| MONTREAL
(IPS)
Estados Unidos añadió más tensión
en el Caribe al anunciar que donará cerca de 20.000
rifles M-16 a República Dominicana, país que
comparte la isla Española con Haití.
El 29
de febrero, el presidente haitiano Jean-Bertrand Aristide
abandonó el país mientras por insurgentes bien
armados que se dirigían a Puerto Príncipe, la
capital. Aristide acusa ahora a Estados Unidos y Francia de
haberlo depuesto y secuestrado.
Algunos
observadores advierten que estos rifles podrían fácilmente
ser trasladados a Haití, dado que en la frontera hay
muy poca vigilancia.
Pero
el Departamento de Estado (cancillería) estadounidense
indicó que el acuerdo de donación de las armas
a Santo Domingo impone un estricto control del destino de
las armas.
El anuncio
se produjo pocos días después de que las fuerzas
estadounidenses desplegadas en Haití dieran marcha
atrás en su plan inicial de desarmar a los rebeldes.
El 20
de marzo, el primer ministro interino Gerard Latortue presenció
un acto en la noroccidental ciudad de Gonaives en que los
rebeldes entregaron parte de sus armas como gesto de ”buena
voluntad” para con el nuevo gobierno.
Latortue
dijo que todos los insurgentes, la mayoría ex convictos
por asesinatos y acusados de violaciones de derechos humanos,
entregarán todas sus armas ”cuando sea el momento”.
Washington
hará en los próximos meses una primera entrega
de entre 2.000 y 3.000 rifles, confirmó un portavoz
de la Agencia de Cooperación en Seguridad del Departamento
de Defensa.
El acuerdo
para esta donación a República Dominicana, alcanzado
en 2002 con la aprobación del Congreso legislativo,
prevé estrictos controles para impedir que las armas
terminen en manos de criminales, dijo a IPS un portavoz del
Departamento de Estado.
”Quien
sugiera que estas armas son para los rebeldes haitianos está
equivocado. Específicamente le digo que son para el
uso de las Fuerzas Armadas dominicanas. Para usarlas en otra
cosa, nos tienen que preguntar primero”, señaló.
”No
podemos garantizar 100 por ciento (el destino de las armas),
pero hemos puesto las condiciones para la transferencia a
las Fuerzas Armadas dominicanas y haremos controles de tanto
en tanto”, añadió.
Mientras,
la analista Rachel Stohl, del estadounidense Centro de Información
sobre Defensa, con sede en Washington, aseguró que
la mayoría de las armas que usan los insurgentes proceden
de República Dominicana.
”Está
muy claro que algunas armas datan de 1994, pero otras son
nuevas, traídas del exterior, y hay suficiente evidencia
como para decir que llegan a través de la frontera”,
afirmó Stohl.
”Si
se contrabandean con facilidad muchos artículos por
esa frontera, no hay razón para pensar que no sucederá
lo mismo con las armas”, advirtió la experta.
Washington
ya había enviado tropas a Haití en 1994 para
restablecer en el poder a Aristide, depuesto por un golpe
de Estado. Este ex sacerdote católico fue reelegido
en 2000, pero la oposición lo acusó de haber
fraguado los comicios.
A comienzos
de este año, la tensión política aumentó
y grupos insurgentes se alzaron contra el mandatario, desencadenado
una ola de violencia en todo el país en la que murieron
cerca de 200 personas.
El 29
de febrero, cuando los rebeldes llegaban a la capital, el
presidente abandonó Puerto Príncipe en un avión
estadounidense y se trasladó a República Centroafricana.
Pero Aristide negó haber renunciado por su voluntad
y acusó a Washington de secuestrarlo.
Pocos
después, el líder rebelde Guy Philippe, ex jefe
de policía de la septentrional ciudad de Cap Haitien,
se proclamó como nuevo jefe militar del país.
Pero
Estados Unidos rechazó las pretensiones de Philippe
y advirtió que los rebeldes debían ser desarmados
y quedar fuera del proceso político.
”Los
rebeldes deben dejar sus armas e irse”, dijo el 2 de
marzo el portavoz oficial del Departamento de Estado, Richard
Boucher.
Dos días
después, Philippe anunció públicamente
que aceptaba la exhortación de Washington, al parecer
luego de ser persuadido por el embajador estadounidense en
Puerto Príncipe, James Foley.
Pero
el 20 de marzo, altos mandos de las fuerzas estadounidenses
en Haití que integran la fuerza multinacional de paz
desplegada por la Organización de las Naciones Unidas,
señalaron que dejarán sin efecto el plan inicial
de desarmar a los rebeldes.
”Este
es un país con muchas armas y el desarme no es nuestra
misión. Nuestra misión es estabilizar al país”,
dijo un portavoz militar a la agencia de noticias Reuters.
”Al
principio decían que iban a desarmar a todos, que no
iban a tolerar bandas armadas en las calles, pero ahora dicen
claramente que no lo van a hacer”, dijo a IPS la activista
Jocelyn McCalla, directora ejecutiva de la Coalición
Nacional para los Derechos Haitianos.
Estados
Unidos ”distingue entre estabilidad política
y desarme. Pero, en mi opinión, no se puede tener estabilidad
política a menos que desarmes a esos hombres”,
añadió McCalla desde Nueva York, donde está
radicada la Coalición.
La fuerza
de paz de la ONU prevé abandonar Haití antes
del 29 de mayo.
Stohl
advirtió que los líderes que ahora controlan
Haití corren el riesgo de cometer los mismos errores
del pasado.
”No
se puede tener un Haití estable ni seguro para su pueblo
sin desarme. Debe haber alguna forma de desarmar a los grupos
rebeldes, a las bandas criminales, a aquellos que están
aprovechando la oportunidad para aterrorizar a toda la población”,
afirmó.
”Los
ciudadanos, si no se sienten seguros, querrán tener
sus propias armas. Eso es lo que pasó en 1994”,
advirtió. (FIN)
|