Aumentan los empleos en energías renovables

La energía solar fotovoltaica proporciona cerca de cuatro millones de puestos de trabajo en todo el mundo, en un contexto de avance del empleo en las distintas energías renovables a medida que los países asumen la transición hacia un futuro más verde. Foto: Unsplash/WEF

ABU DHABI – El empleo en energías renovables asciende en el mundo, con 12 millones de plazas en 2020, lo que subraya el potencial empleador de una estrategia climática ambiciosa y de la transición hacia un futuro más verde, destacó un estudio de la agencia especializada Irena y la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

La Agencia Internacional de Energías Renovables (Irena en inglés), basada en esta capital de Emiratos Árabes Unidos, proyectó que, bajo las políticas y compromisos verdes ya vigentes, el sector puede generar 38 millones de empleos hacia 2030 y 43 millones en 2050.

Guy Ryder, director general de la OIT, dijo que “el potencial de las energías renovables para generar trabajo decente es una clara indicación de que no tenemos que elegir entre la sostenibilidad medioambiental y la creación de empleo. Ambas pueden ir de la mano”, al presentar el estudio este viernes 22.

Para Francesco la Camera, director general de Irena, “la capacidad de las energías renovables para crear puestos de trabajo y cumplir los objetivos climáticos está fuera de toda duda. El único camino a seguir es aumentar las inversiones en una transición justa e inclusiva, cosechando todos los beneficios socioeconómicos en el camino».

Como muestra, los 12 millones de puestos de trabajo que exhibe el sector superan en 500 000 los registrados en 2019 y en cinco millones los existentes para 2012.

“El potencial de las energías renovables para generar trabajo decente es una clara indicación de que no tenemos que elegir entre la sostenibilidad medioambiental y la creación de empleo. Ambas pueden ir de la mano”: Guy Ryder.

Por subsectores, el mayor empleador es la energía solar fotovoltaica, con 3,98 millones de puestos de trabajo, seguido por la bioenergía (incluidos biocombustibles líquidos y gaseosos) con 3,52 millones, la hidroelectricidad (2,8 millones, solo en empleos directos), y la energía eólica, con 1,25 millones de empleos.

El informe confirmó que la crisis generada por la covid-19 provocó retrasos e interrupciones en la cadena de suministro, con impactos en los empleos que varían según el país y el uso final, y entre los segmentos de la cadena de valor.

Así, mientras sostuvieron su ascenso empleador los subsectores solar y eólico, el empleo en los biocombustibles líquidos disminuyó, al caer la demanda de combustibles para el transporte.

Las ventas de iluminación solar fuera de la red se resintieron, pero las empresas pudieron limitar las pérdidas de empleo.

Por países, China acaparó 39 por ciento de los empleos en energías renovables en todo el mundo en 2020, seguida de Brasil, India, Estados Unidos y los miembros de la Unión Europea.

Muchos otros países también están creando puestos de trabajo en las energías renovables, entre ellos Malasia y Vietnam, exportadores de energía solar fotovoltaica.

Indonesia y Colombia avanzan con grandes cadenas de suministro agrícola para biocombustibles, y en México y Rusia la energía eólica está creciendo.

En África subsahariana, los puestos de trabajo en el sector solar se están expandiendo en diversos países como Nigeria, Sudáfrica y Togo.

Según la OIT, en un escenario de sostenibilidad global hasta 2030, con la transición hacia energías verdes se pueden perder entre seis y siete millones de puestos de trabajo, pero se recuperarán con creces por la creación de otros 24 o 25 millones.

Irena proyecta que unos cinco millones de trabajadores que pierdan su empleo en el sector de energías convencionales pueden conseguir ocupación en otros puestos en la misma industria.

El informe expone la importancia de una transición justa y de empleos decentes para todos, garantizando que se remuneren con un salario digno, que los lugares de trabajo sean seguros y que se respeten los derechos en el trabajo.

Sostiene que una transición justa requiere una mano de obra diversa, con igualdad de oportunidades para mujeres y hombres, y con trayectorias profesionales abiertas a los jóvenes, las minorías y los grupos marginados, así como respeto para las normas internacionales del trabajo y los acuerdos de negociación colectiva.

A-E/HM

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