El objetivo forma parte de otro mayor, y para el mismo año: que la
mitad de la matriz energética nacional se componga de fuentes
renovables.
Las inversiones en generación a partir del viento se multiplican. Y la
estatal
Administración Nacional de Usinas y Trasmisiones
Eléctricas (UTE) se ve ante la necesidad de mejorar la
infraestructura de su red de transmisión.
De momento, el viento produce apenas uno por ciento de la electricidad
de este país sudamericano, con tres parques eólicos que generan 43
megavatios en el sudeste: uno público en el departamento de Maldonado,
y dos privados en el de Rocha.
Cuando se llegue a 1.200 megavatios, estos representarán 29 por ciento
de la oferta de electricidad, explicó a Tierramérica el presidente de
UTE, Gonzalo Casaravilla.
Ya hay contratos para generar 930 megavatios "que se van a ir
instalando en los próximos años, de los cuales hemos firmado seis y
estamos por firmar otros 12", dijo Casaravilla.
Esos planes abarcan 21 nuevos parques en 11 departamentos en el
noroeste, oeste, centro, sur y sudeste del país.
Según Casaravilla, las construcciones comenzarán a fin de año y se
prolongarán entre 12 y 18 meses. Además, UTE planifica generar otros
180 megavatios en convenio con la empresa estatal brasileña
Eletrobras.
Todo el territorio de
Uruguay tiene buen potencial
eólico, pero la densidad de su red eléctrica no es igual de homogénea.
"La red fue diseñada hace muchos años para llevar electricidad donde
está la gente y no para traer electricidad de esos lugares", explicó a
Tierramérica el doctor en física y
director nacional de Energía del
Ministerio de Industria, Energía y Minería (MIEM), Ramón Méndez.
Uruguay es el país de mayor electrificación de América Latina, con
98,8 por ciento de cobertura. Pero, con algo menos de 3,3 millones de
habitantes y casi la mitad de ellos concentrados en la capital, tiene
extensas zonas muy poco pobladas. Allí, "las redes eléctricas son
diseñadas solamente para satisfacer las necesidades de esos pocos
clientes", detalló.
Pero cuando se instalan grandes parques eólicos "se precisan líneas
más largas para conectarse al primer nodo lo suficientemente potente
para descargar toda esa energía", dijo Méndez.
Por tanto, "un buen proyecto es el que está en un lugar donde al mismo
tiempo hay buenos vientos y buena red eléctrica", sostuvo Méndez.
Ese fue el desafío. "Al principio era fácil porque había lugar en
todos lados, pero a medida que fue haciéndose más densa la generación
distribuida, la selección de los lugares adecuados fue más
complicada", describió Casaravilla.
Dos de los 18 proyectos eólicos licitados y aprobados hallaron difícil
instalarse a las redes existentes en los lugares previstos de los
departamentos de Tacuarembó y Florida. Pero fueron reubicados en
sitios con mejor conexión, sostuvo.
"Hemos logrado ubicar todos los proyectos que se presentaron al
proceso licitatorio con UTE. Realmente quedaron muy pocos lugares con
capacidades remanentes", añadió.
Por eso, UTE planifica desarrollar las redes necesarias para instalar
nuevos proyectos en los próximos 10 años. "Tenemos prevista la
ampliación de la red del norte, que permita seguir incorporando
generación distribuida de acuerdo a la demanda", dijo Casaravilla.
Para el próximo quinquenio, la inversión en líneas y subestaciones
será de 1.000 millones de dólares.
Pero ahora, seis empresas quieren construir ocho parques eólicos en
Pueblo Peralta, en el norteño Tacuarembó. Se trata de una inversión de
20 millones de dólares que permitirá generar 300 megavatios en una
zona con "excelente potencial de vientos", dijo a Tierramérica el
director de una de esas empresas, PTZ Bioenergía Uruguay, Ricardo
Pretz.
Esos vientos "permiten instalar aerogeneradores con longitud de palas
mucho más grande para producir mayor energía. Esto resulta en
proyectos mucho más rentables, posibilitando a UTE comprar la energía
eléctrica a precios menores", argumentó Pretz, cuya empresa forma
parte del grupo brasileño PTZ Bioenergy.
Sin embargo, en la zona "no hay posibilidades de conexión a la red, ya
que la subestación más cercana está saturada", alegó. Los empresarios
quieren mantener el emplazamiento y para ello se han reunido con
Casaravilla y con el ministro Energía, Roberto Kreimerman.
Casaravilla observó que "hoy no se puede dar una respuesta", ya que se
necesita "ver cómo evolucionan los contratos que ya se han firmado".
Después de 2015 hay que seguir instalando parques "y habrá que
analizar cuál es la mejor forma de hacerlo", indicó.
Méndez no cree que las limitaciones de la red afecten el interés
privado en la energía eólica, que calificó de "enorme". "Solamente en
este período de gobierno (iniciado en 2010) estamos superando los
6.500 millones de dólares de inversión".
En cada licitación se presentan alrededor de 20 proyectos a través de
varias empresas internacionales. "Se licitan contratos de 20 años y a
raíz de esa puja del mercado, hemos obtenido precios muy buenos que
están 50 por ciento por debajo de los promedios en Europa", dijo.
Eso determina costos de "alrededor de 60 dólares el megavatio-hora,
sin ningún tipo de subsidio, que es el tema central", explicó. De
acuerdo a sus estimaciones, estas inversiones permitirán que los
costos eléctricos del país se reduzcan en un 30 por ciento hacia 2015.
La actual política energética uruguaya se adoptó en 2008 para los
siguientes 25 años; y en 2010 fue refrendada por todos los partidos
políticos.
"Las transformaciones empezaron en el sector eléctrico con las
primeras incorporaciones de energía eólica (en 2008 había un solo
molino eólico) y con la incorporación fuerte de biomasa", dijo Méndez.
"En poco tiempo tuvimos un cambio muy significativo, porque el año
pasado lo cerramos con 46 por ciento de renovables en la globalidad de
nuestra matriz energética", señaló.
La hidroelectricidad aporta 20 por ciento, la generación con biomasa
de residuos, 12 por ciento, la leña, 12 por ciento, y el dos por
ciento restante lo proporcionan los biocombustibles y las fuentes
solar y eólica.
Alcanzar 50 por ciento de fuentes renovables en 2015 es una meta
"extremadamente ambiciosa", según Méndez, pues de momento "las
renovables no superan el 12 por ciento de la matriz mundial".
Este desarrollo es clave para un país que carece de hidrocarburos y
depende de importaciones de crudo para abastecerse de combustibles.
Sin embargo, también en este terreno se han multiplicado las empresas
internacionales que exploran en busca de petróleo y gas en distintas
formaciones geológicas.
* Este artículo fue publicado originalmente el 25 de agosto por la red
latinoamericana de diarios de Tierramérica.