entre 20 y 21 megavatios. Con la adición de una planta geotérmica, la isla busca producir 10 megavatios más para llevar la producción total a 15 megavatios.

“Cuando el presidente (estadounidense) Bill Clinton (1993-2001) empezó esta idea de ayudar a las islas, conocía el precio de la electricidad y me contó específicamente el costo de la electricidad en casi todas las islas del Caribe. Obviamente, le había dedicado tiempo al tema y le preocupaba”, relató a IPS Jan Hartke, director del Proyecto de Energía Limpia de la Iniciativa Climática Clinton.

“¿Cómo se manejan las familias con los costos de electricidad que tienen ustedes? ¿Cómo pueden prosperar las empresas? ¿Cómo pueden las islas asumir los roles de liderazgo sociales, económicos y ambientales que quieren y deben asumir cuando se tienen estas cargas con el precio de la electricidad?», se preguntó Hartke.[related_articles]

El primer ministro sanvicentino, Ralph Gonsalves, también ve a la energía geotérmica como una gran oportunidad de desarrollo.

“A medida que nuestros costos de energía bajen, es de esperar que vengan más hoteles y fábricas que ahora no quieren instalarse aquí debido al alto costo de la electricidad. Y a medida que lleguen más turistas vendrán otros efectos en cadena”, afirmó.

“Se construirán y abrirán más restaurantes con un ambiente cómodo para los clientes, porque el funcionamiento actual de una unidad de aire acondicionado a 40 centavos de dólar por kilovatio-hora podría absorber todas sus ganancias”, agregó.

El Caribe es una de las regiones más propensas a las catástrofes naturales provocadas por el cambio climático, y las autoridades esperan que la energía geotérmica sea la respuesta a su creciente inquietud por ese tema.

El cambio climático y sus consecuencias para los países del Caribe también son un motivo de especial preocupación para la fundación Clinton, aseguró Hartke. “No existe un conjunto de países más vulnerables que los pequeños estados insulares en desarrollo”, dijo.

Hillary “Clinton ha estado interesada en las islas desde hace mucho tiempo. Hace cuatro años estuvo en la Organización de Estados Americanos (OEA) y habló específicamente de las preocupaciones y necesidades de San Vicente y las Granadinas”, manifestó Hartke a IPS.

Las autoridades comenzaron ejercicios de educación pública para los residentes de North Windward, en el noreste de la isla, y Chateaubelair, en el noroeste, las dos comunidades más cercanas al volcán, que ocupa la mayor parte del tercio septentrional del país.

“Es muy importante que la gente esté informada, porque la exploración y la producción afectarán directamente a esas zonas”, explicó Gonsalves.

La residente Rochelle Baptiste recibió con beneplácito la iniciativa del gobierno para procurar una energía más barata a través de la exploración geotérmica.

“En este difícil clima económico es importante que se tomen medidas para disminuir el impacto para los ciudadanos”, dijo a IPS.

“El alto costo de la energía es un problema con el que nuestros ciudadanos han estado luchando con el paso de los años y que complica el desarrollo social y económico. La gente no puede cubrir el costo de sus facturas mensuales de electricidad”, afirmó.

“En North Windward, donde crecí y aún paso la mayor parte de mi tiempo, me acuerdo de lo mucho que anhelamos la electricidad cuando la mayor parte del país ya estaba bien iluminada. Cuando llegó, estábamos eufóricos, pero vino con un precio que los habitantes aún hoy se esfuerzan por pagar”, sostuvo Baptiste.

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