| MADRID
(IPS)
En Venezuela no se efectuará el referéndum impulsado
por la oposición para revocar el mandato del presidente
Hugo Chávez, afirmó en la capital española
el abogado y profesor constitucionalista venezolano Carlos
Escarrá, ex magistrado del Tribunal Supremo de Justicia
de su país.
Escarrá integra un grupo de venezolanos oficialistas
encabezado por Adina Bastidas, ex vicepresidenta y ex ministra
de Chávez, que visitaron España para plantear
sus puntos de vista sobre la situación de Venezuela,
y acusar a los opositores de atentar contra la estabilidad
institucional.
En Venezuela, la persona que ocupa la vicepresidencia es designada
por el presidente, quien la puede cambiar cuando lo crea conveniente,
como ha hecho Chávez más de una vez.
Según Escarrá, el referéndum no se realizará
porque los 27 partidos políticos y 40 asociaciones
que lo promovieron, integrantes de la llamada Coordinadora
Democrática, no reunieron las firmas requeridas por
la Constitución, y esos opositores ”están
ahora otra vez en actitud golpista, al comprobarse su fracaso
en la recolección de firmas”.
Bastidas dijo a IPS que la oposición ilegitimó
su propia demanda al presentar firmas de muertos, menores
de edad y personas no inscriptas en el Registro Electoral.
Hechos que, según aseguró, son de conocimiento
público, y que espera que sean detallados en su momento
por Consejo Nacional Electoral (CNE).
Ese organismo independiente del Estado venezolano informó
25 de febrero de que de las 3.447.000 firmas recogidas por
la oposición reclamando el referéndum, 1.180.000
fueron observadas por tener similitudes caligráficas
y 800.000 por otros motivos. Por ello está analizando
un sistema para comprobar su legitimidad.
Eso significa que apenas un millón y medio de firmas
aprobaron el examen del poder electoral. Para activar un referéndum
que ponga en juego el mandato de seis años iniciado
en 2000 por Chávez se necesita la voluntad efectivamente
expresada con su rúbrica de por al menos 2.436.083
ciudadanos, 20 por ciento del padrón electoral del
país.
El CNE cuenta con la colaboración de observadores designados
por el estadounidense y no gubernamental Centro Carter y por
la Organización de Estados Americanos (OEA), pero sus
resoluciones han sido son cuestionadas por la oposición.
”Con
un CNE así no podemos ir ni a la elección de
una reina del Carnaval”, afirmó el miércoles
Antonio Ledezma, portavoz de la Coordinadora Democrática.
Al preguntarle a Bastidas sobre la actitud española
tras el frustrado golpe de estado del 11 de abril de 2002
en su país, que desplazó a Chávez del
poder por un par de días, recordó que los embajadores
de Estados Unidos y España reconocieron a los golpistas
y se reunieron con ellos el día en que asumieron el
poder, legitimándolos, pero añadió que
la situación ha cambiado.
Ahora España apoya la institucionalidad venezolana,
pero Estados Unidos aún financia a sectores que quieren
derrocar a Chávez, alegó.
A ese respecto, Escarrá afirmó que los golpistas
reciben dinero de instituciones ”con el disfraz de organizaciones
no gubernamentales”, pero dependientes de la estadounidense
Agencia Central de Inteligencia (más conocida por sus
siglas en inglés, CIA).
El Departamento de Estado (cancillería) ha sostenido
que esas acusaciones, planteadas también por Chávez
”no son serias”, y buscan ”desviar la atención
de los esfuerzos del pueblo venezolano para ejercer sus derechos
constitucionales y resolver la polarización política
mediante un proceso constitucional”.
El poderoso empresario venezolano Gustavo Cisneros es otro
de los que financian las actividades contra Chávez
”y uno de sus amigos es (el ex presidente del gobierno
español) Felipe González, quien aplaudió
el golpe”, apuntó el presidente del Consejo Superior
de la Universidad Simón Bolívar, Erick Rodríguez
Mieres, otro de los integrantes del grupo visitante.
Cisneros es propietario de influyentes medios de comunicación
que están en primera fila de la oposición a
Chávez desde que éste fue electo presidente
de la República en 1998, con 56 por ciento de los votos.
Los seis visitantes coincidieron en que, pese a lo que consideran
actividades ilegales contra el gobierno de Venezuela, en ese
país ”no habrá caos ni guerra civil”,
porque ”la inmensa mayoría de los venezolanos
apoyan la Constitución vigente y al gobierno elegido
democráticamente”.
Bastidas, vicepresidenta de la Comisión de Administración
de Divisas de Venezuela, definió al sistema imperante
en su país como una ”democracia participativa”
que persigue ”un desarrollo económico y social
endógeno”, contrapuesta al modelo neoliberal
impulsado por Washington, que ”es una máquina
de fabricar pobres”.
En diciembre de 2002, una huelga impulsada por la oposición
para desalojar a Chávez del poder abarcó las
actividades de la monopólica petrolera estatal. Tras
el fin del conflicto, que duró dos meses, fueron despedidos
18.000 de los 39.000 empleados de esa empresa, y el gobierno
sustituyó a su cúpula, manifiestamente opositora.
En los días más difíciles de diciembre
de 2002, la producción usual diaria de 2,5 a 3 millones
de barriles de crudo de 159 litros cayó a apenas 25.000
unidades. En la actualidad se ha recuperado el nivel tradicional,
con un promedio de exportación en torno a los dos millones
de barriles diarios.
Esa recuperación, más programas de desarrollo
en otros sectores y en especial en el agropecuario, permiten
prever que Venezuela logrará este año un crecimiento
económico superior a seis por ciento, según
Henry Navas, miembro de la Coordinadora Nacional de Organizaciones
Populares e integrante del grupo que visita España.
Navas puso como ejemplo el programa ”Todas las manos
a la siembra”, a través del cual el gobierno
ya ha entregado más de 2.000 tractores a productores
agrarios de bajos ingresos, y destacó que 38 por ciento
del presupuesto nacional de este año estará
dirigido a programas de inversión social.
También mencionó el creciente apoyo oficial
al sector cooperativista, que según dijo ha crecido
en torno a 800 por ciento, con la promoción de 4.873
cooperativas que beneficiaron a más de 300.000 familias.
Rodríguez Mierez cree que uno de las realizaciones
más prometedoras a mediano y largo plazo es el impulso
a la educación. Antes de Chávez, sólo
dos de cada 10 niños terminaban sus estudios, y eso
constituía una de las bases de la exclusión
social y el subdesarrollo, arguyó el académico.
En educación pre-escolar y básica, la cantidad
de alumnos matriculados en todos los niveles y modalidades
aumentó 25 por ciento de 1999 a 2002, lo que significó
la inclusión en el sistema educativo de 1.300.000 nuevos
alumnos. (FIN) |