COMUNICACIONES-CHILE: Para verte mejor o más barato

Todo indicaba hasta hace pocos días que Chile adoptaría la norma europea para su futuro sistema de televisión digital. Pero el cambio de ministro de Transportes y Telecomunicaciones le dio esperanzas a los partidarios del modelo estadounidense.

La presidenta Michelle Bachelet, que pretendía anunciar su decisión a fines de marzo, debió postergar ese plan debido al cambio de nombres en su gabinete ministerial el 26 de ese mes.

Es que prefirió darle tiempo al nuevo titular de esa cartera, René Cortázar, para que estudiara los informes sobre Televisión Digital Terrestre (TDT) elaborados por la Subsecretaría de Telecomunicaciones (Subtel) a partir de la las cuatro audiencias públicas realizadas el año pasado y de la información disponible sobre las tres normas en disputa.

Las opciones están entre las normas ATSC (Advanced Television System Comitee), de Estados Unidos, DVB (Digital Video Broadcasting), de Europa, y ISDB (Integrated Services Digital Broadcasting o Transmisión Digital de Servicios Integrados), de Japón.

La ATSC, adoptada en Canadá, Corea del Sur, Estados Unidos y México, favorece la alta definición y sonido envolvente más que la multiplicidad de canales. La DVB, en cambio, permite operar hasta cinco canales simultáneos con calidad estándar y asegurando interactividad con los otros sistemas, al igual que la ISDB, que además transmite en forma simultánea a dispositivos portátiles.
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Brasil, con algunas modificaciones, ya optó por el modelo japonés.

Antes de los cambios en el gabinete ministerial, todo indicaba que el gobierno se inclinaría por la DVB, implementada hasta ahora en 50 países, principalmente por el bajo costo que tiene el decodificador que los usurarios de televisores analógicos deben adquirir en la etapa de transición, que las autoridades chilenas estiman de ocho a 10 años.

En una alocución al respecto, Bachelet señaló que la tecnología implementada debe "tener un nítido sentido social y de servicio público, reforzar el derecho a la información, fortalecer la pluralidad comunicacional y facilitar el acceso de los ciudadanos a la tecnología".

Asimismo, expresó que la norma TDT "deberá promover la creación de contenidos de calidad para toda la población" y facilitar "el desarrollo de contenidos regionales y locales".

Pero el panorama se volvió incierto cuando Cortázar llegó al gobierno, debido a su cercanía con los canales de televisión abierta, los cuales han manifestado insistentemente su preferencia por la ATSC.

Entre 1995 y 2000, Cortázar se desempeñó como director ejecutivo de la estatal Televisión Nacional de Chile (TVN) y también fue presidente de la Asociación Nacional de Televisión (Anatel), agrupación gremial que hoy conforman siete canales de libre recepción. Además, antes de asumir como ministro se desempeñaba como asesor de Canal 13.

"ATSC es el estándar más compatible con la TV analógica, implica menores costos de adopción para los televidentes y los canales, importa menos dificultades técnicas, es más flexible y adaptable a los múltiples desafíos y actividades que se pueden desarrollar en torno al modelo de TV Digital", señaló Anatel en un comunicado, planteamientos que son rebatidos por los partidarios de la norma europea.

Anatel pide que se conserven los 6 MHz (megahercios) de ancho de banda otorgados actualmente a las concesionarias, con el objeto de privilegiar la calidad de imagen. También ha manifestado su preocupación por el reparto de la llamada "torta publicitaria", en caso de abrirse la emisión televisiva a más actores.

Según datos de la Asociación Chilena de Agencias de Publicidad (Achap), 47,4 por ciento de la inversión publicitaria de 2005, que fue de 735 millones de dólares, fue a parar a los canales de televisión abierta. Más atrás le siguen los diarios, con 29,4 por ciento de participación.

La presidenta Bachelet dijo que la elección de la norma irá acompañada de un Plan de Acción, que seguramente contemplará reformas legales, entre ellas la modificación de la ley que prohíbe a los canales tener dos concesiones simultáneas, algo indispensable en la transición del sistema análogo al digital.

"Consideramos sumamente respetable y de sentido común que el gobierno haya aplazado la medida para que el nuevo ministro estudie todos los antecedentes", dijo a IPS la directora del no gubernamental Observatorio de Medios Fucatel, Manuela Gumucio.

"No creemos que Cortázar sea capaz de poner sus puntos de vista personales por sobre el trabajo de años realizado por la Subtel y no creemos que la presidenta se deje presionar si ya tomó una decisión, que todo indica es la norma europea", acotó.

Francisco Gedda, académico del Instituto de la Comunicación e Imagen (ICEI) de la estatal Universidad de Chile, piensa que "Cortázar podría tener una inclinación natural a proteger a la actual modelo de televisión".

El ICEI aboga por la DVB porque promete "democratizar las comunicaciones", ya que nació en un contexto europeo "multicultural, multiétnico y multilingüístico".

Gedda comentó a IPS que todas las asociaciones empresariales ligadas al mundo audiovisual chileno, agrupadas en una entidad llamada Plataforma Urbana, también prefieren la norma europea, al igual que las empresas de telefonía móvil.

"Para nosotros, lo central del debate es el ingreso de nuevos actores que cambien el actual escenario, porque hoy la oferta televisiva es insatisfactoria desde todo punto de vista. Si el gobierno nos dice que la norma estadounidense responde a ese desafío, lo aceptamos, pero todo indica que las más adecuadas para ello son la europea y la japonesa", indicó Gumucio.

Tanto la directora de Fucatel como Gedda advierten que el tema del financiamiento no debe ser una excusa para inhibir la apertura de nuevos canales.

La televisión digital seguirá contando con avisadores privados, los cuales tendrán muchas más alternativas para escoger dónde invertir, debido a la segmentación de los programas, explicó la periodista y socióloga Gumucio.

Pero también instó al Estado a entregar subsidios al canal estatal o a otros actores interesados en cubrir áreas tradicionalmente menos atractivas para la publicidad como "la información, el debate, la educación y el patrimonio".

"Lo más caro de la emisión televisiva es la producción de contenidos, pero ahora con las nuevas tecnologías ello ha cambiado. Por ejemplo, el ICEI, gracias a sus carreras de periodismo y cine, tendrá en tres o cuatro años más entre 500 y 1.000 horas de contenidos", que perfectamente podrían exhibirse en un canal, explicó Gedda. "En el fondo lo que hay detrás de la postura de Anatel es resistencia a un cambio que presenta incertidumbre", el que recién se comenzará a vislumbrar cuando se determine la norma a implementar, indicó la directora de Fucatel.

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