POBLACIÓN-CUBA: Fecundidad en caída irreversible
Por Ivet González
LA HABANA, jul - Algunas mujeres en Cuba aplazan la maternidad hasta edades muy avanzadas
y apenas tienen un hijo, ni siquiera dos como pauta la familia tipo,
otras llegan al embarazo demasiado temprano, y tampoco faltan aquellas
que deciden no tener descendencia como parte de un proyecto de vida
consciente y planificado.
Independientemente de decisiones o embarazos no planificados,
especialistas consideran que las bajas tasas de fecundidad de la
población cubana responden a tendencias afianzadas en el tiempo, son
multicausales y, con variaciones coyunturales mínimas, se mantendrán
por debajo del reemplazo poblacional.
"Cuba es el país de transición demográfica más avanzada de América
Latina y el Caribe, fundamentalmente a partir de la disminución de sus
niveles de fecundidad por debajo del reemplazo, desde hace ya 33
años", dijo a IPS el especialista Juan Carlos Alfonso, director del
Centro de Estudios de Población y Desarrollo de la Oficina Nacional de
Estadísticas e Información.
Más que políticas de estímulo a la fecundidad, que nunca subirá a los
niveles necesarios, Alfonso y otros colegas suyos apuestan a mantener
el derecho de la mujer a decidir sobre su descendencia e impulsar
programas para afrontar el reto que representa el envejecimiento para
este país, que en la actualidad tiene 11,2 millones de habitantes.
La transición demográfica, un proceso que se vivió de forma progresiva
en Europa y ha tenido un patrón acelerado en países latinoamericanos,
como Cuba, identifica al paso de una población con patrones de
crecimiento altos a bajos, llegando incluso al decrecimiento en
números absolutos y al envejecimiento.
En el caso de esta isla caribeña, Alfonso estimó que, aunque
indicadores como el saldo migratorio externo negativo, las bajas tasas
de mortalidad y la alta esperanza de vida al nacer influyen en el
proceso, "la variable demográfica que más incide en el comportamiento
actual y perspectivo de la población de Cuba es la fecundidad".
Investigaciones del Centro de Estudios Demográficos de la Universidad
de La Habana, realizadas por más de dos décadas, confirma esta
hipótesis que responde a patrones de comportamiento que datan de
comienzos del siglo XX y, como indicadores de desarrollo, son el
reflejo de los avances de la mujer en la sociedad cubana.
Según el Anuario Demográfico de Cuba, la cantidad de nacimientos
ascendió a 133.067 en 2011 para una tasa bruta de reproducción de 0,86
hijas por mujer en edad fértil. Aunque algunas provincias del oriente
del país reportaron tasas mayores a la nacional, ninguna sobrepasó el
nivel de reemplazo poblacional de una hija por mujer.
La mayoría de los partos se concentraron en las edades de 20 a 24 años
(111,6 por 1.000 mujeres), para confirmar el patrón nacional de
fecundidad temprana, mientras apenas se reportaron nacimientos en
aquellas mayores de 39 años (cinco por 1.000 entre 40 y 44 años y 0,3
por 1.000 de 45 en adelante).
Como una de las "desarticulaciones" en el proceso, especialistas
alertan sobre la fecundidad en la adolescencia, el único grupo
poblacional que muestra una tendencia al aumento de los embarazos que
terminan en parto.
La fecundidad en menores de 20 años pasó de 44,9 por 1.000 en 2005 a
57,3 por 1.000 en 2011.
"Pasó, ¿qué le voy a hacer?", comentó a IPS una adolescente de 16
años, vecina de una zona residencial de La Habana, que mantuvo
relaciones sexuales sin protección y, cuando se decidió a acudir al
médico, era demasiado tarde para acceder al aborto, una práctica legal
en la isla desde 1965.
En una historia cercana, pero no igual, otra habanera, de 25 años,
decidió seguir adelante con un embarazo no planificado. "La verdad es
que confié en las píldoras (anticonceptivas) y no usé preservativo. Ya
embarazada y con dos abortos anteriores, decidí seguir adelante", dijo
a IPS esta joven recién graduada de la Universidad de La Habana.
Más allá de las diferencias por edades, la Encuesta Nacional de
Fecundidad de 2010 mostró que el comportamiento sobre la descendencia
y la planificación familiar no presenta grandes diferencias entre
mujeres rurales y urbanas, casadas y unidas, empleadas o trabajadoras
en el hogar, universitarias o de menor nivel educativo.
Según el estudio, las mujeres en general identifican las condiciones
socioeconómicas -los bajos ingresos, el no tener vivienda propia,
problemas con la alimentación y la ausencia de una red de apoyo
social- como posibles causas de la baja fecundidad, pero la
explicación varía cuando hablan de sí mismas.
En ese caso, las respuestas más comunes son: "Tengo que desarrollar
una carrera profesional", "no he encontrado al hombre que me
satisfaga", "tengo demasiada edad para tener hijos" o "tengo problemas
de salud", entre otras que incluyen también el caso de las que tienen
intención de emigrar o a su pareja en el extranjero.
Otra encuesta nacional, realizada en 1987, mostró tendencias similares
que se repiten en el tiempo.
"Desde 2006, algo que habíamos pronosticado, la población cubana está
descendiendo en términos absolutos. Desde el punto de vista
demográfico, lo importante es que hay una estabilidad: la fecundidad
crece o decrece un poquito, pero se mantiene estable y con ella trae
un descenso de la población y el envejecimiento", explicó Alfonso.
"Si estás más viejo tienes menos posibilidad de reproducirte y si
tienes menos posibilidad de reproducirte, te vas a poner más viejo",
añadió Alfonso. Se trata de "una situación típica de países
desarrollados, con altos niveles de desarrollo humano, altos niveles
de educación y salud" que no se revierte con la satisfacción de
necesidades materiales, recordó.
El gran reto para Cuba, según fuentes especializadas, radica en que
estos índices de alto desarrollo humano se dan en las condiciones de
un país en vías de serlo, pobre y con serias dificultades económicas,
acumuladas por el efecto combinado de errores internos y el bloqueo
económico de Estados Unidos, que ya se extiende por cinco décadas.
(FIN/2012)
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