AMERICA LATINA-CARIBE: Endeudamiento comienza a detenerse

El endeudamiento de América Latina y el Caribe comienza a detenerse tras varias décadas de crecimiento constante, señalaron expertos de la región.

Los 27 países miembros del Sistema Económico Latinoamericano (SELA) registraron el año pasado una deuda externa de 600.000 millones de dólares en conjunto.

La cifra es 60.000 millones superior a la de 1994, pero "apenas creció con respecto a la de 1995, de 598.000 millones de dólares", destacó Manuela Tortora, directora de Relaciones Económicas del SELA.

Los bonos contribuyeron significativamente al detenimiento del endeudamiento, y también hubo una importante reducción en el nivel de deuda con bancos comerciales, observó Tortora, quien esta semana se encuentra en Puerto España para asistir a la 22 reunión regular del Consejo Latinoamericano del SELA.

La expansión de la deuda externa se debió al incremento registrado en México tras la crisis financiera de 1994 y, en menor grado, al nivel oficial de deuda privada en Argentina y Brasil, explicó Tortora.

Si las cifras actuales "se comparan con las de 20 años antes, es evidente que la deuda se multiplicó por 8,8, transformándose en el principal problema financiero de la región", sostiene un documento de investigación del SELA.

Desde 1995, Nicaragua, Honduras, Guyana, Panamá y Perú renegociaron sus deudas externas con bancos comerciales en el Club de París y con los gobiernos acreedores.

Un nuevo mecanismo establecido por las instituciones financieras multilaterales para asistir a los países pobres altamente endeudados ya benefició a países miembros como Bolivia, Guyana, Honduras y Nicaragua.

Las cifras demuestran que los miembros del Caribe anglófono del SELA tuvieron actuaciones variables en cuanto a su deuda externa en los últimos dos años.

Jamaica, cuya deuda externa permaneció en 3.500 millones de dólares en 1995, registró un incremento de 400 millones en 1996, mientras en Trinidad y Tobago la deuda se redujo de 1.900 millones de dólares a 1.850 millones en el mismo período. La de Guyana permaneció estable en 2.050 millones de dólares.

Pero la relación entre el interés total acumulado y las exportaciones de bienes y servicios de América Latina fue de 14,5 por ciento en 1995, cifra que marca un enorme progreso con respecto al porcentaje de 1990, de 24,5, observó Tortora.

No obstante, esto se debe más al incremento de las exportaciones que a la disminución del pago de los intereses de la deuda, dice el documento del SELA.

Un análisis de la situación financiera en América Latina y el Caribe reveló que, aunque no existen crisis financieras de magnitud similar a las sufridas por México y Argentina entre 1994 y 1995, el flujo de capital privado continúa.

Los recursos extranjeros netos que ingresaron a América Latina y el Caribe en 1996 fueron levemente superiores a los del año anterior, aunque hubo cambios significativos en la importancia relativa de ciertos sectores, según el documento del SELA.

Los préstamos oficiales bilaterales, que fueron muy importantes debido a la crisis financiera de 1995 en México y Argentina, cayeron abruptamente de un saldo positivo de 7.700 millones de dólares a un saldo negativo de 10.700 millones.

Otro cambio importante fue el incremento de bonos de deuda a largo plazo de acreedores privados, con o sin garantía pública, que alcanzaron los 28.500 millones de dólares en 1996, frente a 13.100 millones de dólares el año anterior.

El flujo de inversiones en el mercado de valores también se duplicó, mientras la inversión extranjera directa neta fue de 26.000 millones de dólares, "manteniéndose el nivel alcanzado en 1994, que dobló el de 1991 y 1992 y triplicó el de 1990", señala el documento.

En cuanto a los temas políticos que gobernaron el flujo de capital hacia la región, Tortora destacó que la regulación y apertura de los mercados de capital, así como la estabilidad del clima político y económico, contribuyeron significativamente al incremento del flujo de inversiones.

La energía, la minería, la infraestructura y los servicios son los sectores que más capital atraen a la región, señaló Tortora.

Agregó que entre los riesgos del libre movimiento de capital extranjero se encuentran el reemplazo de ahorros nacionales por ahorros externos y la vulnerabilidad financiera de los países.

Sin embargo, en un esfuerzo por evitar tales riesgos, los estados miembros instituyeron políticas, diferentes en cada país, como la flexibilidad del sistema cambiario, mecanismos de flotación, impuestos al capital extranjero y regulaciones que también se aplican en países industrializados.

Tortora estuvo de acuerdo con que la inversión extranjera a menudo es posterior al crecimiento del comercio. Comparó la cuestión a la del huevo y la gallina, "con la diferencia de que éste es un círculo virtuoso, no vicioso". (FIN/IPS/tra-en/wg/cb/ml/if/97

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