DESARROLLO: Un plan para las metas del milenio

Alcanzar las metas de desarrollo del milenio, establecidas por la ONU para 2015, requerirá más cooperación Norte-Sur y menos críticas moralistas a los gobiernos del mundo pobre, según el asesor especial del foro mundial Jeffrey Sachs.

”Menos acusaciones a los pobres, y más trabajo con los pobres para atender sus necesidades específicas e identificadas”, recomendó Sachs, asesor del secretario general de la ONU, Kofi Annan, y director del Proyecto Milenio (MP, por sus siglas en inglés).

Los Objetivos de Desarrollo de la ONU para el Milenio fueron establecidos en septiembre de 2000 en una sesión especial y unánime de la Asamblea General del foro mundial, en presencia de numerosos jefes de Estado y de gobierno.

Las ocho metas establecen objetivos claros para la reducción de la pobreza, el hambre, las enfermedades, el analfabetismo, la contaminación ambiental y la discriminación de las mujeres.

Sachs, quien también dirige el Instituto de la Tierra de la neoyorquina Universidad de Columbia, dijo que el MP está preparando un análisis sobre mecanismos para alcanzar las metas del milenio, con la intención de entregarlo a Annan en enero.

El MP es un organismo independiente creado por la Secretaría General de la ONU (Organización de las Naciones Unidas).

Sachs urgió este miércoles a los países industriales y en desarrollo a consolidar sus alianzas y a tomar pasos concretos para superar obstáculos a alcanzar la octava meta del milenio.

Ese punto implica lograr un aumento sustancial de la asistencia al desarrollo, reducir o cancelar la deuda externa de los países pobres, remover las barreras proteccionistas a los productos agrícolas y acceso del Sur a los mercados del Norte.

Sachs aplaudió los anuncios de Gran Bretaña y Francia de que duplicarán su asistencia oficial al desarrollo para el año próximo, y llamó a otras naciones del Norte a cumplir con el compromiso de aportar a ese rubro 0,7 por ciento de su producto interno bruto.

Al tiempo que se refirió de modo general a los problemas que afrontan los países más pobres del mundo —entre ellos los estructurales, como la falta de infraestructura básica, las enfermedades, la escasa productividad agrícola y el aislamiento físico—, Sachs también sugirió un plan específico para combatirlos.

Los países en desarrollo, dijo, deberían diseñar en breve estrategias nacionales de reducción de la pobreza. Este tipo de documentos ya son utilizados por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI) al preparar sus créditos de asistencia.

Estos memorandos son criticados por muchos activistas, que los considera una imposición de políticas económicas neoliberales.

Pero Sachs recomendó que esos planes se basen sobre las metas de desarrollo del milenio, y que sean lo suficientemente audaces como para tender a la consecución de esos objetivos aun sin disponibilidad de ayuda de los donantes.

El experto también consideró que el Banco Mundial y el FMI continuarían estableciendo sus propias estrategias de reducción de la pobreza.

Las estrategias nacionales deberían basarse sobre un análisis de lo que la población necesita para alcanzar objetivos concretos. Por ejemplo, tener caminos adecuados para que sus cosechas lleguen al mercado o para que sus hijos lleguen a la escuela, o aumentar su producción agrícola por hectárea, dijo Sachs.

Combinadas con una estrategia de inversiones y un análisis financiero de su costo, esos planes deberían constituir la base con miras al cumplimiento de las metas de desarrollo del milenio para 2015.

Además, deberá aclararse cómo se invertirá el dinero, cómo se controlarán los gastos y cómo se beneficiará de manera equitativa a hombres y mujeres, añadió el experto de la ONU.

Deberán establecerse objetivos claros para medir los avances, sostuvo Sachs, cuya oficina inició proyectos piloto en Senegal, Etiopía y Kenia, en los que se estudian prácticas innovadoras, se priorizan reformas de política y se evalúan las opciones financieras.

Otros seis países iniciarán proyectos similares, entre ellos Tanzania, dijo Sachs.

”Nuestras preocupaciones se concentran en ayudar a cualquier país a diseñar políticas y encontrar aliados que les permitan alcanzar esas metas, pero también atendemos problemas más sistémicos”, explicó.

El MP realizará recomendaciones específicas para un plan de acción de 10 años basado sobre estrategias de nacionales basadas sobre las metas de desarrollo del milenio, sostuvo el experto.

Los análisis del MP indican que pequeñas cantidades de dinero bien dirigidas para mejorar servicios básicos —como educación, infraestructura y acceso al agua— pueden ayudar a reducir la pobreza extrema, según Sachs.

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